Revive el pasado de las estaciones del ferrocarril de Antioquia

  • Las estaciones de Caracolí, Cisneros y El Limón son las primeras del viejo tren en ser restauradas. La inversión fue de $1.450 millones. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA
    Las estaciones de Caracolí, Cisneros y El Limón son las primeras del viejo tren en ser restauradas. La inversión fue de $1.450 millones. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA
  • Revive el pasado de las estaciones del ferrocarril de Antioquia
  • CISNEROS TENDRÁ EL PRIMER MUSEO FERROVIARIO
    CISNEROS TENDRÁ EL PRIMER MUSEO FERROVIARIO
Por Víctor Andrés Álvarez C. Enviado especial Cisneros y Caracolí | Publicado el 16 de mayo de 2015
900

millones de pesos invirtió Invías en la restauración de la estación Caracolí

450

millones de pesos cosaron las restauraciones de las estaciones Limón y Cisneros

100

milllones de pesos invirtieron el interventoría de obras en estación Limón y Cisneros.

93

mil millones de pesos fue nla inversión en adecuación del museo ferroviario.

Las viejas paredes de tapias y sus techos en caña brava y barro, guardan los recuerdos del desarrollo de Antioquia.

En las estaciones del ferrocarril, cientos de hombres con trajes oscuros, camisas blancas, corbatas y sombreros esperaban el tren que los llevara a un destino de negocios.

Con besos en las mejillas y las lágrimas corriendo por sus rostros, las mujeres —impregnadas de sobriedad con sus vestidos largos y claros— despedían a los esposos que partían, no sin antes abrazar a sus hijos, también radiantes de elegancia, como un copia de sus padres.

Era mediados del siglo pasado y las estaciones lo eran todo: punto de encuentro, comercio, turismo y prosperidad.

Hace 40 años las máquinas dejaron de sonar. Las estaciones, referentes de las poblaciones, fueron quedando en el olvido, opacadas por otros medios de transporte. Tan solo perduran las huellas de sus estructuras y los pobladores que se las tomaron para convertirlas en viviendas.

Quizá pasó más tiempo del necesario para reconocer la importancia histórica de estos lugares, pero el Ministerio de Cultura, Invías y las poblaciones se dieron al propósito de recuperar esa memoria. La primera fase de esa anhelada restauración ya se logró. Durante, al menos, tres años se ejecutó y comprendió intervenciones en las estaciones Limón, Cisneros y Caracolí el Ferrocarril de Antioquia.

En total fueron cerca de 1.450 millones de pesos invertidos en el proyecto que seguirá con la recuperación de la estación de Itagüí, en un año.

Juan Manuel Espinal, gerente regional de Invías, anota que buscaron conservar las maderas y la ventanería de las estaciones, pero reconoce que el estado de algunas era deplorable y las consumía la vegetación en su interior.

“Fue un gran trabajo con arquitectos de Invías especializados en rescatar la memoria de estos bienes valiosos. Es el despertar de un sentimiento de la gente de los pueblos en torno al ferrocarril”, concluyó.

Contexto de la Noticia

Limón, PUNTO DE PARTIDA EN RESTAURACIÓN

A un lado, la estructura, abandonada y casi en restos, deja ver la belleza de la casona que fue hotel de forasteros y comerciantes de la época.

Con la estación Limón, en la vereda de igual nombre, jurisdicción de Cisneros, llegó el desarrollo y un asentimiento en medio de la tranquilidad del campo.

Su belleza arquitectónica emociona. Las grandes puertas y ventanas en madera dejan ver lo colonial de la estructura.

Hoy la estación es el principal sustento de una decena de moradores de El Limón.

Fredy Valle, habitante de la zona, cuenta que los fines de semana llegan personas de poblaciones aledañas y toman un ‘motorrodillo’ (planchón de unos 5 por 3 metros movido por una motocicleta sobre la carrilera del tren) para desplazarse al corregimiento Santiago y a Cisneros.

“Son familias enteras que van a disfrutar del río y de paso viven la experiencia de montar en el ‘motorrodillo’, el vehículo artesanal que circula por las carrileras y se ha convertido en medio de transporte artesanal de toda la región”, explica.

La restauración de la estación Limón, fue la más compleja de las realizadas en esta primera fase. Se invirtieron casi 400 millones de pesos.

Según Juan Manuel Espinal, gerente del Invías, la estructura estaba casi que caída.

“Allí se logró avanzar y hacer un alto en el camino al detiroro para darle vía al desarrollo”, explica Espinal.

Todos estos años, tras la suspensión del servicio ferroviario, la estación estuvo en abandono. Varias familias la ocuparon y establecieron sus residencias ahí.

Diana Franco, guarda las llaves de la estación. Recuerda que los ingenieros terminaron los trabajos de adecuación hace tres meses.

“Quedó muy bonita pero es inservible. Por eso, las madres comunitarias de la vereda pedimos a la administración que nos deje tener la sede social en un espacio de esa estación y poder ofrecer clases y actividades desde ese lugar”, enfatiza.

El tren dará paso a libros y tertulia En Caracolí

Los habitantes de Caracolí, en el Magdalena medio, no caben de la dicha. Con la restauración de la estación no solo mejoraron el paisaje sino que ganaron un espacio cultura. La inversión de Invías en la obra fue la más alta en el proceso de recuperación: 900 millones de pesos.

Según el alcalde municipal, Carlos Alberto Muñoz, su admininstración ya venía solicitando la intervención en la estación.

El mandatario local indicó que desde la otra semana iniciarán la dotación del lugar con libros de diferentes referencias.

En ese propósito, el Ministerio de Cultura invirtió 600 millones de pesos.

La estación Caracolí será la biblioteca municipal. También funcionará allí un café internet y habrá un punto de encuentro para tertulias y conferencias.

“El motos del desarrollo y la paz es la cultura. Nosotros estamos en ese propósito y creo que este espacio es idea para ello”, dijo.

El alcalde también confió que el aporte con la estructra sea desde lo turístico. “Que la gente llegue, hasta del extranjero”.

La inauguración se realizó ayer con la asistencia de cerca de 1.000 personas, entre quienes estaba 150 ferroviarios (hombres que trabajaron en el tren) que narraron sus experiencias en el sistema y las expectativas con lo que podrá ser en el futuro.

LIMÓN, PUNTO DE PARTIDA EN RESTAURACIÓN

El corazón de la memoria de los ferrocarriles de Antioquia será Cisneros. Allí quedará el museo ferroviario y con ese propósito fue restaurada la estación.

La inversión en esas obras superó los 550 millones de pesos, con los costos de interventoría.

Según, Nelly Quintero Piedrahíta, alcaldesa de Cisneros, la estación se encontraba en precarias condiciones y fue recuperada para el disfrute de todos los habitantes del municipio.

“Recuperamos un espacio fundamental de la historia de nuestro Departamento y que será pilar para la cultura y el turismo de nuestro municipio el cual ve con buenos ojos que este proyecto siga en pie”, enfatizó.

Aunque la estación Cisneros no era precisamente la de mayor abandono y seguía en pie, Juan Manuel Espinal, del Invías, anota que para la restauración requirieron de toda la experiencia de un selecto grupo de arquitectos e ingenieros civiles.

“Las de Cisneros y Limón se encontraban cerradas y en deterioro. Sin embargo, la estructura estaba firme”, explica.

Tanto Espinal como la alcaldesa Quintero, esperan que el museo ferroviario reviva la memoria del ferrocarril.

En este espacio, las entidades gubernamentales auspiciantes invirtieron 93 mil millones de pesos.

Según Quintero, la idea es poner en funcionamiento el museo para todos los habitantes de Cisneros y turistas.

“Este espacio busca acercar a los visitantes con la historia y la importancia del Ferrocarril de Antioquia como memoria del desarrollo social, histórico, económico del Departamento de Antioquia”, añade la mandataria.

En ese proceso de creación, participaron la Asociación de jubilados del Ferrocarril, entre otros grupos, que asistieron a talleres de formación donde se recopilaron historias y anécdotas que ahora hacen parte del Museo Ferroviario.

La estación Cisneros y Limón, que según las mismas autoridades locales, se encontraban en precarias condiciones, tendrán otras adecuaciones para que los habitantes puedan contar con una nueva sala de internet, el Museo Ferroviario y como espacio de entretenimiento debido a los diferentes programas de música y baile que se vienen adelantando por parte de la Administración.

Víctor Andrés Álvarez Correa

La primera entrevista que hice, a los 8 años de edad y con la ayuda de mi padre, fue al futbolista Andrés Escobar. Desde ese día no he dejado de hacer preguntas, ni de amar el periodismo. Soy egresado de la Universidad de Medellín.

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