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Samuel Muñoz Duque, ex presidente de la Nacional de Chocolates.
Samuel Muñoz, un empresario cálido y humano

 Se fue otro líder forjador del desarrollo industrial antioqueño.


Por
Lilliana Vélez de Restrep
Medellín

A la edad de 92 años falleció ayer en Medellín el empresario Samuel Muñoz Duque, quien ocupó durante 21 años la presidencia de la Compañía Nacional de Chocolates.

En ella se inició como gerente General, en 1958, y de allí se retiró, en 1979, para dedicarse a prestar asesorías y a servirle a la comunidad más desprotegida a través del apoyo a diferentes organizaciones sociales durante sus últimos años.

Don Samuel hizo parte del selecto grupo de presidentes de empresas líderes que forjaron el desarrollo industrial de Antioquia desde finales de los años 40 y 50.

Fue uno de los ejecutivos y dirigentes empresariales más respetados del departamento y el país. Su ejecutoria empresarial comenzó en el Banco de Colombia y, luego, en Grasco.

Sería su gestión en la Fábrica de Galletas Noel y en la Compañía Nacional de Chocolates la que sería fundamental para la consolidación de estas dos compañías en el mercado nacional e internacional.

Pero, sobre todo, su calidez y humanidad hicieron que muchos empleados y personas cercanas a su acción como empresario aún lo recuerden con gratitud y aprecio.

Y es que esta fue una constante en su vida, que lo caracterizó por su profundo sentido humano.

Como alguna vez definió él su gestión gerencial, fue "esencialmente humana... el mejor capital, porque el mejor motor, el mejor factor de éxito es la persona".

Así lo confirmó su hijo mayor, el también empresario y banquero de inversión José Eugenio Muñoz Menéndez, quien lo definió como "la persona más espectacular del mundo entero. Era muy cariñoso y una persona íntegra, en la cual las palabras coincidían con los hechos. Nunca me tocó escuchar que dijera una palabra que no cumpliera. Fue un hombre lleno de calor y cariño y quienes lo conocieron, así lo recordarán".

Para su familia y aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo, don Samuel fue un hombre íntegro y cariñoso, para quien el respeto por la persona humana, en todo sentido, era lo primordial.

Su formación familiar, con estrictas bases morales, lo llevaron a lamentar, en más de una ocasión, que estos valores "que son la base para que una sociedad viva en armonía, se hayan perdido".

Además, entre las recomendaciones que solía hacer a los gerentes de hoy, insistía en que debían "respetar a la persona humana en todo sentido. No darles miedo de situarse en la misma posición del trabajador; ser leales con la sociedad en la que están trabajando y con el país donde están haciendo utilidades".

Como padre de familia fue estricto, pero siempre amigo, y nunca olvidó la importancia de los valores morales y del concepto de familia.

Estuvo casado con la señora Amparo Menéndez de Muñoz, con quien precisamente a comienzos de esta semana celebró su 62 aniversario de bodas.

En total fueron ocho hijos de los cuales sobreviven José Eugenio, Viviana, Rodrigo, Hilda, Piedad y Samuel Muñoz Menéndez. Ana Lucía y Pablo fallecieron.

Sus restos serán cremados y sus exequias se cumplirán hoy, a las nueve de la mañana, en la Iglesia de La Visitación.




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