Antioquia vivió todo un martirio

  • Así fue la destrucción en el centro de Granada, durante la toma guerrillera de las Farc en diciembre del 2000. FOTO ARCHIVO Donaldo Zuluaga Velilla
    Así fue la destrucción en el centro de Granada, durante la toma guerrillera de las Farc en diciembre del 2000. FOTO ARCHIVO Donaldo Zuluaga Velilla
Por carlos mario gómez j. | Publicado el 25 de septiembre de 2016
Infografía
Antioquia vivió todo un martirio con el conflicto

Al recordar el 6 y 7 de diciembre de 2000, por la mente de Carlos Mario Zuluaga, entonces alcalde de Granada, aparecen las imágenes de las interminables horas de horror y destrucción que dejaron las Farc en el pueblo. Esos días los frentes 9, 47 y 34 atacaron a Granada, dejando 22 personas muertas, 110 viviendas destruidas y una imborrable marca de dolor.

“Esa toma fue un absurdo”, dice hoy Zuluaga, director de Cornare, porque fue una retaliación de las Farc por una incursión paramilitar al pueblo un mes antes, la cual dejó 17 civiles muertos. Era el final de los años 90 e iniciaba un nuevo milenio y habían pasado 30 años de la entrada de las Farc a Antioquia, cuando el frente 5 se estableció en los 70 en Urabá (ver análisis).

Su presencia en la zona se advierte con fuerza a partir de 1974, con amenazas contra hacendados y muertes de “informantes”, afirma el informe Población civil: trayectoria de las Farc 1949-2013 del Centro Nacional de Memoria Histórica.

La cúpula de las Farc, liderada por Jacobo Arenas, Tirofijo y otros ideólogos y jefes militares, luego perfilan a Antioquia como una región para influenciar dentro de su estrategia, fijada en 1982, de multiplicar sus frentes para dar el asalto final al régimen, según lo relata el historiador y profesor de la Universidad Nacional Darío Acevedo.

Entrar a Urabá era fácil, pues allí hacía presencia el Epl, uno de cuyos líderes “Bernardo Gutiérrez”, se había pasado de las filas de las Farc a ese grupo, lo que generó choques años después entre ambos bandos. Así lo señalan los investigadores Rodrigo Osorno y Diego Sierra, del Instituto Popular de Capacitación (IPC).

A mediados de los 80 surge la Unión Patriótica, varios de cuyos miembros eran desmovilizados de las Farc. A través del voto, en Antioquia lograron visibilidad en alcaldías, concejos y la Asamblea de Antioquia, pero aquí, como en el resto del país, se activó una campaña de exterminio en su contra inspirada y ejecutada por paramilitares, en asocio con algunos agentes del Estado. Los 90 llegan con la desmovilización del Epl, el M19, Quintín Lame y el PRT, entre otras fuerzas. En Urabá los desmovilizados del EPL crearon el movimiento Esperanza Paz y Libertad, sobre el cual las Farc desataron una persecución a muerte.

Uno de los actos más bárbaros de esta vorágine ocurrió la madrugada del 23 de enero de 1994, cuando las Farc masacraron a 35 personas que asistían a una fiesta popular en el barrio La Chinita, de Apartadó.

Entre tanto, en el oriente de Antioquia, el grupo profundizó su guerra por ser un corredor que los llevaba a otros departamentos, además de su riqueza energética y un pasado de luchas sociales.

En ese horizonte se multiplicaron los reclutamientos forzados, asaltos contra pueblos, bases militares, autopista Medellín-Bogotá, el sistema energético, los secuestros, entre otros actos de barbarie.

En esa misma década la guerra cambió de decorado con la creación de las AUC, que atacaron en todo el país en una estrategia de “sacarle el agua al pez”, es decir, arremeter contra todo sospechoso de colaborar con la guerrilla.

En 2002, con el ascenso de Álvaro Uribe Vélez, a juicio de los analistas, se da un fuerte giro a la lucha del Estado contra las guerrillas. Pero los episodios de horror no cesarían en Antioquia. El 5 de mayo de 2003, las Farc, en un frustrado intento de liberación por parte del Ejército, asesinaron al gobernador Guillermo Gaviria; al exministro y su asesor de paz, Gilberto Echeverri y siete militares, a quienes tenían secuestrados.

Estudios de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) señalan que entre 1990 y 2016 a las Farc se le atribuyen 1355 acciones en Antioquia entre hostigamientos, ataques a la fuerza pública y contra la infraestructura, entre otros.

En las últimas décadas la gran confrontación se trasladó al Nudo de Paramillo, zona estratégica para la producción y tráfico de drogas y armas. En pocos lugares del país se ha concentrado tanta tropa legal e irregular, sin que ningún ejército lograra doblegar al otro. Y es precisamente este sitio donde se concentrará parte de las Farc en Antioquia para su desmovilización.

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