Por profundas que sean las heridas no son irreconciliables las diferencias cuando se pone sobre la mesa la carta del diálogo. La Sierra es ejemplo de ello. Asesinatos, desplazamientos, heridos, los muchachos divididos por combos, ideologías, territorios, pobreza, droga...
Pero también en La Sierra los jóvenes le apostaron a la palabra. De la mano de la Policía, Iglesia, líderes y otros se firmó un pacto de paz, que con un buen apoyo ciudadano será un ejemplo que se replicará en uno y otro sector de la ciudad
Hoy ese mismo anhelo de paz tiene trabajando en un solo proyecto a desmovilizados de las Auc, Farc, Eln, Quintín Lame, combos, víctimas, empresarios... La ideal es llegar al Congreso para dar forma a un enorme territorio de paz que se llamará Colombia sin violencia.
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