
CUANDO LA MAYORÍA de ojos y gustos colombianos se apuntan hacia la Costa Atlántica, Playa Blanca, en Boyacá, es otra opción turística.
Un saco puesto y el vestido de baño a la vez. Esa exótica paradoja es la que plantea la visita a Playa Blanca, un sitio que se descubre cada año ante los ojos del turismo nacional.
Playa Blanca está situada a 15 minutos por tierra del municipio de Aquitania, Boyacá, y tiene como fiel guardián al gélido Lago de Tota, especie de mar interior con una extensión de 55 kilómetros cuadrados.
Para ir a Playa Blanca se toma la doble calzada que desde Tunja conduce hasta Sogamoso, por una carretera en perfecto estado que culmina en la capital del sol y del acero. Tras un tránsito de pocos minutos por las vías de la periferia de la segunda ciudad del departamento boyacense, se sube hasta El Crucero, por una serpenteante carretera de 30 kilómetros que presenta unos pocos baches y en la que desde su punto más alto, la vía se parte en dos. A la derecha está el descenso a Tota y la izquierda la vía que busca Aguazul, en el departamento de Casanare.
En medio de un paisaje arrobador, acompañado de fuerte brisa, rico en verdor, se vislumbra el impactante lago, en el que a su borde crecen fanegadas enteras de cebolla, con un típico olor que se extiende a lo largo de su geografía.
Al terminar el rápido descenso a Aquitania, se pasa por las afueras y se continúa por una vía nueva, casi en perfecto estado, siempre con la compañía de la cebolla y sus recolectores, a lado y lado del camino. Durante esos minutos de corto viaje hacia el "mar", siempre está a la derecha el imponente lago que provee de truchas arcoiris a los pobladores de la región y de buena parte de Boyacá.
Previo al arribo a Playa Blanca hay una pendiente desde donde se ve esa pequeña, pero peculiar porción de arena, con un paisaje como telón de fondo teñido de azul turquesa y verde olivo. Una bajada terrosa de 150 metros se convierte, luego, en antesala a un sitio al que ingresar en carro vale 3.000 mil pesos, quedando ante los ojos esta especie de mar interior, además de una zona de camping, recostada contra la montaña.
La arena de allí es blanca e invita a quitarse los zapatos de forma inmediata. El sol varía de forma constante, pero si hace frío es necesario conservar el saco o la chaqueta, puesto que la brisa que sopla se hace intensa por momentos.
Ese mediodía en la que la conocí, los niños jugaban en la arena como si estuvieran al lado del mar; lo hacían con el vestido de baño, pero siempre con la chaqueta o el saco puesto.
Extraña y a la vez simpática paradoja la que plantea Playa Blanca, de la que aseguran fue un adoratorio muisca, con un restaurante situado a pocos pasos, donde se puede disfrutar de una exquisita trucha. Y con unos agregados adicionales como son unos baños limpios, la zona verde bien cuidada, sin basuras ni vendedores que acosan o con la incómoda compañía de música a todo taco de la que ensordece y empalaga los sentidos. Un relax.
Otro paraíso colombiano por explorar. Ahí pegado al bucólico Aquitania, donde me atrevería a asegurar que se degusta la madre de todas las truchas -rica en Omega 3-, especialmente en el restaurante Lucho, quien es más conocido que la cebolla, esa que esparce su olor a este paraíso del anillo turístico del Sugamuxi.
El Lago de Tota abarca los municipios de Aquitania, Cuitiva y Tota. Es el segundo en importancia de Suramérica, después del Titicaca. Está ubicado a 3.015 metros sobre el nivel del mar. Mide siete kilómetros de ancho por 12 de largo. Tiene tres islas: Cerro Chiquito, San Pedro y Santa Helena. Por los alrededores del Lago hay cómodos hoteles y cabañas de variados precios.
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soy SOGAMOSEÑO y estoy de acuerdo con hacer ecoturismo, pero la laguna esta en gran peligro debido a la invasion del espejo de agua por parte de agricultores y ganaderos, ademas la introduccion de la trucha a la laguna genero tambien afectacion ecologica ya que acabo con el pez nativo de la laguna "EL RUNCHO" O "PEZ GRASO",asi que hay que pararle bolas por que cada vez la alguna se reduce mas, eso lo puexde confirmar la ong finlandesa que le tomo una foto satelital y vio que su TAMAÑO SE HA REDUCIDO BASTANTE
El lugar es absolutamente hermoso!!! Pero para comer la verdadera trucha Arco Iris lo deben hacer en el Restaurante Arco Iris que es mucho más reconocido en la región por su sabor y tradición, está en Aquitania yotra opción queda al lado de Playa Blanca en la cabaña Arco iris del Lago.
tienen que ir, recomendado totalmente yo estuve alla en estas vacaciones
Que bueno saber que tenemos bellos paraisos turisticos en nuestro país para visitar. La invitación es para animarnos a conocerlos, vivirlos y respetarlos.
El lugar es tan especial que no le deben hacer propaganda para que conserve su magestad, su pureza y su grandeza, son de esos lugares en el planeta que merese conserva su virginidad para no ser explotado y agredido, ensuciado y danado por el ser humano, es una fuente de gran importancia para el mundo, si tu decides ir no se lo digas a nadie conservarlo como algo sagrado y maravilloso.


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