Condenan a un narco que instigó guerra en Antioquia

  • En plena guerra de “los Rastrojos” y “los Urabeños” aparecían estos grafitis en Bajo Cauca. Abajo, alias “Comba”. FOTOS archivo
    En plena guerra de “los Rastrojos” y “los Urabeños” aparecían estos grafitis en Bajo Cauca. Abajo, alias “Comba”. FOTOS archivo
  • Condenan a un narco que instigó guerra en Antioquia
Publicado el 17 de febrero de 2017

La condena en Estados Unidos contra Luis Enrique Calle Serna, uno de los principales jefes de la banda “los Rastrojos”, abre una serie de interrogantes sobre las víctimas de esa organización en Antioquia y el papel que tuvo como patrocinadora de varias guerras en esta región.

La sentencia fue proferida la semana pasada por la jueza Sandra L. Townes, de la Corte del Distrito Este de Nueva York, quien le impuso a alias “Comba” una pena de 9 años por cargos de narcotráfico.

Teniendo en cuenta que el cabecilla se entregó a las autoridades estadounidenses en 2012, y que el tiempo que pasó desde entonces en una celda de Brooklyn le será conmutado en el fallo judicial, le quedan por cumplir cuatro años en prisión (incluido descuento de algunos meses por el comportamiento).

En su dictamen, la jueza también valoró la colaboración de Luis Enrique y su hermano Javier Antonio Calle Serna (“el Doctor”), cuya información facilitó el sometimiento y captura de 12 lugartenientes de “los Rastrojos”, la banda que heredó la línea criminal del cartel del Norte del Valle.

Esta agrupación lideró el bajo mundo en Colombia entre 2008 y 2012, extendiendo su dominio desde Cali hasta el Pacífico, el Caribe, los Llanos Orientales, el Sur y el Norte del país, con rutas hacia Estados Unidos y Europa para el tráfico de cocaína.

Presencia en Antioquia

La penetración en otros territorios fue sangrienta, en especial en Antioquia. En el Bajo Cauca, “los Rastrojos” patrocinaron a grupos de desmovilizados del bloque Central Bolívar de las Auc, que se enfrentaron a las bandas “los Paisas” y “los Urabeños” por el botín del narcotráfico, extorsiones y minería ilegal.

El índice de homicidios en la zona se incrementó hasta un 400%, por cuenta de las masacres, los asesinatos selectivos y atentados con explosivos, tanto en la zona urbana como en la rural.

La misma dinámica se presentó en Urabá, Magdalena Medio y Nordeste, donde la guerra fue contra “Urabeños”.

En el Valle de Aburrá, “los Rastrojos” intercedieron en una disputa interna en la banda “la Oficina”, apoyando con sus finanzas ilícitas a la facción liderada por Ericson Vargas (“Sebastián”), quien dicho sea de paso también fue condenado en Estados Unidos.

Estas disputas se presentaron entre 2008 y 2011 y, de acuerdo con los informes de la Policía y la Fiscalía, dejaron miles de muertos en suelo antioqueño. Por estos hechos, solo los coordinadores regionales de “los Rastrojos” fueron procesados y sentenciados por jueces del departamento, como “Palagua”, “Cinco Cinco” y “Brandon”; mas las pesquisas no llegaron hasta la cúpula central de la estructura, cuyos dineros financiaron las citadas confrontaciones.

Amparo Mejía, presidenta de la corporación Madres de la Candelaria Línea Fundadora, que agrupa a víctimas de la violencia en nuestra región, dice al respecto: “es triste que para la justicia prevalezca el tema del narcotráfico, pero no los desplazamientos forzados, ni las desapariciones ni los homicidios. De nuevo, no se le da valor a la vida”.

Otra afectada, integrante de la Mesa Departamental de Víctimas de Antioquia, y quien solicita la reserva de su identidad por estar amenazada, opina que “hay una gran conexión entre el narcotráfico y el conflicto armado, porque los hechos victimizantes se presentan siempre que hay disputas territoriales por los cultivos ilícitos o las pistas para traficar. Narcotráfico y conflicto es prácticamente lo mismo”.

“Los Rastrojos” de hoy

A finales de 2011, la banda oriunda del Valle del Cauca perdió la guerra contra “los Urabeños” en el resto del país. Ambos grupos terminaron sellando un pacto de no agresión, con la condición de que “los Rastrojos” abandonaran sus intereses en Antioquia.

Hoy en día, este grupo perdió la articulación entre sus tentáculos a nivel nacional. Sobreviven células en Nariño, Valle, Sucre, Cauca y Norte de Santander, pero no están jerarquizadas en un mando central. En Cali, varios de los grupos que antes estaban bajo su dominio, conformaron facciones independientes, conocidas como “oficinas de cobro”.

Contexto de la Noticia

informe la peor masacre fue en bajo cauca

El hecho más violento ligado a la guerra entre “los Rastrojos” y “los Urabeños” en Antioquia, sucedió el 13 de marzo de 2011 en la vereda La Arenosa del corregimiento Cuturú, en el municipio de Caucasia. En una carretera destapada fueron hallados los cadáveres de 10 campesinos. El móvil fue la disputa entre las dos bandas por los territorios donde se procesaba la coca. El principal sospechoso del crimen era Ángel Pacheco Chancy, alias “Sebastián”, el jefe de “los Rastrojos” en Antioquia, quien fue asesinado cuatro meses después por sus propios escoltas.

Egresado de la U.P.B. Periodista del Área de Investigaciones, especializado en temas de seguridad, crimen organizado y delincuencia local y transnacional.

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