La difícil convivencia de rumba y uso residencial

  • En 2017, más de 50 locales comerciales fueron cerrados por exceso de ruido. Además de las sanciones, la Alcaldía realiza jornadas pedagógicas. FOTO manuel saldarriaga
    En 2017, más de 50 locales comerciales fueron cerrados por exceso de ruido. Además de las sanciones, la Alcaldía realiza jornadas pedagógicas. FOTO manuel saldarriaga
Por mariana benincore agudelo | Publicado el 28 de mayo de 2018
Infografía
La difícil convivencia de rumba y uso residencial
en definitiva

La Secretaría de Seguridad y Convivencia de Medellín implementa, desde 2016, el programa Convive la Noche, con el fin de que el comercio nocturno no afecte la zona y los residentes.

En algunos sectores de la ciudad, en las noches, confluyen individuos diversos: comerciantes que viven de sus negocios, jóvenes en busca de diversión y residentes que llegan a sus hogares a descansar. Por eso, no todo es convivencia.

El bulevar de la 68 en Castilla, el corredor de la 45 en Manrique, el sector Miramar en Robledo y la Villa de Aburrá en Belén son algunas de las zonas en las que la rumba y las viviendas comparten espacios muy cercanos.

Según la última encuesta de percepción ciudadana de Medellín Cómo Vamos, el alto nivel de ruido de la ciudad es uno de los temas en los que los ciudadanos se sienten menos satisfechos. Laureles y El Poblado son algunas de las comunas en donde surgen mayores inconformidades.

Amparo Gaviria se considera desplazada del Parque Lleras, en la comuna 14 de Medellín. Ella, con el líder barrial Gabriel Congote y otros residentes, luchó por combatir el ruido y encontrar un punto medio en el que comerciantes y residentes pudieran coexistir. Pero no aguantó.

Esteban Yepes, comunicador Social con estudios de maestría en Hábitat, afirmó que en el sector del Lleras, en el que se generan alrededor de 5.000 empleos directos, se presenta un proceso de gentrificación; es decir, el uso del suelo ha cambiado de residencial a comercial. Quienes allí vivían se han ido, al no soportar esta transformación.

En sectores aledaños a la calle 33, en Laureles, ocurre algo similar. Sebastián Salazar, quien vive en la zona, contó que es imposible descansar los fines de semana. “Tenemos problemas desde los jueves hasta los domingos, he querido denunciar, pero los vecinos me dicen que la única solución es que me traslade”.

¿Hay respuestas?

El Plan de Ordenamiento territorial de Medellín establece los sectores en los que sí se permite “la construcción de inmuebles destinados a actividades de servicios, comerciales, oficinas o viviendas”. En estas, denominadas como zonas de alta mixtura, los establecimientos pueden estar abiertos hasta las 2:00 a.m.

Para atender las implicaciones de esta coexistencia, la administración municipal cuenta con el programa Medellín Convive la Noche, que busca fomentar ambientes de seguridad, respeto y convivencia para residentes, comerciantes y ciudadanos.

“El programa trabaja con establecimientos de venta y consumo de licor, que se encuentren en una zona apta para ejercer la actividad económica, los cuales cuentan con jornadas pedagógicas y tienen permisos especiales, sí cumplen las normas”, indicó la Secretaría de Seguridad.

No obstante y a pesar de las capacitaciones y sensibilizaciones, los registros no son alentadores.

En lo que va del año, en El Poblado, 11 establecimientos fueron suspendidos de manera temporal y se incautaron armas blancas y sustancias psicoactivas (ver gráfico). En Laureles, a 12 locales comerciales que no acataron las normas se les suspendió temporalmente su operación y confiscaron 58 botellas de licor fraudulento o de contrabando.

Pedagogía a comerciantes

En lo transcurrido del año, según indicó la Alcaldía, se han realizado actividades formativas, con el fin de invitar a la autorregulación de los comerciantes. Además, se hacen brigadas pedagógicas contra el ruido, para enseñarle a los dueños y empleados de los locales cuál debe ser el volumen apropiado para que los clientes puedan disfrutar y los vecinos descansar.

Desde el año pasado, los controles de los niveles de ruido se realizan con sonómetros creados por el laboratorio Giga de la Universidad de Antioquia.

Contexto de la Noticia

La microhistoria la voz de uno de los comerciantes

Samuel Restrepo, quien tiene un local comercial cerca al parque Lleras hace 14 años, aceptó que algunos residentes se quejan por el ruido y problemas de movilidad. “Cada vez son menos frecuentes los vecinos inconformes, pues el sector ya no es tan residencial y los comerciantes hemos aceptado las normas y tenido conciencia con los vecinos. Además la cultura ha cambiado, pues muchos negocios ya no son para rumbas pesadas y además, algunos comerciantes han remodelado los locales, incluyendo tecnologías para el aislamiento acústico.

Mariana Benincore Agudelo

Quiero recorrer el mundo, escuchar y contar historias. Quiero mirar a los ojos y sonreír en la calle a los desconocidos

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