Las humedades, las filtraciones, los empozamientos de agua, las goteras, la oxidación de las estructuras, pasamanos inadecuados, adiciones presupuestales y de tiempo, materiales de baja calidad, fueron algunos de los reparos que presentaron tanto la Contraloría Municipal (que hizo un control de advertencia) como la Personería de Medellín, ayer en el debate sobre la calidad en la construcción de los 10 colegios de calidad de Medellín.
Aunque para nadie es un secreto que estas infraestructuras son hoy motores de transformación en los sectores donde están ubicados.
Que los edificios además de ser espacios para la educación se convirtieron en lugares para la democratización porque están abiertos a la comunidad.
Algunas personas manifiestan su inconformidad con aquellos detalles que no fueron resueltos en el momento de la entrega de las obras por parte de la interventoría. Hacia allí se fueron muchas de las críticas hechas ayer en el Concejo de Medellín.
El Secretario General de Conconcreto dijo en la sesión del Concejo que "un buen interventor arregla un mal constructor, pero un mal interventor daña un buen contratista".
También llamó la atención sobre el tema del vandalismo en las instituciones y recordó que a finales de enero se advirtió y se sugirió hacer campañas de cuidado de las instituciones.
Frente a las críticas el gerente de la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) Carlos Mario Rodríguez destacó que son 92 instituciones educativas que le han cambiado la piel a la ciudad. "No solo hay deficiencias, hoy entre 5.000 y 7.000 niños tienen un auditorio y en vez de un muro o un alambre de púas se encuentran una escuela abierta", dijo el gerente y advirtió que con los nuevos colegios se generaron 6.500 cupos nuevos. "Le apostamos a una escuela distinta y hay que pensar en generar una cultura igualmente diferente", sostuvo.
De acuerdo con el informe entregado por la EDU ya se han hecho los correctivos en distintos sitios. Aclaró que en lo que tiene que ver con el colegio de Altavista se estabilizó la pata del talud para mitigar los impactos en la comunidad.
El vandalismo y el número de usuarios también es el otro factor que se tocó en el debate. Y aunque quienes más deberían quejarse de los colegios eran los rectores y sus estudiantes, de manera particular los que se fueron lanza en ristre contra estas edificaciones fueron los representantes de las comunidades. Fue el caso de Luis Carlos Mira quien cuestionó la calidad absoluta de los colegios, llamó los parqueaderos como guaridas y exigió la construcción de la piscina en el colegio de las Independencias.
Por su parte, la rectora de la I.E. de Santo Domingo, Beatriz Restrepo valoró este espacio amplio para la comunidad. "Ahora la gente tiene una esperanza de vida. Nos tocaba que nos dieran lo que nos merecíamos", dijo y aseguró que "de una escuela deteriorada ahora tenemos capacidad de atender 4.000 estudiantes.
Por su parte, la rectora de la institución Francisco Miranda, Luz Angela Puerta Gómez, reconoció la gran obra y la satisfacción de la gente, pero llamó la atención sobre la dificultad de manejar el orden público, al referirse a lo que sucede en el barrio y por eso solicitó el cerramiento de la institución, al tiempo que descartó que en el colegio se presenten casos de vandalismo.
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