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¡QUÉ CONFUSIÓN, POR DIOS!

  • Po Gral. (r) Eduardo Herrera B. | Gral. (r) Eduardo Herrera B.
    Po Gral. (r) Eduardo Herrera B. | Gral. (r) Eduardo Herrera B.
09 de febrero de 2012
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En el ambiente nacional hay una confusión total. Queremos hacer de todo, sin considerar el momento estratégico: hablamos de someter a las Farc y el Eln, que no es hora de hacer concesión alguna, y es impensable otra alternativa diferente a la derrota militar. ¡Qué tal! Un sector cree en la salida negociada y ejerce presiones políticas transitivas. Otros opinan que es necesario construir un marco para la paz que soporte una estrategia de cierre del conflicto. Y por último, unos pocos con derroche de entusiasmo, manifiestan que ya estamos transitando en el posconflicto. ¡Qué confusión, por Dios!

A esta enorme confusión se suman momentos y oportunidades políticas, fallos judiciales controvertidos como es el caso del Coronel Alfonso Plazas Vega , que no ocultan matices políticos indiscutibles y ponen en tela de juicio la credibilidad y efectividad del sistema de justicia colombiano y pretenden transferir a la Corte Penal Internacional la responsabilidad de investigar a un ex presidente de la República. ¡Qué despropósito! Y para mayor asombro, no satisfecho con la condena a 30 años (cadena perpetua), al Coronel Plazas, el fallo le impone al Ejército Nacional pedir perdón en la plaza de Bolívar. En verdad, es un fallo insólito que desconoce dónde estamos hoy. Por esta razón, es bueno recordarles a los honorables magistrados, que aún estamos en guerra y, además, que la estamos ganando, que los actores violentos persisten en el país y que atacan sin desmedro la institucionalidad y la población civil inerme.

A unas Fuerzas Armadas que están en guerra, luchando por defender la institucionalidad colombiana, no se les puede humillar y mancillar su honor ni el de sus comandantes. Creo que las instituciones no delinquen como tal y menos, en el caso de marras. Paciencia señores Magistrados, llegará el momento de la paz y la reconciliación nacional, sin importar el color ni la bandera política que se haya defendido. Será un momento cuando tal vez, se reconocerán errores, se cerrarán heridas y habrá hasta perdón y olvido. Pero todo a su debido momento, cuando sin lugar a dudas primen los intereses vitales de la Nación sobre los intereses anodinos. Honorables Magistrados, ustedes tienen un lugar ganado en la historia, pero deben esperar su veredicto final.

Por espacio, sólo me resta mencionar la gran confusión de las Farc en la era Timoleón , al pensar que las demostraciones de fuerza y terrorismo indiscriminado contra la población, van a mejorar su imagen y encontrar procesos de oxigenación política. Qué grave equivocación es vivir alejado de la realidad nacional y del sentir unánime de los colombianos que las rechaza y repudia. Un ambiente propicio para la paz no se construye a punta de bombazos y vejámenes contra el pueblo que aducen defender. ¡Qué paradoja, señor Timoleón!

PAUSA UNO: Coronel Plazas Vega: creemos en su plena inocencia. La verdad y una justicia justa prevalecerán.

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