230 kilovoltios para llevar más energía a Colombia

  • Las nuevas torres de la línea Bello-Guayabal-Ancón son más delgadas, para que ocupen menos espacio en los lugares donde se instalaron, como se nota en la imagen. FOTO cortesía epm
    Las nuevas torres de la línea Bello-Guayabal-Ancón son más delgadas, para que ocupen menos espacio en los lugares donde se instalaron, como se nota en la imagen. FOTO cortesía epm
Por gustavo ospina zapata | Publicado el 07 de octubre de 2017
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empleos directos se generaron durante la construcción del proyecto.

en definitiva

El crecimiento poblacional exige redes de transmisión de energía más eficientes y es la función que cumplirá la línea Bello-Guayabal-Ancón, puesta ayer al servicio por EPM.

La entrada en operación de la nueva línea de transmisión de energía Bello-Guayabal-Ancón, de EPM, para decirlo en términos simples, es como si una autopista se ampliara a más carriles para garantizar una mejor movilidad y que la ciudad no colapse en los trancones.

Con la energía pasa igual: a más población y más infraestructura, la demanda del servicio es más alta. En este proyecto, del que ayer se apretó el suiche que lo puso en operación, EPM invirtió $200.000 millones para garantizar que el Valle de Aburrá y el sur del país tengan energía sin importar el crecimiento poblacional.

Wilson Chinchilla Herrera, vicepresidente de Proyectos de Ingeniería de EPM, señaló que esta línea de transmisión servirá para darle una mejor conexión a la energía que emerge de las plantas de generación de las cadenas Guadalupe y Porce, a las que considera las más económicas del país en costos de generación.

“Esto significa que se dispondrá de más confiabilidad en la conexión de la región antioqueña con el resto del país”, señaló Chinchilla, al recordar que el sistema energético nacional es interconectado, por tanto no solo se beneficia el área metropolitana sino la parte sur de Colombia. Modernizar las líneas de transmisión es un factor clave en el servicio energético.

Alta tecnología

Esta línea fue construida para operar a 230.000 voltios (230 Kv) y requirió la construcción de 40 kilómetros de cable de transmisión entre Bello y La Estrella, con tecnología Retie (Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas), considerada como la de los más altos estándares que rigen la materia, según el gerente de EPM, Jorge Londoño De la Cuesta.

El proyecto se desarrolló en cuatro tramos. Uno desde la subestación Bello hasta la subestación Miraflores; otro de transición desde Miraflores hasta la estructura de transmisión en la avenida Las Palmas; otro de 3 kilómetros subterráneos desde Palmas hasta la subestación Guayabal; y el cuarto, desde Guayabal hasta la subestación Ancón Sur, con un total de 123 torres nuevas.

Estas, destaca Londoño De la Cuesta, fueron diseñadas para ocupar el menor espacio posible en el área de instalación: “Este diseño de torres, que yo llamo las flacas, requirió mucha menos servidumbre (espacio) para su construcción, lo que implica mucho menos impacto en lo social y lo ambiental en las comunidades”, indicó el gerente general de EPM.

La viceministra de Energía, Rutty Paola Ortiz Jara, resaltó los altos estándares de calidad de este proyecto, cuya construcción inició hace dos años y ayer se puso al servicio.

Señaló que con este, ya son dos los proyectos similares que EPM le ha entregado al país en lo que va de 2017.

“En mayo entregó Nueva Esperanza, donde se adquirió el área más extensa de bosque del país y ha sido de utilidad para la conexión eléctrica del centro del país”, recalcó la viceministra.

Recordó que Colombia presenta una alta evolución en materia de energía, de la que solo falta el 3 % para tener un cubrimiento del 100 %.

“Hace 25 años ocurrió el apagón y hoy la realidad es muy distinta. El año pasado tuvimos el fenómeno del Niño (verano) más largo de la historia y no hubo el más mínimo riesgo de racionamiento, pero nuestro reto es construir ese 3 % que falta para la cobertura total”, dijo la funcionaria.

Contexto de la Noticia

Polémica Los mínimos impactos ambientales

Aunque el proyecto, en sus inicios, tuvo dificultades por la posible afectación que haría a la reserva forestal en la zona oriental de Copacabana, Juan Fernando López, director (e) de Cornare, certificó que al final se logró subsanar el problema y “el riesgo ambiental del proyecto estuvo por debajo de lo mínimo”. Para compensar los impactos, a pesar de lo bajos que fueron, se invirtieron $13.000 millones, que incluyeron la compra de 20 hectáreas de bosque que servirá como área de reserva en la zona impactada. La subestación de Guayabal requirió cuatro veces menos espacio que las convencionales, para lo cual se construyó con aislante a gas y se generó menos impacto.

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.

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