UN GRUPO DE 27 familias humildes de Puerto Triunfo encontró en este predio la redención. La agricultura les allana el futuro con 20 años de seguridad para explotar las tierras.
Por más que uno busque, todo confluye allí, en esa inmensa extensión de tierra que recuerda un capítulo nefasto de nuestra historia reciente: en Puerto Triunfo todo gira en torno a la Hacienda Nápoles.
En este predio donde por muchos años se refugió el extinto Pablo Escobar, se están desarrollando los proyectos productivos de esta localidad del Magdalena Medio.
Hace apenas 10 días -el 20 de mayo- salió la primera carga de 80 toneladas de ají hacia Barranquilla, primicia que registró este diario.
En poco tiempo saldrán cargas de igual impacto social, pero con mucho mejor sabor. En lo que antes eran rastrojos, ahora 27 familias cultivan cacao, en un proyecto a mediano y largo plazo apoyado por la Secretaría de Agricultura departamental.
Los beneficiarios disponen de 81 hectáreas para sembrar cacao con un comprador garantizado. Se trata de la Nacional de Chocolates, que requiere de este producto en cantidades y en Nápoles halló a un buen proveedor.
Aún no se están sacando frutos, pues el proyecto lleva sólo dos años de estar en marcha y el cacao demora en cosechar. Pero está floreciendo y el futuro está a muy pocos meses de sentirse.
Lo admite Francisco de Jesús Gómez Holguín, un campesino que pasó de no tener nada a poseer buena tierra para cultivar.
"Yo, como usted dice, estaba tirado, pero gracias a Dios salí beneficiado y creo que me llegó el futuro, como dicen por acá", relata Pacho, como lo llaman en la zona.
Él habita en un predio enclavado en mitad de una zona boscosa, con su esposa y sus dos hijos. Antes, su subsistencia la lograba a duras penas cultivando los islotes del río Magdalena, en la cabecera de Puerto Triunfo, pero era una vida inestable, que lo empujaba más a la miseria que al progreso, pues el río se crecía y adiós frutos. Y casi que adiós existencia.
"Por eso estoy contento, es un paso muy importante hacia adelante", añade Pacho.
En su finca, incluso, no hay sólo cacao. A éste le dan sombra jugosas matas de plátano que en los viejos rastrojos de la hacienda están creciendo y con excelente calidad, que él corta por racimos y ya tienen mercado fijo, "porque es el mejor plátano de la zona", afirma Carmen Montaño, directora de la Unidad de Gestión Ambiental Municipal -Ugam-.
También tiene en su predio 300 matas de aguacate y 317 de piña que le dan un sustento mientras el cacao pelecha.
Una pensión Sus palabras reflejan el sentir del resto de campesinos beneficiados con el proyecto, que en su mayoría provienen del mismo lugar: los islotes del río. La responsable en la Ugam de este proyecto y de acompañar a los campesinos es Magdalena Torres Rojas, que lo considera un proyecto modelo.
Aclara que a los campesinos se les dio la tierra en comodato para que la exploten por veinte años, luego de lo cual el bien volvería al municipio, pero con familias ya asentadas y viviendo del campo, ningún alcalde se atrevería a hacerles desalojo.
Por eso, Pacho siente, en sus palabras, que "nos ganamos fue una pensión".
"Hay que destacar el aporte de la Secretaría de Agricultura, que hizo posible el proyecto. Lo más importante es la seguridad alimentaria que representa para estas familias humildes. Es rescatable también que el producto está vendido a la Nacional de Chocolates y que está generando alternativas para la vida", explica.
En adelante habrá fermentaderos, marquesinas para secado y centros de acopio. En Nápoles se escribe ahora otra historia: la del progreso y con alma de campesinos luchadores y humildes.
Contexto
El ají también se ve crecer
La Hacienda Nápoles, que se hizo famosa por poseer un enorme zoológico montado por el narcotraficante Pablo Escobar y ser escenario de muchas reuniones del extinto capo (2 de diciembre de 1993), fue expropiado y cedido por la Dirección de Estupefacientes al municipio de Puerto Triunfo. Esta localidad la está aprovechando al máximo, con proyectos turísticos y agrícolas de gran impacto social. Aparte del de cacao, crece otro de ají, del que se benefician 127 personas organizadas en tres asociaciones (Doradal, Las Mercedes y Puerto Triunfo). De este producto hay seis hectáreas sembradas de un total de 34 destinadas. Después de muchos ensayos se impuso la variedad tabasco. Un fruto agrio, picante, pero de sabor dulce por el futuro que les ofrece a los cultivadores.
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En la finca de Francisco de Jesús Gómez Holguín crece poco a poco el cacao. Las mazorcas ya se ven y en pocos meses el producto estará saliendo al mercado. Su comprador será la Nacional de Chocolates.
David Sánchez, Enviado Especial Puerto Triunfo
La familia de Francisco Gómez Holguín se le apuntó, como otras 26, a un futuro seguro. Antes trabajaban en los islotes del río, que cuando se crecía, arrasaba sus cultivos y los dejaba en la ruina.