La número dos del mundo, Serena Williams, se impuso a la rusa Elena Dementieva en un partido cargado de emoción, en el que incluso salvó una bola de partido en el último set y que duró poco menos de tres horas, con lo que vuelve a llegar a la final un año después de perder contra su hermana Venus.
La menor de las hermanas Williams venció por 6-7(4), 7-5 y 8-6 y se mete por segundo año consecutivo en la última ronda del torneo londinense, donde tendrá una nueva oportunidad de alzarse con el título después de haberlo conseguido ya en los años 2002 y 2003.
Mientras, su hermana, Venus, hizo lo propio con la rusa Dinara Safina, pero mucho más fácil: 6-1 y 6-0 en apenas 51 minutos de juego. Las hermanas estadounidenses revivirán así la final de la edición del año pasado.
Serena Williams buscará este sábado su undécimo torneo de Grand Slam y el tercero en el césped de Wimbledon, donde ya se impuso en 2002 y 2003.
Venus, la mayor de las "hermanísimas" del circuito exhibe este año un físico más estilizado que el de la "benjamina" del club, Serena, pero igualmente potente. Y hoy se vio de nuevo.
"Es un sueño hecho realidad estar aquí otra vez y poder defender el título", afirmaba una Venus visiblemente emocionada nada más terminar su encuentro en la pista Central.
Eso sí, pese a haber destrozado a la número 1, tuvo palabras de elogio hacia su rival, que abandonó la cancha abatida: "tiene muchísimo talento y es una jugadora muy valiente pero yo he podido mantenerme centrada y, además, tengo mucha experiencia aquí".
Energía, fuerza, "estrategia" -aunque "parezca que no", como decía el miércoles la propia jugadora- y visión de juego. Son las armas que maneja como pez en el agua la norteamericana, gran amante de la hierba británica, con la que está tan familiarizada y en la que hoy forzó una reedición de la final del 2008.
Su adversaria se lo puso en bandeja. Tanto poderío de Venus empequeñeció a la primera cabeza de serie, una jugadora que vuelve a quedarse sin "grande". |