Al ballet del cielo llegó una nueva bailarina.
Isabel Cristina Restrepo Cárdenas, de 18 años, por culpa de los violentos no será más Clarita ni Chinos ni Copos, de la suite Cascanueces.
A Tita, como le decían su hermana menor y su madre, al parecer, un cabeza rapada le quitó la vida en una calle de El Poblado, la madrugada del pasado domingo.
Tita estaba trabajando como impulsadora de Nestlé y el sábado, su jefe de Bogotá le dijo que quería conocer, durante su último día en la ciudad al Medellín nocturno. Entonces, Tita invitó a sus amigos de la UPB, donde cursaba el cuarto semestre de Arquitectura, para que la acompañaran. A las 12 de la noche, despidió a su jefe y con sus amigos se dirigió para Nestorja, en la carrera 43B con la calle 8.
En la madrugada un hombre armado con una navaja atacó a uno de los amigos de Tita. Luego agredió a Isabel Cristina a quien le pegó varios chuzones. Su madre, Betty, relató que cuando fue a la Clínica Las Vegas, Tita estaba consciente y le dijo: "Mamá, esté tranquila que ese tipo no me pudo violar". Luego murió.
Tita era bachiller del colegio Jorge Robledo y estudió ballet en Bellas Artes, el Museo El Castillo y la academia de María Elena Uribe, de donde era profesora.
Se estaba preparando para una nueva temporada en la ciudad donde iba a representar los personajes de Chinos y Copos, en Cascanueces.
Tita concursó en Mujeres Talento y presentó un proyecto para que Medellín tuviera una Compañía de Ballet. Durante dos meses estuvo en Ballet Nacional de Cuba. De Tita quedaron su colección de bailarinas; su estudio lleno de libros y maquetas, y dos perros, uno de ellos un callejero que se trajo en enero de Guarne, cuando un campesino lo iba a matar.
Pico y Placa Medellín
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