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Donaldo Zuluaga
Los jóvenes de mecánica reparan un puente rígido. Lo hacen con mucha dedicación al lado del instructor.
Sena Puerto Berrío crece en cobertura



Por
Ramiro Velásquez Gómez
Puerto Berrío

El bochorno de la tarde se asienta mientras el grupo de estudiantes sigue las indicaciones del instructor Gildardo Agudelo.

Entre todos reparan el puente rígido delantero de un vehículo, en la clase de Mecánica de patio.

En Puerto Berrío, a 180 kilómetros al este de Medellín, la mecánica es una opción que brinda el Sena.

Hay muchos talleres, pero los jóvenes, entre los que sobresalen Lucía y Gloria, desean convertirse en mecánicos para ganarse la vida.

Al mes de abril, el centro subregional del Magdalena Medio, que atiende además municipios del Nordeste, había brindado formación a 4.878 alumnos, reveló Jairo León Jiménez, coordinador Académico de la sede.

El 80 por ciento de la formación se brinda fuera de Puerto Berrío.

Beatriz Elena Molina, subdirectora encargada, precisó que los cursos se desarrollan de acuerdo con las solicitudes y necesidades de los municipios.

Una vez formulada la solicitud, se analiza la disposición de docentes y se ofrece la capacitación. La municipalidad colabora con el local.

Y ya en cuatro instituciones educativas de Yondó, Puerto Nare, Puerto Berrío y Puerto Triunfo trabajan para articular la educación media con la técnica.

Para trabajar
Gloria y Lucía quieren trabajar como mecánicas. Se les presentó la oportunidad de asistir al curso y esperan defenderse con la capacitación, que reciben en las tardes.

El taller donde practican con otros seis compañeros está adecuado con todos los elementos requeridos para aprender mecánica y también electricidad automotriz.

Lo que se pretende en buena parte de los cursos es que la gente quede capacitada para trabajar.

La oferta es variada, comentó Jiménez. Se atiende desde la población desplazada hasta a jóvenes rurales. Y a las pequeñas empresas familiares.

Con el Laboratorio de Experiencia Socio Empresarial (Leos) se atienden famiempresas de los municipios de Puerto Berrío, Puerto Triunfo y Yondó.

A ellas se les presta dinero de un fondo rotatorio.

En el sector de las confecciones apoyan un grupo en Berrío y se consolida Confenus, en el corregimiento San José del Nus.

A 267 jóvenes rurales se les capacita en agropecuaria y se les entrega un proyecto productivo para que lo sigan, con lo que mejoran su nivel de vida y derivan su subsistencia.

El Centro Multisectorial de Puerto Berrío se encuentra a la entrada a la cabecera. La puerta principal no da una idea clara de lo que hay en el interior.

En el lugar se planea y coordina la capacitación para 16 municipios, los 6 del Magdalena Medio y 10 del Nordeste.

Para la subdirectora y el coordinador, han cumplido con las metas que tenían para este año. Las peticiones y los frentes para atender son muchos y a ellos se les ha prestado atención.

Las competencias
Uno de los programas que cobran vigencia es el de la certificación en competencias laborales, para cualificar personal que ha trabajado mucho tiempo en un oficio, o lo conoce bien, pero no posee título ni reconocimiento alguno.

El interesado se somete a las evaluaciones pertinentes para recibir el certificado que le entrega el Sena, con lo cual gana para el ejercicio de su actividad laboral.

Existe certificación de desempeño, de producto y de conocimiento, aclaró Jiménez.

En el centro se ofrece en campos como la soldadura, el saneamiento básico, las construcciones civiles y electricidad.

Además el Sena forma, por petición de las empresas, evaluadores.

El fondo
Aunque no han resultado beneficiados todavía en el centro, se estimula la participación de alumnos y egresados para que presenten proyectos al Fondo Emprendedor, que presta desde dos a ochenta millones de pesos, en convocatorias que se cumplen cada cuatro meses.

A las cinco de la tarde ha bajado un poco la temperatura. A los aprendices de mecánica les falta una hora para culminar la jornada.

Están engrasados, sudorosos, pero no pierden detalle de lo que les dice el instructor. Lo siguen en corrillo de un lado a otro y manejan con propiedad las herramientas para reparar el puente rígido.

Así, de una forma callada, tratan de labrarse un mejor futuro, con el respaldo que encontraron en el Sena, en sus nueve instructores de planta y en los 42 instructores contratistas que acuden al lugar donde se solicitan sus servicios.




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