DESDE ESPAÑA LLEGÓ una niña chiquitita a contarle una historia a los niños más pequeñitos de Medellín. Lo hizo en compañía de varios títeres, grandes y pequeños, y también con Conchita y Álvaro, una española y un colombiano, que así se la inventaron.
Esta es la historia de una niña chirriquitita, que vino desde España, en un Taller de nubes, solo para divertir a los más chiquititos de Medellín.
El cuento continúa en un lugar muy oscuro y un teatrino en la mitad. Después aparece la cabeza de, aunque se llama Concha, tiene cara y voz de Conchita, que empieza a narrar Chiribitas, la mujer chirriquitita.
En el escenario van apareciendo la casita, la niñita, el caballito, las florecitas, la ratoncita y así en diminutivo, todos los elementitos.
Conchita González es de España y Álvaro Posada de Medellín. Se conocieron en medio del teatro, hasta que "nos quedamos juntos", cuenta la mujer.
En medio del amor -Álvaro la mira y no pierde la oportunidad de decirle mamacita, bonita y demás-, fundaron el grupo Taller de nubes. De eso ya van dos años.
Y aunque se dedican a "la creación y difusión de las artes y la cultura", como se describen a sí mismos, para su primer espectáculo pensaron en los bebés.
"Hay muy pocas cosas para niños pequeños y cuando llegas a tener la atención de los chiquitines, tienes la atención de todo el mundo", expresa Conchita, ella que solo al tocar a Pirulín, ya le está haciendo mover la boca, mientras se escucha un tierno guau guau.
Los títeres están llenos de juguetes y objetos cotidianos de los más pequeños, con los que se roban su sonrisa.
Ahora bien, como los niños no van sin sus padres, y estos también deben divertirse, aclara Álvaro, "usamos el factor sorpresa para impresionar al adulto y tener ritmo en la historia".
Una historia súper grande Chiribitas es una niña que vive soñando y en un día, muchas cosas le pueden pasar, incluso que una ratona, casi de su tamaño, se le lleve la pelota de su grandísimo perro.
"Es una obra de contraste, -dice Álvaro-. Se trata de ver las cosas desde lo pequeñito, desde cómo ve el mundo una niña".
Luego vendrán la justicia, "porque los niños entienden eso", señala la teatrera, y hasta regar las flores y escuchar las ocurrencias de los bebés.
Mientras tanto, y sin que nadie lo sepa, todo tiene que estar en un orden casi perfecto. Conchita es la única actriz y titiritera de la obra, por lo que debe manejar a todos los títeres. Solo de la niña, hay ocho muñequitas.
"Hay un momento en que en una mano tengo un objeto, en la otra a Pirulín con la pelota y en el codo, a la niña", explica ella, como si fuera tan fácil.
El secreto: ensayar y querer el trabajo, tanto así que se puede pasar gran parte de la obra en cuclillas y no pasa nada. Lo importante es la sonrisa de los pequeños, y más de los colombianos, que "son espontáneos y agradecidos".
Conchita y Álvaro, en realidad, se la han pasado jugando, como en esta historia que termina aquí. Bueno, en el siguiente recuadro.
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Álvaro Posada es un actor que nació en Medellín y fue fundador de La Fanfarria, grupo en el que estuvo muchos años. Con Conchita, su esposa, crearon el grupo Taller de nubes, con el que hoy presentan su obra y en el que ella es titiritera y él se encarga de la dirección y la música.