Cada miércoles en los últimos 11 años, desde el atrio de la iglesia de La Candelaria un grupo de mujeres se han encargado de hacer visible la tragedia de miles de familias de desaparecidos y secuestrados en Colombia.
De nueve mujeres y un hombre que en 1999 empezaron a reclamar por sus desaparecidos en medio del conflicto, hoy la asociación Caminos de Esperanza Madres de la Candelaria agrupa a 680 personas que reclaman la verdad sobre más de 900 familiares desaparecidos o secuestrados y exigir para ellos justicia y reparación.
El pasado viernes, este colectivo que hoy brinda a familiares de víctimas acompañamiento sicosocial, asesoría jurídica y un espacio donde contar su tragedia, conmemoró en Medellín su décimo primer aniversario, 11 años de lucha contra el olvido, las barreras de acceso a la justicia y hasta las amenazas de los violentos.
Teresita Gaviria, una de sus fundadoras y actual presidenta reconoce que hoy la asociación tiene un gran reconocimiento en favor de las víctimas.
"Cuando empezamos a reclamar por nuestros seres queridos mucha gente nos insultaba, ahora hemos logrado hacer visible este delito de lesa humanidad y concientizado a parte de la sociedad que hoy se solidariza", recordó la líder.
Ese reconocimiento se lo atribuye María Eugenia Covaleda, también fundadora, al Premio Nacional de Paz ganado por las madres en 1996. Pero también advierte que a pesar de los avances de la justicia, su lucha persiste porque la desaparición forzada no ha cesado.
"Nos da tristeza que día a día encontramos personas que quieren unírsenos porque les desaparecieron un familiar".