Que se lleven un cajero electrónico lleno de plata no parece ser una noticia que asombre a nadie, pues con frecuencia ocurre en distintas partes del país, así Barranquilla siga siendo la más afectada. Lo que sí debería sorprendernos es que ocurra a los ojos de mucha gente y nadie haga nada por evitarlo.
Los ladrones, está demostrado, se las ingenian para cometer sus fechorías y cada vez descubren nuevas formas de burlar la ley.
El uso de cáscaras de sandía o patilla para deslizar un cajero automático en pleno centro comercial de la capital del Atlántico no puede causar risa ni verse como algo normal, ni mucho menos servir de ejemplo para los ladrones.
Hay que combatir la indolencia y el silencio, no pocas veces cómplice, porque son las armas más eficaces que encuentran los delincuentes para cometer sus delitos.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8