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Ernesto Garcés Soto, empresario y dirigente cafetero en Antioquia
Ya eran un azote del Suroeste: Garcés S.



En la oficina de Ernesto Garcés Soto el olor a café es muy fuerte. Debe ser porque queda en el segundo piso de una bodega repleta de bultos del grano, al occidente de Medellín.

A su lado, este veterano empresario y hacendado mantiene una pantalla de computadora en la que se ve el registro de sus cámaras de seguridad.

Garcés Soto es una personalidad del ambiente cafetero antioqueño y en especial del Suroeste, donde muchos lo quieren por su aporte al desarrollo del gremio, pero donde otros cuestionan sus métodos para controlar sus fincas cafeteras y la producción del grano en la región.

Él admite que el paso de las autodefensas por el Suroeste de Antioquia dejó un balance poco positivo: mataron a gente valiosa de la región y se dedicaron, en muchos casos, "al cuatrerismo y al robo de ganado. Por eso la única salida posible fue respaldar las fuerzas legítimas del Estado".

Entre las muertes que dejó ese ambiente de zozobra está la del administrador general de las fincas de Garcés, Fernando Quijano, el 31 de octubre de 2003. Quijano era, además, tío de la esposa del abatido jefe paramilitar del bloque Metro Carlos Mauricio García Fernández, alias Doblecero o Rodrigo Franco.

Según un testigo y partícipe directo en el plan para asesinar en 2003 al jefe paramilitar Alcides de Jesús Durango, alias René, en las autodefensas a Fernando Quijano lo conocían como 'Pedro' y fue apoyo clave en el fallido ataque contra René.

"Era una persona especial, de sanas costumbres -agrega el testigo-. Él pensó que René no se enteraría de que fue pieza fundamental en el ataque. Le insistimos que no volviera a Concordia. No quiso y arriesgó su vida, hasta que finalmente lo mataron".

Sobre el asesinato de Quijano, Ernesto Garcés dice no saber "quién lo mató ni quién lo mandó matar, pero sí me dolió porque era una persona excelente, de toda mi confianza".

Hoy, después de abrirse paso en una zona conflictiva que dice llevar en sus entrañas, y después incluso de ser declarado inocente en un proceso que la Fiscalía le abrió por supuesta conformación de grupos armados ilegales en el Suroeste antioqueño, Garcés Soto habla de paz y es un convencido de que la guerra interna solo se resolverá con diálogo.

Y es en tal sentido que Garcés dice que se reunió en el Palacio de Nariño, en enero de 2003, con el presidente Álvaro Uribe. "Yo no le llevé ninguna carta de alias 'Doblecero', me reuní con el Presidente para darle un mensaje del ex ministro Álvaro Leyva: que él estaba dispuesto, como yo, a apoyar cualquier esfuerzo y proceso de paz que iniciara este gobierno".




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