| Un
regalo para Atlántico
Adriana Tarud ganó sobrada el título de Señorita
Colombia.
Antioquia fue elegida primera princesa. Tatiana se destacó
en el grupo.
Por
Beatriz
Arango Sepúlveda
Enviada especial, Cartagena
La noche fue para Atlántico. Desde la apertura de
la ceremonia de elección, las notas alegres de la
Banda Infantil Baranoa presagiaron el triunfo de su candidata,
Adriana Cecilia Tarud Durán, hoy la nueva Señorita
Colombia.
Fue un regalo para un pueblo que quería anticipar
su Carnaval de Barranquilla y celebrar de la mano de la
recién elegida los 100 años de la erección
de Atlántico como departamento.
Al filo de la medianoche, el jurado dio la razón
al favoritismo que despertó Adriana desde su llegada
a Cartagena. Sus ojos verdes, su cuerpo armonioso y su actitud
de reina la montaron siempre en el podio de las seguras
finalistas.
Anoche, en sus desfiles en traje de baño y de gala,
éste último un diseño de Alfredo Barraza,
Adriana sacó la máxima nota que dio el jurado:
9,9 sobre 10.
Así que sólo era esperar quiénes de
las 21 candidatas compartirían con ella el honor
de estar entre las finalistas. La hora llegó y fue
Diana Arbeláez, del Valle, la que se quedó
con el título de virreina.
Antioquia, con Tatiana Bastidas, tuvo que conformarse con
ser la primera princesa, el mismo lugar que alcanzó
el año pasado Mónica María Jaramillo.
Y para completar el cuadro de finalistas, el jurado nombró
segunda princesa a Paola Andrea Gallardo, de San Andrés,
y a Diana Milena Cepeda, de Norte de Santander, como tercera
princesa, la sorpresa de la noche por cuanto esta candidata
nunca sonó como posible sucesora de Catherine Daza.
Sin embargo, el nombre de las cuatro finalistas estaba
dado porque los puntajes que sacaron en la prueba de traje
de baño y de gala no variaron en su clasificación.
Una mujer segura
Desde el principio, Adriana se montó en el cuento
de ser la nueva Señorita Colombia.
Ella, ingeniera industrial con estudios en Estados Unidos,
tiene belleza, clase y soltura, elementos clave en la hoja
de vida de una reina.
Una meta a lograr. Así veía Adriana el concurso
de Señorita Colombia. Y la certeza que tiene en su
capacidad de lograr lo que se propone, le daba seguridad.
Nunca dudó, pero tampoco se le vio sobrada. Incluso
tiene la genuina capacidad de reírse de sus defectos,
porque pese a su belleza indiscutible sabe que no es fotogénica
y que las imágenes no reflejan su real belleza.
Todo lo que le llegaba, lo recibía: el premio a
la mejor figura Bodytech, el título de la reina madre,
que logró su mamá Cecilia Durán bailando
flamenco, y el mejor traje de fantasía, que le diseñó
Alfredo Barraza.
Tatiana, la belleza real
Por su parte Antioquia, con Tatiana Bastidas, fue la hija
de un reality. Durante dos meses, fuimos testigos a través
del canal Teleantioquia, de su formación, de las
debilidades que superaba y las fortalezas que demostraba
en cada prueba.
En mayo pasado, cuando se inscribió en el Palacio
de Exposiciones al programa Antioquia Belleza Real, que
organizó la primera dama, Claudia Márquez,
con la Corporación de Belleza de Antioquia (CBA),
a Tatiana se le notaban las ganas.
Y ese es un elemento que ella destaca antes que su belleza:
la responsabilidad y las ganas de hacer las cosas. Y bien
que se le notan el empeño y la obstinación.
Su belleza es evidente. La suya es una belleza clásica,
tranquila, de ojos enormes y expresivos y sonrisa sincera.
El cuerpo pasó todas las pruebas. Piernas y brazos
largos, piel sana y armonía en el conjunto. Un cuerpo
que dejó ver con un manejo impecable de la pasarela.
Adriana sabía a qué
iba a Cartagena
Adriana Cecila Tarud Durán fue nombrada por
decreto por la Gobernación del Atlántico.
Regresó al país, después de vivir varios
años en Estados Unidos, para asumir ese reto.
Reconoce que lo que más le admiran es su sencillez
y conjunto armonioso. Al quirófano fue para buscar
un arreglo "mínimo" de su nariz. Acepta
que es desordenada para ciertas cosas, pero muy exigente
en su vida personal.
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