Con la olla raspada para la alimentación escolar en Antioquia

  • Antioquia es uno de los departamentos que tiene más bajo el pago de ración por niño atendido, según Maná. Advierte que si se congelan los recursos, disminuyen los cupos. FOTO Edwin Bustamante
    Antioquia es uno de los departamentos que tiene más bajo el pago de ración por niño atendido, según Maná. Advierte que si se congelan los recursos, disminuyen los cupos. FOTO Edwin Bustamante
  • Con la olla raspada para la alimentación escolar en Antioquia
Por Víctor Andrés Álvarez C. | Publicado el 29 de octubre de 2017
Infografía
Programa de alimentación escolar en Antioquia
en definitiva

El panorama es oscuro para el Programa de Alimentación Escolar y la gestión de Maná en Antioquia, que tendrán que salir a buscar recursos para subsanar el recorte presupuestal de la Nación.

El desayuno que les brindan en la institución educativa de la vereda es la única comida del día, balanceada, para miles de niños que habitan lugares tan alejados, que solo puede llegarse a lomo de mula o a pie, atravesando quebradas y malezas.

En El Saladito, por ejemplo, un recóndito lugar de Betulia, el día de los niños—hijos de humildes cultivadores de café que tratan de sobrevivir un año con lo que ganan en tres meses de cosecha—comienza desde las 3:30 de la mañana.

Pedro*, uno de esos valientes pequeños, aún a oscuras e invadido por el frío de la madrugada, que en la montaña cala los huesos, se pone el uniforme y luego de beber apurado una aguapanela camina más de una hora hasta donde pasa la chiva que lo lleve en dos horas al colegio. Al caer la tarde, el mismo periplo lo trae de regreso a casa. La pobreza, nuevamente, lo recibe.

Todos los días, de lunes a viernes, 255.000 niños como Pedro reciben una media mañana, subsidiada por el Gobierno Nacional. Huevo, chocolate, galleta, pan. Les alivia el hambre y les da aliento para aprender matemáticas, español o geografía. Otros 45.000 no corren con esa suerte. El Programa de Alimentación Escolar que les garantizaba la ración de comida, no los toca, porque cada vez el presupuesto se recorta más.

Un programa ejemplar

Con el propósito de preservar el bienestar de los niños más pobres de Antioquia, en el año 2001, durante la gobernación de Guillermo Gaviria, se creó Maná, un programa que buscaba la permanencia escolar y contrarrestar la deserción brindándoles alimentación a los menores y capacitando a padres y educadores. También adelantaba acciones con madres gestantes.

Poco después de su creación Maná fue convertido en Política Pública por la Asamblea de Antioquia. La FAO, organismo especializado de la ONU que dirige las actividades internacionales encaminadas a erradicar el hambre, lo consideró ejemplo mundial.

El programa ha trascendido, desde su fundación, diferentes gobiernos departamentales, no obstante, hoy atraviesa dificultades presupuestales y de logística que han suscitado críticas y la desatención de miles de niños en Antioquia.

Wilson Gómez, médico y diputado antioqueño, quien ha estudiado el tema, comenta que si bien el Programa de Alimentación Escolar (PAE) es una iniciativa del Gobierno Nacional, por medio del Ministerio de Educación, Maná es el encargado de recibir y gestionar los recursos que garanticen la cobertura de la mesada alimenticia para todos los niños que la requieran en Antioquia.

“Dicen en la Gobernación que no hay plata, pero por qué no se gestiona ese dinero, así como sí se hace con recursos para vías, doble calzadas, puentes, placa huellas. Esta es una Administración Departamental que piensa solo en el cemento y los programas sociales los está descuidando”, apunta.

El PAE es concebido por el Ministerio de Educación como un programa que promueve el acceso y la permanencia de los niños, niñas y adolescentes en edad escolar que están registrados en la matrícula oficial, fomentando estilos de vida saludables y mejorando su capacidad de aprendizaje, a través del suministro de un complemento alimenticio.

El despacho ministerial, en la especificidad del programa, establece un concepto de “corresponsabilidad con los recursos de la Nación”, dentro de lo que se impulsa la participación ciudadana y el trabajo conjunto de diferentes actores (Gobernación y alcaldías locales”.

“A los niños hay que protegerlos hoy. No pueden seguir siendo el futuro, sino el presente del país. Un niño bien nutrido será un adulto en condiciones óptimas de inteligencia y salud. Por eso es fundamental el PAE”, sentencia Gómez.

Reducción millonaria

La reducción presupuestal para la alimentación escolar es dramática: en 2014 la Administración Departamental recibió 42.296 millones de pesos, mientras en 2015, con un leve incremento, llegaron 43.565 millones, pero en 2016 volvió a bajar a 42.620 millones y este año la partida fue de 40.564.

La situación se agudiza para 2018. Con preocupación, el gerente de Maná, Hugo Díaz, revela que, en un correo recibido el viernes pasado, a las 11:30 de la noche, se le informa por parte del Ministerio de Educación que la partida presupuestal para el año entrante será de 30.564 millones de pesos, en promedio, 12.000 millones de pesos menos que los recibidos este 2017.

Para Díaz, con la reducción presupuestal, el Ministerio, apegado al Decreto 1852, plantea que la Administración Departamental busque otras fuentes de financiación o que los municipios utilicen recursos del Sistema General de Participación (regalías) y los provenientes del sector privado cooperativo no gubernamental para cobertura del programa.

“Esto es como que saquemos la olla a ver quién nos da plata para alimentación escolar”, asevera Díaz. Agrega que el pasado 16 de agosto recibió un alivio con el aporte de recursos por parte de la Nación, con lo que completaron los 40.000 millones de pesos que le permitieron a la Gobernación firmar convenios con 88 municipios que no estaban recibiendo alimentación escolar.

“Hubo un retraso, porque la plata tenía que llegar en marzo, abril o mayo, cuando se terminaban los contratos. Resulta que no fue así, lo que dificultó la prestación del servicio en todo el calendario escolar y, por eso, solo en agosto empezaron a salir los convenios firmados con los diferentes municipios”, anota.

El funcionario explica que desde el 2015 el Ministerio no aumenta la partida presupuestal para el departamento, o sea que no le aplica al PAE el Índice de Precio al Consumidor (inflación), que cada año se le aumenta al programa.

“Por ende siempre serán menos los cupos porque las proyecciones para los niños que veníamos atendiendo se hacen a partir del incremento de IPC y el Ministerio está con la proyección de 2015, generando una diferencia que no somos capaz de subsanar y acarreando disminución en la cantidad de cupos”, enfatiza.

¿Mesadas en pico y placa?

Aunque, sobre la reducción de casi el 25 por ciento de presupuesto para el PAE en Antioquia, el Ministerio de Educación responderá la semana entrante. La jefe de esa cartera, Yaneth Giha, dijo en septiembre pasado que en la mayor parte del país está garantizada la prestación del Programa de Alimentación Escolar (PAE) hasta finalizar el calendario académico.

Sin embargo, la ministra aceptó, en su momento, que existen dificultades en 14 entidades territoriales “ya que se deben gestionar recursos adicionales por parte de las secretarías de Educación.

El Ministerio revela que el año pasado, la inversión conjunta del Gobierno Nacional, alcaldías y gobernaciones en alimentación escolar fue de $1,81 billones para entregar 5,7 millones de raciones de comida diarias. De estos recursos, el Gobierno Nacional aportó $989.000 millones.

Ante las explicaciones de uno y otro, el diputado Gómez cree que es una especie de tirarse el balón a ver quién juega y señala que, mientras tanto, los niños de muchos municipios de sexta categoría en Antioquia están en un “pico y placa alimenticio”.

“De 100 niños que hacen parte del programa en una vereda, 50 desayunan martes y jueves y los otros 50 lunes, miércoles y viernes”, señala.

Gómez considera que la génesis de las dificultades para suministrar alimento escolar a los niños radica en la descentralización del programa que hizo la Gobernación en municipios no certificados.

“Hay 117 municipios que no están certificados en educación. A estos les corresponde al departamento suministrarles el PAE. Los otros territorios, por ejemplo, Medellín, Envigado, Itagüí, Bello y Rionegro, reciben los recursos directamente del Ministerio de Educación”, acota.

Las dos caras del panorama

La reducción presupuestal, así como los retrasos en los giros de recursos, además de tener por fuera del programa a 45.000 niños, implica el encarecimiento en el costo de la ración que, según el gerente de Maná, está en 1.309 pesos, pero que según el diputado Gómez, con los costos de logística cobrados por el operador que la lleva hasta los niños en las veredas alejadas, termina siendo de 800 pesos.

El reflejo del panorama por el recorte de recursos y la falta de inversión para la alimentación de los niños tiene dos caras en Antioquia.

Una es la de Betulia, donde su alcalde, Alonso Suárez, afirma que se están beneficiando 2.300 niños con estrategias de cobertura planteadas desde la Administración local.

“Llega la alimentación y lo que hacemos es que se la entregamos a los padres para que ellos manden a sus hijos con la ración a las instituciones educativas”, confiesa.

En La Pintada, el alcalde César Augusto Zapata Pérez, sentencia que de 890 cupos del PAE para los niños, tuvieron que reducir 300 cupos y ahora son solo 590 beneficiados.

“Hemos tenido que aportar desde el municipio para que los niños no se queden sin comer. Este año recibimos 55 millones de pesos para cubrir la alimentación de los niños, este segundo semestre del año”, destaca.

En tanto la polémica está servida y las razones de uno y otro lado reposan sobre la mesa, Pedro y 45.000 niños este año no recibirán raciones alimenticias en sus escuelas. El año entrante, como están las cosas, la cifra aumentará.

*Nombre cambiado por protección de la fuente

Contexto de la Noticia

radiografía En 2017, 6 de muertes por desnutrición

El principal propósito de Maná es la reducción de muertes de niños asociadas a la desnutrición.

Sobre esa problemática, esta entidad del orden departamental reporta que en los últimos 4 años se han presentado 55 casos de menores de edad fallecidos por factores relacionados con la alimentación.

En 2014 se presentaron 21 casos, para una tasa de 4 muertos por 100.000 niños. En 2015, se reportaron 12 fallecidos, para una tasa de 2,3 por 100.000.

Para 2016 fueron 16 casos, para una tasa de 3 muertos por 100.000 niños y este año van 6 casos, para una tasa de 1,11 por 100.000.

“Si este año no tenemos Maná infantil, ¿por qué redujeron los cupos? Por eso hoy valoramos la efectividad de las estrategias. Revisamos cuál es el impacto de un programa o no, para tomar decisiones acertadas desde lo público frente a cuál es el camino para seguir bajando la tasa de mortalidad por desnutrición”, afirma Hugo Díaz, gerente de Maná.

INFORME Reporte de la gestión de Maná

· En abril asumió la actual gerencia de Maná Hugo Díaz, quien reporta dificultades presupuestales, especialmente en el PAE, “debido a que el Ministerio de Educación no había enviado recursos con los que se financiaría ese programa en lo que resta del año”.

· Díaz indica que se hicieron ajustes administrativos y operativos, pues “se tenía una gran carga laboral producto del ejercicio de descentralización”.

· Maná revela avances en proyectos productivos y destaca la firma de convenios con 58 entidades territoriales para huertas de autoconsumo y proyectos productivos en los municipios.

· En centros de recuperación nutricional, Maná, según su gerente, superó la meta de atención con más de 5.000 niños en Antioquia.

Víctor Andrés Álvarez Correa

La primera entrevista que hice, a los 8 años de edad y con la ayuda de mi padre, fue al futbolista Andrés Escobar. Desde ese día no he dejado de hacer preguntas, ni de amar el periodismo. Soy egresado de la Universidad de Medellín.

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