La
otra competencia tras la corona
Los asesores y preparadores de las reinas viven su propio
concurso tras bambalinas.
No son protagonistas, pero trabajan junto ellas para hacerlas
dignas de la corona.
Con su labor posicionan su nombre, alcanzan prestigio y
aumentan sus ingresos.
Por
Gloria
Edith Gómez Londoño
Cartagena
Como en la fábula del reloj de Esopo, en la que
un horario se jactaba de manejar el tiempo del mundo entero,
mientras a sus espaldas un resignado resorte trabajaba para
moverlo; en Cartagena las reinas son protagonistas, pero
tras ellas una veintena de preparadores, asesores, diseñadores,
estilistas y colaboradores de todo tipo; van de un lado
a otro en su empeño por hacerlas lucir lo mejor posible.
La carrera real empieza en los lugares de origen de cada
candidata o, por lo menos, en el departamento o ciudad donde
son elegidas. Al ser postuladas como representantes de su
región, ya tienen un séquito de asesores que
les dicen cómo vestirse, peinarse, maquillarse, sonreír,
caminar, posar y hablar.
A medida que la reina en cuestión asciende en su
carrera de belleza, crece el número de expertos a
su alrededor.
La de ellos es otra competencia que se vive detrás
de los escenarios y pasarelas, lejos de las cámaras
y los ojos siempre abiertos de la prensa. Cada reinado mueve
cifras con varios ceros a la derecha, por eso no es de extrañar
que a veces surjan disgustos y rivalidades. Al fin de cuentas,
lo que está en juego, además del prestigio
y el nombre, es el dinero. Cuando gana una candidata, también
gana su equipo.
Aunque pocos hablan del tema económico, un ajuar
para concursar en Cartagena, puede costarle a las corporaciones
de belleza de cada región más de 25 millones
de pesos. A esto hay que sumarle lo que se le paga al experto
en “fogueo periodístico” o cultura general,
a quien le enseña a la concursante a caminar sobre
una pasarela, al que le toma las fotografías oficiales
y a la persona (chaperona) que se convierte en su sombra,
acompañándola a donde quiera que va.
Mi mejor amigo
Para las reinas, que usualmente no tienen que preocuparse
por el tema económico, el asesor o preparador es
su mejor amigo, porque además de enseñarles
los secretos para llegar a la corona, se convierten en sus
confidentes, cómplices, sicólogos y paliativos
para la depresión o los malos estados de ánimo.
Jorge Dusterdieck, jefe de prensa de la ex virreina colombiana
Adriana Hurtado, la conoció en 1997 cuando ella fue
elegida Señorita Valle. En ese entonces lo contrataron
para enseñarle a sortear las preguntas difíciles
de los periodistas y él se convirtió en su
mejor amigo, al punto que hoy, al regresar Adriana después
de tres años de trabajo en México como modelo,
lo eligió para representarla y difundir sus logros
profesionales.
Gracias a su alianza, este año Adriana fue contratada
para hacer los informes televisivos de una importante firma
patrocinadora del certamen. “Esto no se consigue de
la noche a la mañana”, asegura Jorge. “Para
representar a alguien uno debe estar seguro de que la persona
vale la pena y que todo lo bueno que se diga sobre ella,
será cierto”, explica.
Para la ex reina valluna es imprescindible que su representante
sea además su mejor amigo. “Si hay un afecto,
el apoyo al trabajo de uno se hará desde el corazón
y el conocimiento”, dice.
Las chaperonas son un caso aparte en los reinados. Se convierten
en una segunda madre para las candidatas. Beatriz Ospina,
chaperona de la actual Señorita Antioquia, Mónica
Jaramillo, señala que, aunque su trabajo con la reina
terminó al llegar a Cartagena, procura estar en contacto
telefónico con ella, por lo que pueda presentarse.
“Hace poco la llamé y resultó que necesitaba
unos tenis y fui a comprárselos”, relata.
Además, se encargó de vestirla para el desfile
de fantasía y hará lo mismo la noche de la
coronación. Mientras la Señorita Antioquia
se ocupa de competir, su antigua chaperona se hará
cargo de la sala VIP del departamento porque entiende que
reforzar la buena imagen de la región, es otra forma
de apoyar a la reina.
Y mientras la mayoría de los interesados en el negocio
de la belleza, se desplazan desde sus lugares de origen
para continuar trabajando en Cartagena, otros asisten al
reinado para asegurarse contratos y compromisos laborales
en el siguiente certamen. Es el caso del fotógrafo
Antonio Betancur, encargado de hacer las primeras fotografías
oficiales de varias candidatas cuando son elegidas en su
región. En La Heroica, Betancur muestra su trabajo
y hace algunos contactos importantes.
“Cuando conozco a una candidata trato de crearle
la conciencia de que será reina desde el momento
en que la coronen, hasta cuando se muera y deben mantener
esta imagen siempre, en los eventos de gala y en su vida
cotidiana”, señala. Betancur les hace pruebas
de vestuario, peinado y maquillaje y determina lo mejor
para ellas en cada aspecto.
Durante los meses que estas jovencitas dedican a convertirse
en dignas aspirantes a la corona de la belleza nacional,
son muchas las personas que están a su lado “puliéndolas”,
como se haría con un diamante en bruto. Por eso,
no son pocos los aspectos positivos que les deja la experiencia.
Opinión general
Lo que dicen las reinas
Juanita Martínez
Bahamón, ex Señorita Huila
“La compañía de los preparadores es
muy importante para las candidatas.
Ellos son buenos en la medida en que trabajen sólo
contigo y que sean sólo
para ti. Porque si preparan a 15 y le enseñan pasarela
a 15, no funciona. Es
mejor que sea un asunto personal. Pero al final de cuentas,
es la experiencia la que enseña, porque cuando uno
llega a Cartagena se olvida de todos y empiezan las pruebas
de verdad. La mejor lección de un preparador me la
enseñó Alfredo Barraza, cuando me dijo “a
una reina la hace la actitud”. Esa frase me ayudó
a ganarme los cinco premios que obtuve cuando participé
hace dos años”.
Carolina Cruz,
ex Virreina de Colombia
“Para mí, la mejor asesora fue mi madre, Luz
María Osorio, que fue Señorita
Antioquia en 1973 y por ello se encargó de acompañarme
durante cada día del
reinado. Además de los preparadores, maquilladores,
peinadores y
diseñadores; están la familia, el novio y
los amigos. También son apoyos muy
valiosos, sin embargo, para mí, mi mamá fue
fundamental. Ella siempre sabía
cómo aconsejarme y tranquilizarme”.
Natalia Peralta,
ex Miss Mundo Colombia
“La idea es que el preparador sea un amigo, alguien
que te asesore en el
maquillaje, el peinado y todo lo relacionado con la imagen,
pero que también
sea tu amigo, que te brinde apoyo para el espíritu,
que te pueda apoyar
cuando estés triste. En mi caso, Antonio Betancur
cumplió ese papel y lo
hizo muy bien. Lo más valioso era que me tranquilizaba
y me ayudaba a no
dejarme afectar por los comentarios mal intencionados de
algunas personas”.
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