El programa Modelos Innovadores Jóvenes Caficultores, puesto en marcha hace 18 meses, es hoy otro ejemplo de que el campo es el escenario viable y eficiente de desarrollo en un país.
El programa busca dos objetivos: frenar el éxodo de muchachos campesinos a las ciudades y reducir el promedio de edad de los caficultores, que está en 53 años. La iniciativa ha contado con recursos de 6 millones de dólares aportados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuyo presidente, Luis Alberto Moreno, constató este miércoles su avance en el municipio de Salgar, al suroeste de Antioquia, en compañía del gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros, Gabriel Silva Luján.
Según cifras de la Federación, en Antioquia 200 jóvenes ya están trabajando en 253 hectáreas y están asumiendo con su esfuerzo la responsabilidad de pagar una deuda de 2.000 millones de pesos a la banca comercial.
El equipo encargado de este programa busca una buena finca cafetera que esté en venta. La hace avaluar y negocia el mejor precio posible. Luego consigue los recursos en el sistema financiero, la adquiere y luego la entrega a un grupo de jóvenes para que la trabajen y paguen por cuotas, en un plazo máximo de 12 años.
La incubadora creada por la Federación de Cafeteros, llamada Acceso Café, será la encargada de vender cada cosecha. El dinero se utilizará para cubrir los costos de las fincas, incluidos salarios y obligaciones del crédito.