New Kids on the Block, Backstreet Boys, ‘N Sync, Party Posse... Cambian de nombre y de peinados, pero la esencia es igual: un grupo de jovencitos cantantes que mueven a millones de fánaticas, que se ponen de moda y luego, tal como aparecieron, se desvanecen.
El más actual se llama One Direction y si usted es padre o madre de una niña entre los 10 y los 15 años, seguro que las ha escuchado cantando What Makes You Beautiful, One Thing o More Than This.
O quizá las ha visto suspirando por Harry, Liam, Zayn, Niall o Louis, integrantes de este quinteto británico irladés.
O quizá lo hayan metido en el cuento de pagar 385.000, 330.000, 242.000, 240.000 o 132.000 pesos, que son lo que cuestan las boletas para verlos el próximo 25 de abril de 2014 en el estadio El Campín. O que costaban, pues de las 30.753 boletas para las siete localidades dispuestas ya se agotaron cerca del 70 por ciento en la preventa que empezó el 17 de junio.
Producto marca Cowell
"Una Boy Band es fácil de definir e identificar: chicos bonitos, con temas pegajosos, buena publicidad y unas pintas que correspondan con la moda del momento (o que la impongan, incluso) y ya está", dice el músico Juan Mejía, quien los ubica su punto de partida a finales de los 80.
El éxito de One Direction, sin embargo no radica en los peinados o la delgadez de Harry Styles, ni en las composiciones de Niall Horan o los bailes o pintas de los demás, sino en el empresario y genio la industria musical de Simon Cowell, el mismo del Factor X de Estados Unidos e Inglaterra, donde descubrió a estos muchachos que no ganaron el concurso, pero que convirtió en una excelente caja registradora.
"Las boy bands son uno de los productos de mercadeo, más refinados y sofisticados, de duración corta, directamente relacionados con los ideales de belleza que tienen las niñas a cierta edad", opina el crítico musical Javier Rodríguez.
¿Y de música? Son grupos hechos para su consumo inmediato, con poco tiempo de reflexión o de obras significativas en lo musical, coinciden Mejía y Rodríguez, pero que no dejan obras para recordar. "Vienen con fecha de vencimiento", dice Rodríguez.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8