A punto de pedalazos es que se pasan las pruebas del deporte y de la vida.
Los testimonios, a la hora de dar biela, por lo regular se juntan, así resulten disímiles las circunstancias, pero de todas formas pruebas son.
En cada quien hay una historia por contar, esa que ayer pusieron sobre el tapete Miguel Londoño (GW-Shimano), un ciclomontañista de Manizales, al que el año pasado le dijeron que no volvería a montar en bicicleta debido a una delicada lesión.
Y en el otro lado de estos episodios estaban los mineros de Amagá, Raúl Moncada y Rubén Restrepo, quienes por los avatares del destino, propios de su trabajo, estuvieron a punto de no estar en la competencia que toman como el examen final de cada año: el Clásico EL COLOMBIANO-Indeportes Antioquia, que ayer estuvo de visita en el Parque Los Salados, de El Retiro.
Antes de partir para la competencia de su categoría, la júnior que hacía 17,5 kilómetros, Miguel, el manizaleño se mostraba radiante, cara muy distinta a la que tenía meses atrás, cuando en la Vuelta del Porvenir-2010, estuvo a poco de perder el movimiento de su mano izquierda.
"En la tercera etapa de la Vuelta me choqué contra una moto que subía en contravía. Sufrí la fractura del húmero y una delicada lesión en el nervio radial de la mano izquierda. Dos doctores me dijeron que no volvería a mover la mano".
La historia la contaba Miguel acompañado del gesto de una alegría inmensa, porque un año después y tras seis meses de intensa terapia pudo volver a montar en bicicleta, incluso con excelentes resultados en esta temporada, con un sexto puesto en la válida de Copa del Mundo, disputada en República Checa.
Hoy, el testimonio del caldense que vive en La Enea, es el de un ganador, incluso ayer en su división, cuando dio cuenta de 16 rivales, en 52 minutos y 30 segundos.
Para él, manos levantadas, esas que también agitaron los mineros de Amagá, que tuvieron en vilo a sus colegas, porque, primero no tenían la forma económica para venir a su Clásico, y quienes después sufrieron la semana pasada accidentes en sus trabajos, porque a Rubén Restrepo se le lesionó el cuello levantando una madera que cargaba, en tanto que a Raúl Moncada le cayó una peña dentro de la mina de carbón que lo hirió en la mano derecha y en el hombro del mismo lado.
Magullados, pero felices de estar en la pista al lado de sus hijos Carlos Alberto Restrepo y Gilmar Antonio Moncada, los mineros pudieron compartir con sus amigos ciclomontañistas en un paradisíaco sitio, el Parque de Los Salados, donde Miguel Londoño también mostró su fuerza mental, para superar las pruebas que ponen la vida y el pedal.
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