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POLÍTICOS EN CAMPAÑA: INICIA LA FERIA DEL CASTIGO
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POLÍTICOS EN CAMPAÑA: INICIA LA FERIA DEL CASTIGO

Por MICHAEL REED HURTADO | Publicado el 19 de agosto de 2013

La receta política para los problemas sociales que no se han podido resolver es la cárcel. Conductores borrachos: ¡cárcel… Ladrones de celular: ¡más cárcel… Consumidores de droga: ¡cárcel…

La receta no cura ni un solo mal; pero es tremendamente efectiva, en términos políticos.

Debería ser obligatorio para los políticos que prometen cárcel que digan en dónde y cómo pretenden encarcelar. Además, sería bueno que dijeran, más allá del reproche moral, qué esperan obtener.

No me gusta la cárcel, no tengo por qué esconderlo. Tampoco soy abolicionista; a estas alturas, estoy convencido de que la cárcel es un mal necesario. Pero la cárcel debe ser usada con racionalidad y con plena conciencia de que daña. Daña a los presos, a sus familiares y, en el estado de las cárceles colombianas, daña a todos los que trabajan en ella.

El disparate de los políticos caneros es reprochable. Las noticias nacionales cubren el riesgo de un brote de tuberculosis en las cárceles colombianas que doblan y triplican su capacidad y estos iluminados quieren resolver el problema de los conductores borrachos metiendo más personas a la bodegas humanas.

El problema es complejo y tiene ramificaciones culturales profundas. La cárcel no lo resuelve. La manera cómo las autoridades han abordado todos los problemas derivados del consumo de alcohol debe revisarse. El tema es aceptado con pasividad, que comprendo como expresión de tolerancia. La lenidad en el momento de juzgar a personas que han causado heridas o la muerte a otros mientras conducían bajo estado de embriaguez requiere ser discutida. No obstante, ninguno de estos problemas se resuelve con la nueva promesa de cárcel para los conductores borrachos.

Los discursos políticos recientes son un poderoso recurso que reorganiza simbólicamente el mundo estructurándolo en ejes dicotómicos: el bien y el mal, amigos y enemigos; o los que reprochan a los borrachos y los que los toleran. Estas construcciones tienden a "establecer orden en un universo que parece haber perdido sentido" (Calderia, 2007).

El derecho penal se torna en motor de un proceso moralista colectivo que aglutina a la sociedad en torno al reproche de los delitos y de los delincuentes, reclamando que, si se permite el apogeo del castigo estatal, este podrá ofrecer soluciones totales en un mundo que se llena cada vez más de riesgos (Garland, 2001). La respuesta ya no se concentra en las causas del crimen sino que se expresa mediante el tratamiento severo de los delincuentes. Es, sobre todo, justicia expresiva.

Este paradigma tiende a anular a los críticos. Además de los que proponen este tipo de medidas "duras contra el crimen", el resto tiende al silencio y a no meterse en el debate (Simon, 2007). El costo político de aparecer como "suave" frente al crimen es muy alto. Los opositores son fácilmente representados como defensores de criminales, o de conductores borrachos. Esta situación genera una inercia que conduce al escalonamiento de lo punitivo y al olvido de lo social.

Y hasta aquí el cuento. No soy ni suave contra el crimen, ni contra los borrachos que conducen, ni contra muchas otras cosas; sencillamente, hago un llamado a la racionalidad y a no dejarse invadir por el populismo punitivo de los políticos en campaña que a golpe de derecho penal buscan votos con cruzadas colectivas que ni ellos se creen.

Interacción y participación

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8 Comentarios - 21 de octubre de 2014
  • Sigita Comentario realizado el 8/19/2013 5:54:35 PM

    Que artículo tan malito, defiende la impunidad, y hasta a los matones de la narcoguerrilla en forma sublime. Si las cárceles no funcionan porque no cumplen la función de resocializar al individuo, la culpa no es de ellas sino del estado.

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  • Concienso Comentario realizado el 8/19/2013 2:10:38 PM

    Como el autor anota: (Calderia, 2007),(Garland, 2001) y (Simon, 2007), quisiera saber cuáles son los datos concretos de estas referencias para contrastarlas. Gracias.

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  • ...Rockistan Comentario realizado el 8/19/2013 10:46:30 AM

    Seguimos atrapados en el paradigma de “CRIMEN Y CASTIGO”, algo propio de una sociedad marca Cambalache, tal cual la milonga: “el mundo fue y será una porquería…”. Hoy estamos en una encrucijada: criminales borrachos, políticos embriagados de poder, de ahí un concubinato con el crimen. Y lo más triste los abogados que de tramoyas saben, entre los primeros y los segundos los terceros, se buscan su papita. Y saber que el derecho es para encontrar el rumbo justo, pero los abogados, han virado hacia la defensa de los más pudientes, no importando la oscura hoja de vida de estos… hoja oscura bien enmarcada dentro del ámbito político, que raquítico tiene a un pueblo, mientras el paraíso prometen, pero todo mientras el dedo meten ( al votar).

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  • MariaMercedes Comentario realizado el 8/19/2013 10:14:11 AM

    No son los políticos los de la "cantaleta"; no vemos cada rato diputaditos y congresistas borrachos amenazando policías de transito, dado su "poder y estrato"? El clamor es de la ciudadanía que se siente amenazada por los borrachos al volante, que son realmente asesinos protegidos por leyes y , ahí si, politicos, insensatos que lo único que no han dicho es que los muertos tienen la culpa por andar en la calle. Si hay una remedio para esta racha de muertes injustas, que lo apliquen...carcel, multas lo que sea pero que no oigamos a otro borracho diciendo que solo se tomo 2 cervezas, y acaba de matar 2 jovencitas que hacían deporte en bicicleta..¡¡ no seamos absurdos""si usted no es amigo de la cárcel, proponga otra solución, pero no diga como el Fiscal, que esos sujetos son "enfermitos que merecen consideración" .Eso solo lo dice ..otro borracho.

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  • deque Comentario realizado el 8/19/2013 9:19:28 AM

    Que tremendo rabuleo , los borrachos al timòn deber ir a la CARCEL y sobretodo si asesinan personas como Salamaca en Bogotà o la asesina de medellìn , la niña de 24 años .

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