Con sonómetros controlan el ruido del comercio en Medellín

  • ilustración Esteban parís
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Por Diego Zambrano Benavides | Publicado el 06 de noviembre de 2017
$150

millones es el monto del contrato entre el laboratorio Giga y la Alcaldía de Medellín.

60

decibeles es el máximo
nivel de ruido permitido
para las zonas comerciales.

en definitiva

Con la entrada en vigencia del nuevo Código de Policía, los sonómetros, que miden el exceso de ruido en los establecimientos comerciales, se convirtieron en grandes aliados de las autoridades.

Cuatro dispositivos que miden los niveles de ruido permitieron que este año alrededor de 50 locales comerciales fueran sancionados por superar los decibeles de sonido permitidos por la ley. Se trata de los sonómetros que hacen parte del laboratorio Giga de la Universidad de Antioquia (U. de A.), que aunque ya funcionaban desde 2006, solo cobraron importancia con el nuevo Código de Policía que entró en vigencia este año.

“Ahora es que se ven los resultados, porque antes medíamos y no habían sanciones, era decepcionante. Ahora los sonómetros sí están sirviendo para sancionar a bares o discotecas que se exceden con el volumen de sus equipos de sonido”, manifestó David Aguiar, profesor de la U. de A. y líder del proyecto.

El laboratorio Giga ganó una licitación de la Alcaldía de Medellín por un valor de $150 millones para ser los encargados de acompañar a funcionarios del Municipio y a la Policía a recorrer las calles de Medellín para vigilar a los infractores del ruido.

Los sonómetros, aunque no fueron fabricados en el laboratorio sino que se importaron desde Estados Unidos, sí deben ser operados por un ente con certificación del Ideam.

¿Cómo funcionan?

Una de las zonas donde más controles se realizan es el Parque Lleras, hasta allí llega el comandante de la estación de Policía más cercana, quien junto funcionarios de la Alcaldía y miembros de Giga, se ubican afuera de cualquiera de los establecimientos comerciales y empiezan a cuadrar el sonómetro.

El equipo se instala a 1,20 metros del piso, sobre un trípode ubicado a metro y medio de la fachada del local. Luego se enciende y se hace el primer registro, que incluye todo el ruido de los negocios vecinos.

Después, el establecimiento en cuestión debe apagar la música y se hace un nuevo registro sonoro. Con ambos resultados se saca la diferencia que permite saber exactamente qué cantidad de ruido aporta el bar o discoteca, y si supera los 60 decibeles permitidos en horario nocturno (entre 9:00 p.m. y 7:00 a.m), la Policía procede con el cierre del sitio.

“La Alcaldía nos envía la programación semanal y nuestro equipo se desplaza con los sonómetros a acompañar los operativos. Los locales cerrados suelen sancionarse en periodos que van desde los tres hasta los diez días”, explicó Aguiar.

El docente también explica que no cualquier laboratorio puede llevar a cabo esta tarea. Giga se ganó la licitación porque se encuentra acreditado por el Ideam, que en su Resolución 722 de 2015 lo certificó para producir información cuantitativa de los niveles de emisión de ruido.

Resultados

La Secretaría de Seguridad de Medellín ha llevado a cabo operativos en diversos sectores de la ciudad que han generado el cierre, el mes pasado, de tres discotecas en la zona de influencia del tranvía en Buenos Aires, y otros establecimientos en el Boulevard de la 70.

“Los sectores que más se intervienen son la zona rosa de El Poblado, los negocios sobre la calle 33, el Boulevard de Castilla, el parque de San Cayetano y el corregimiento de San Cristóbal. Este año van alrededor de 50 locales cerrados por exceso de ruido detectados con los sonómetros”, señaló Aguiar.

El contrato con la Alcaldía finaliza en febrero. Sin embargo, este ha sido renovado una y otra vez con el laboratorio desde que surgió el programa Rumba Segura en 2006, y que a partir del 2014 se conoce como Convive la Noche.

De los $150 millones, el 20 por ciento va, la mitad para la Administración Central de la U. de A., y la otra para la Facultad de Ingeniería del mismo claustro, al cual está adscrito el grupo Giga.

El resto del dinero se destina para el pago a los profesionales del laboratorio, los costos del transporte, la calibración anual de los sonómetros, y para comprar las pilas con que funcionan los equipos, que por noche consumen dos pares de baterías alcalinas doble AA.

Contexto de la Noticia

Paréntesis giga monitorea la calidad del aire

El laboratorio presta un servicio para monitorear la calidad del aire en el Oriente antioqueño. Cuenta con cuatro estaciones en tres municipios y los reportes se envían a Cornare para que se tomen medidas de control ambiental. Jefferson Correa, estudiante y miembro de Giga, afirma que el laboratorio es el escenario ideal para mostrar las capacidades y el talento que tienen los universitarios.

Diego Zambrano Benavides

Periodista de la Universidad de Antioquia interesado en temas políticos y culturales. Mi bandera: escribir siempre y llevar la vida al ritmo de la salsa y el rock.

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