En 48 horas coronaron en Rionegro un contrato de $7.093 millones

  • Esta foto, cortesía de EP Río, muestra el trabajo de reposición de una parte de la red de alcantarillado del centro de Rionegro que se contrató con Perfotécnica.
    Esta foto, cortesía de EP Río, muestra el trabajo de reposición de una parte de la red de alcantarillado del centro de Rionegro que se contrató con Perfotécnica.
  • Este contrato, de $7.093 millones, lo sacaron en 48 horas en Empresas Públicas de Rionegro (EP Río). Fue firmado el 31 de diciembre de 2015.
    Este contrato, de $7.093 millones, lo sacaron en 48 horas en Empresas Públicas de Rionegro (EP Río). Fue firmado el 31 de diciembre de 2015.
  • El contrato tenía un plazo de seis meses y se firmó sin tener listos los permisos de Cornare y del Municipio de Rionegro. Foto cortesía EP Río.
    El contrato tenía un plazo de seis meses y se firmó sin tener listos los permisos de Cornare y del Municipio de Rionegro. Foto cortesía EP Río.
  • El contratista debía hacer la reposición de una parte del sistema de alcantarillado en la zona centro de Rionegro. Foto Cortesía EP Río.
    El contratista debía hacer la reposición de una parte del sistema de alcantarillado en la zona centro de Rionegro. Foto Cortesía EP Río.
  • Diego Nicolás Botero Puerta, exgerente General de EP Río, afirmó que está presto a responder por todo y que obró de buena voluntad. Foto Julio César Herrera.
    Diego Nicolás Botero Puerta, exgerente General de EP Río, afirmó que está presto a responder por todo y que obró de buena voluntad. Foto Julio César Herrera.
  • Esta maleta fue un regalo navideño del contratista, Edwin Antonio Valderrama Gamez, para el Gerente General de EP Río, Diego Nicolás Botero. Foto cortesía.
    Esta maleta fue un regalo navideño del contratista, Edwin Antonio Valderrama Gamez, para el Gerente General de EP Río, Diego Nicolás Botero. Foto cortesía.
  • El exgerente General de EP Río dijo que la maleta se la dio una persona, diferente al contratista. La foto muestra lo contrario. Foto cortesía.
    El exgerente General de EP Río dijo que la maleta se la dio una persona, diferente al contratista. La foto muestra lo contrario. Foto cortesía.
  • La maleta despertó suspicacias en la empresa. El exgerente General de EP Río aseguró que adentro solo había una botella de whisky. Foto cortesía.
    La maleta despertó suspicacias en la empresa. El exgerente General de EP Río aseguró que adentro solo había una botella de whisky. Foto cortesía.
  • 8 Al contratista se le venció el plazo y solo entregó el 3,49% de las obras, que afectaban también al parque de Rionegro. Foto Julio César Herrera.
    8 Al contratista se le venció el plazo y solo entregó el 3,49% de las obras, que afectaban también al parque de Rionegro. Foto Julio César Herrera.
  • La Alcaldía de Rionegro tapó el hueco que se abrió para reponer parte del alcantarillado. La obra tendrá que ser contratada de nuevo. Foto Julio César Herrera.
    La Alcaldía de Rionegro tapó el hueco que se abrió para reponer parte del alcantarillado. La obra tendrá que ser contratada de nuevo. Foto Julio César Herrera.
Por germán jiménez morales | Publicado el 04 de enero de 2017
en definitiva

El contrato exprés celebrado en 48 horas entre EP Rio y Perfotécnica es objeto de investigación por parte de la Contraloría, la Procuraduría y la Fiscalía. Solo se hizo el 3,49% de las obras.

En Empresas Públicas de Rionegro (EP Rio) se licitó y firmó en cuestión de 48 horas un contrato de 7.093 millones de pesos, para reponer un tramo del alcantarillado. La Contraloría General de Antioquia, en concepto preliminar, afirmó que allí hubo una presunta contratación sin el lleno de requisitos legales y notificó del caso a la Fiscalía y la Procuraduría. Diego Nicolás Botero Puerta, el funcionario que entregó ese negocio, le dijo a este diario que está tranquilo y que detrás de todo lo que hay es pura “politiquería”.

Los hechos ocurrieron a finales de 2015, horas antes de que el alcalde de Rionegro, Hernán Ospina Sepúlveda le entregara el mando a Andrés Julián Rendón Cardona. En reuniones con funcionarios de la alcaldía y de la empresa EP Rio, EL COLOMBIANO accedió a documentos que revelan las siguientes presuntas irregularidades.

El contrato exprés nació el 28 de diciembre de 2015. Ese día la administración de Diego Nicolás Botero Puerta, gerente General de EP Rio, habría violado el manual de contratación de la empresa, porque en lugar de hacer una invitación pública, para tener pluralidad de oferentes, hizo una invitación privada a dos contratistas, uno de la ciudad de Barranquilla y otro de Bogotá.

Estas firmas debían cotizar la fase 1 del plan de reposición del sistema de alcantarillado en el centro de Rionegro y la construcción de un tramo de alivio para la quebrada El Pozo. Aunque el presupuesto era jugoso, uno de los interesados dijo que no participaría, porque no había tiempo de preparar una oferta seria.

Quedó entonces un solo interesado, Perfotécnica, que al día siguiente de la invitación, o sea el 29 de diciembre, debía mandar a un ingeniero civil o sanitario para que inspeccionara el sitio de las obras. La norma no fue cumplida. El contratista mandó al ingeniero industrial Gonzalo Álvarez, un profesional que, en opinión de las fuentes consultadas, debió ser rechazado por EP Rio.

El 30 de diciembre la entidad contratante mandó el pliego de condiciones. Eso significaba que en 24 horas Perfotécnica S.A.S. debía elaborar y entregar su propuesta técnica, económica y legal, para una obra de 7.093 millones de pesos. Su oferta, según el cronograma, se recibiría desde las 10:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. A las 11:00 a.m. EP Rio la evaluaría y a las 2:00 p.m. se realizaría la adjudicación.

En la invitación privada se exigió a los interesados una experiencia específica: la construcción de más de 1.000 metros de redes de alcantarillado con tecnología sin zanja y un diámetro igual o mayor a 20 pulgadas. Perfotécnica habría incumplido, pues acreditó solo 770,5 metros y, aún así, fue escogida para la obra.

Adicionalmente, la ganadora del contrato tampoco presentó los análisis de precios unitarios, que le fueron exigidos en la invitación privada, con lo cual, dijeron las fuentes consultadas, su propuesta también debió ser descartada.

Perfotécnica, y su representante legal, Edwin Antonio Valderrama Gamez, ganaron, pues terminaron el año con el contrato bajo el brazo. Las noticias también cobijaron al gerente de EP Rio, porque lo ratificaron en el cargo para otro período de dos años, una decisión en la que ejerció su poder la alcaldía de Hernán Ospina Sepúlveda, dado el carácter de socio público mayoritario de la empresa de servicios públicos, con más del 94 por ciento de las acciones.

Valderrama Gamez, agradecido, le envió como regalo de Navidad al gerente de EP Rio, Nicolás Botero, una maleta negra, envuelta en plástico transparente. Botero negó haber recibido tal obsequio de parte del contratista, pero luego reconoció que sí le llegó, pero a nombre de Gonzalo Álvarez. En fotos entregadas a este diario por fuentes de la misma empresa de servicios públicos se aprecia que la maleta sí le fue enviada a Botero por el representante legal de Perfotécnica. El presente despertó suspicacias y frente a las mismas Botero Puerta aseguró que adentro solo había una botella de whisky, que ni siquiera se ha tomado.

El contratista, a quien se buscó para que diera su opinión sobre el contrato y la maleta, dijo a través de su asistente, Diana María Albarracín, que no daría declaraciones porque estaba de vacaciones.

Contrato sin dientes

El 5 de enero de 2016 se firmó el acta de inicio de los trabajos, que debían concluir seis meses más tarde, y el 8 de febrero se le entregó al contratista un anticipo, de 2.482 millones 763.118 pesos.

Lo normal es que estos anticipos se consignen en fiducias o en cuentas creadas especialmente para el manejo del contrato. En este caso, sin embargo, se depositaron en la cuenta de Perfotécnica.

Maricza Carazo, revisora fiscal de EP Rio, le advirtió al gerente que ese 35 por ciento de anticipo no se podía entregar, porque faltaban tres permisos: los ambientales o de ocupación de cauce, por parte de Cornare, que debían tenerse listos desde antes de la selección del contratista; el de ocupación de espacio público, de la oficina de Planeación Municipal; y el de ocupación de vías, que es competencia de Tránsito y Transporte.

Tan necesarios eran estos permisos, que las obras apenas se pudieron iniciar el 23 de mayo de 2016. Así las cosas, la nueva fecha de entrega pasó al 21 de noviembre de 2016.

Las debilidades del contrato exprés no pararon allí.

En la invitación privada no le exigieron al contratista requisitos financieros, como niveles de endeudamiento, liquidez, cobertura de intereses y demás, relevantes para determinar la capacidad real de quien iba a manejar un contrato de 7.093 millones.

Tampoco se otorgaron tiempos necesarios para hacer aclaraciones y subsanaciones, que llevaran a la selección objetiva del contratista.

En el caso del personal de la obra, no se exigieron perfiles idóneos, con la experiencia necesaria y específica para este tipo de trabajos. Tampoco se incluyó un anexo técnico con la justificación del plazo real del contrato y las medidas de control y supervisión.

Fuentes de EP Rio aseguraron que, dada la complejidad de la obra, se requería de estudios de suelos previos. Estos no se hicieron y simplemente se tomaron los que efectuó el Municipio de Rionegro para la remodelación que le está haciendo al parque principal.

Profesionales de la Alcaldía y de EP Rio hallaron también que el 75 por ciento del valor del contrato estaba representado en dos ítems: una tubería de soporte, en acero de 48 pulgadas, dentro de la cual iba la tubería de conducción de aguas de 42 pulgadas. Se considera que allí había un presunto sobrecosto, porque la primera tubería, con un buen revestimiento, podía servir para los dos propósitos.

No menos llamativo les resultaba el hecho de que, según el contrato, cada día que estuviera quieta la maquinaria, por razones atribuibles al contratante, costaba 100 millones de pesos. Cifra muy rentable, si se le compara con los 36 millones de pesos que en un día le podía dejar al contratista la instalación de la tubería. Los onerosos tiempos ociosos no se facturaron, porque no se demostró en la ejecución del contrato que EP Rio hubiera tenido culpa en los atrasos. Además, la maquinaria apenas llegó el 4 de agosto.

El contrato suscrito por Botero Puerta no tenía dientes para apretar al contratista, cuando fuera necesario. Esto, porque no se pactaron cláusulas penales (generalmente equivalentes al 10 o 20 por ciento del valor del contrato); no tenía cláusulas para la terminación o suspensión de las obras; no se acordaron multas ni medidas como la caducidad del contrato o la posibilidad de modificarlo.

El fracaso

El contrato exprés terminó mal. Las fuentes de la Alcaldía de Rionegro y de EP Rio aseguraron que ni se suspendió el contrato ni se cumplió con la obra. Y dieron varias razones: Que Perfotécnica no tenía suficiente logística para encarar las contingencias, pues el director de obra no era autónomo para tomar las mínimas decisiones. Que el contratista no llevó personal idóneo, ni en el sitio de trabajo se contaba con el director de la obra, mientras que el residente no cumplía con el perfil para esa función. Que la calidad de las obras civiles preparatorias dejó mucho qué desear, generando desconfianza frente a la etapa que seguía. Que el cronograma de los trabajos se incumplió.

Que el contratista, añadieron las mismas fuentes, no cumplió con los diseños e instaló tramos de tubería con desviaciones hasta del 40 por ciento en las pendientes.

Tan amarrada estaba EP Rio, que la única salida que le vieron al problema fue dejar que se vencieran los seis meses del contrato, para luego darlo por terminado. Así se hizo, el 21 de noviembre de 2016, con el siguiente balance: Del 100 por ciento de la obra, Perfotécnica apenas hizo el 3,49 por ciento.

EP Rio, empresa cuya composición accionaria es mixta, está declarando el siniestro, a fin de recuperar el anticipo. De los 2.482 millones de pesos entregados al contratista, este último presentó una relación de gastos por 1.380 millones de pesos, de los cuales la interventoría solo le aprobó 900 millones de pesos.

Este contrato, y otras presuntas irregularidades, le costaron a Botero Puerta el cargo de gerente de EP Rio. Entre las actuaciones que le cuestionaron al funcionario estuvo el despido de una de sus empleadas de confianza, la directora Jurídica, a la que le pagaron por concepto de indemnización 67 millones de pesos.

A barajar de nuevo

Fuentes de EP Rio le indicaron a este diario que es el alcalde Andrés Julián Rendón Cardona el que debe decidir si la fase 1 del plan de reposición del alcantarillado zona centro lo hace la empresa mixta o la municipalidad.

Adicional a la liquidación del contrato, se adelantan las respectivas reclamaciones a la aseguradora y se anticipa, desde ya, el juego de demandas entre las partes.

Por lo pronto, la Contraloría General de Antioquia, a través de Alí de Jesús Álvarez Correa, contralor Auxiliar-Atención al Ciudadano, consideró que por el conjunto de presuntas irregularidades denunciadas en el contrato de EP Rio y Perfotécnica, “se presume la celebración de este contrato sin el lleno de requisitos legales, por lo tanto, copia del expediente será trasladado a la Procuraduría General de la Nación y a la Fiscalía General de la Nación para lo de su competencia”.

Para el ente de control, el hecho de que EP Rio se rija en su actividad contractual por el derecho privado, no la exime de tener que seguir los principios constitucionales y legales que regulan la contratación estatal, como la planeación, la transparencia y la escogencia objetiva de los contratistas.

Incluso, al amparo de sentencias de las altas cortes, la Contraloría recordó que “el contrato de derecho privado celebrado por la administración no pierde su carácter estatal, y por ello, no está exento de cumplir con las normas constitucionales que rigen la función pública”.

Contexto de la Noticia

INFORME REvisora fiscal afirma que gerente de ep rio no le hizo caso

· Maricza Carazo González, revisora fiscal de EP Rio, le dijo a este diario que prácticamente desde la llegada de Diego Botero Puerta a la gerencia de EP Rio (dic. 2013) ella le advirtió que la contratación no se podía hacer a dedo y con invitaciones privadas, porque el manual contempla son invitaciones públicas. En su opinión, el contrato con Perfotécnica no se debía realizar en 48 horas, porque los estudios previos eran muy generales y no se gestionaron los permisos ambientales y del Municipio, que, en su criterio, se debían tener antes de la contratación. A ella Cornare le dijo que el trámite ambiental tomaba más de tres meses. De estos hechos enteró a la Junta Directiva, “no por politiquería”, como lo dijo el exgerente, sino porque, anotó, “esa era mi responsabilidad con los accionistas y la comunidad”.

Germán Jiménez Morales

Periodista y escritor. Diplomado en información económica y financiera, Geopolítica y finanzas para no financistas.

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