No es de ahora, pero eso no lo hace menos lamentable, que sean los periodistas de la provincia los que estén siendo sometidos al terror de los ilegales y la delincuencia.
El caso de las amenazas contra el corresponsal de Teleantioquia en el Bajo Cauca, Luis Carlos Cervantes, demanda la atención inmediata de las autoridades y de los organismos que luchan por la libertad de expresión.
La ola de violencia que viene azotando esta región del departamento, por acción directa de las bandas criminales ligadas al narcotráfico, no puede servir de telón de fondo para acallar a los medios. La labor social que cumplen estos corresponsales, mostrando las cosas buenas y no tan buenas de las regiones, son parte de la esencia de la libertad y el derecho a la información, consagrados como derechos fundamentales.
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