El embarazo en una madre vegetariana

Cuando algún paciente me consulta para una asesoría para ser vegetariano, siempre le pregunto acerca de la motivación para realizar esa práctica. Es muy importante la motivación y los argumentos para ser vegetariano, pues de eso depende el éxito y la plena realización.

Si ya es un reto para cualquier persona convertirse al vegetarianismo, como será para una madre gestante. Recientemente acompañé en el proceso previo al embarazo, durante y después del embarazo a una madre que tiempo atrás había decidido ser vegetariana.

En primer lugar considero que el vegetarianismo es un estilo de vida y como tal se debe respetar a cada individuo en su elección. Mi misión como médico es brindar acompañamiento y asesoría a las personas que me lo pidan. No entro a juzgar y más bien ayudo a que alcancen su meta con el mayor éxito posible. Igualmente aclaro que al iniciar un embarazo no es precisamente el momento para cambiar el estilo de vida y optar por una dieta vegetariana.

En el caso de mi paciente, ella ya venía desde hace unos cuatro años cambiando su hábito alimentario y se decidió por una alimentación ovolactovegetariana, es decir, incluía alimentos como la leche y sus derivados además de huevo. Esto la diferencia de los veganos, que no consumen ningún tipo de proteína animal.

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Más largo que una semana sin carne, a propósito de la aftosa

cow-48494_1280Desde hace algunos días nos ha llegado la noticia acerca de un brote de fiebre aftosa en Colombia y el inicio de una cuarentena en ciertas regiones del País buscando evitar la propagación de la enfermedad. Desde el comienzo de esta situación y de las diferentes noticias emanadas desde las entidades gubernamentales decidí investigar un poco más acerca de esta enfermedad. Pues considero que falta mayor ilustración.

La Fiebre Aftosa es una enfermedad que afecta animales y hombres lo que se conoce como una zoonosis. Es un virus altamente contagioso que se encuentra en casi todo el Mundo. Latino américa se considera una zona endémica, es decir, donde hay presencia de la enfermedad. Este virus afecta al ganado de pezuña hendida (vacas, cabras, cerdos, ovejas e incluso a búfalos). El tiempo de incubación de la enfermedad es de unos doce días y por lo tanto se propaga rápido la enfermedad porque no se detecta sino hasta que los animales manifiestan los síntomas, y cuando se va a actuar ya se ha extendido. El virus viaja por el aire, en las prendas de vestir de las personas que tienen contacto, en el transporte de alimentos y en los vehículos de transporte de un País a otro.

La enfermedad se previene con vacunación del ganado y controlando el importe de ganado y productos alimenticios. Una vez se detecta en los animales es mejor el fusil sanitario (sacrificio) para evitar la propagación, ya que la enfermedad afecta la productividad por falta de alimentación adecuada del ganado y en cuanto a costo efectividad se tarda la recuperación del mismo. Se entra en cuarentena para abarcar los doce días de incubación y treinta días más para tener la certeza de la erradicación.

Ahora sí. ¿Debemos dejar de comer carne de res o cerdo por esta contingencia?

El virus sobrevive varios días en la carne fresca, poco cocida, ahumada y curada así como en la leche no hervida e incluso hasta 30 días en la leche refrigerada. Pero es en última instancia la leche el vehículo de transmisión en la cadena alimentaria. La transmisión se da por el consumo de leche cruda y sus derivados de reses infectadas y de personas que tienen contacto con los animales infectados.

No tenemos entonces que dejar de consumir carne o leche a no ser que estemos en zonas de cuarentena, de igual manera debemos conocer el origen de los cárnicos y lácteos y derivados que vamos a consumir. La cuarentena busca conjurar la posibilidad de infección en los humanos.
Por lo pronto Isabel y nosotros seguimos consumiendo carne.

Cómo prevenir alergias en la lactancia

milk-995051_1280Recientemente se ha popularizado suspender alimentos de la dieta de la mujer lactante e incluso en las embarazadas para prevenir alergias alimentarias en los niños. Esto, en gran parte, relacionado con el diagnóstico cada vez más frecuente de alergias alimentarias en los lactantes. Surge entonces la pregunta acerca de cuál es la práctica que se debe realizar en este sentido. Qué tanto se puede evitar la aparición de alergias o como podemos prevenirlas.

Ya anteriormente hemos podido constatar que todos los alimentos que consume la madre afectan el sabor y la composición de la leche, por lo que potencialmente se puede generar una alergia. Para que aparezca una alergia, el organismo debe exponerse al elemento que ocasiona la misma. En ese orden de ideas uno podría decir que: el no consumir alimentos alergénicos previene las alergias. Siendo así y teniendo en cuenta los principales alimentos involucrados en esta condición, se debería eliminar la leche, soya, fresas, huevo, nueces, pescado y mariscos que son conocidos como los principales alimentos que producen alergias. Si se toma esta alternativa, la madre lactante se tendría que privar de todos estos alimentos, lo que haría un poco complicado organizar una dieta, pues varios de ellos aparecen en la alimentación diaria.

Considero entonces que es difícil prevenir la aparición de alergias alimentarias y que la práctica de eliminar alimentos de la dieta no es efectiva para tal propósito mientras no exista una justificación para hacerlo. Las alergias se pueden evitar de acuerdo a la historia familiar. Es decir, si uno de los padres o ambos son alérgicos, se debe retardar un poco la introducción de alimentos que puedan ocasionar alergias en particular los antes mencionados conocidos como los Big 7 o grandes 7.  Tampoco creo que se debe llegar al extremo contrario de dar todo tipo de alimentos a los niños incluso lactantes, pues el sistema digestivo requiere un proceso de maduración para soportar todos los tipos de comida. Fisiológica y genéticamente estamos diseñados para recibir lactancia en nuestros primeros meses de vida, y en particular leche materna.

Cuando se dan los casos de alergia ya establecida y documentada, es decir, que tengamos pruebas clínicas que confirmen esta situación, si debemos suspender el alimento que esta produciendo esta respuesta del organismo. En la mayoría de las ocasiones no es posible hacer pruebas de laboratorio o test de alergias, por lo que se debe hacer la prueba de ensayo respuesta. Esto es, retirar el alimento del cual sospechamos de la dieta de la madre y esperar que esto mejore la condición del bebé.

Por último tenemos que tener en cuenta que es la lactancia materna el mejor protector contra todo tipo de alergias, incluyendo las alimentarias.

La mala leche

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Recientemente, por medio de una paciente, me enteré de un problema en lactancia materna que es bueno conocerlo para poder solucionarlo. Se trata del exceso de lipasa en la leche materna. La lipasa es una enzima que tiene como función  metabolizar las grasas presentes en la leche. El exceso de esta enzima provoca alteraciones en la leche que terminan alterando su sabor. La lipasa produce un efecto de saponificación de las grasas que hace que está presente un sabor rancio que potencialmente produciría rechazo en la alimentación del bebe lactante.

Lastimosamente si la alteración del sabor es muy marcada y el rechazo también, esta leche se podría malograr. Sería muy triste además de un gran desperdicio tener que desechar tan valioso líquido. Por eso es importante realizar una prueba de la leche de manera temprana durante el proceso de construcción de un banco de leche.

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De grano en grano llena la gallina el buche

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En los procesos de formación es necesario recibir información constante y en pequeñas cantidades para poder procesarla de manera adecuada. La alimentación de Isabel ha sido un proceso de aprendizaje satisfactorio para todos. Cada una de las personas involucradas puede ostentar su parte de victoria en la educación nutricional. Su madre, las abuelas, los tíos, los maestros y yo personalmente me siento muy orgulloso de los logros alcanzados. Amén del conocimiento que he adquirido y la posibilidad que esto ha representado para ayudar a las demás personas.

El agasajo para el día del padre era la preparación de un plato típico como son los fríjoles verdes. Para su preparación era necesario sacarlos de su vaina y en esta labor nos ayudaron Isabel y su amiga Martina. Las dos se sentaron durante un buen rato a desgranar las vainas. Esta fue una buena oportunidad para ponerlas en contacto con un ingrediente crudo que luego será presentado en su cocción final y así pueden aprender a tener una mejor relación con los alimentos. La familiarización con los productos de parte de los niños facilita el aprecio por los mismos y su aceptación pues ellos participaron en su producción. Continuar leyendo

Aquí no se come a la carta

cooking-1050254_1920Esa fue la sentencia de Isabel esta semana que me dejo bien impresionado. Repetir las rutinas, ser consistente en el discurso y ser congruente con los actos, va generando en el inconsciente aquellas respuestas que esperamos de nuestros hijos y en este caso en particular en la dieta, entendiéndose por dieta la alimentación que conforma la nutrición de una persona.  No creo que alguna vez haya dicho las palabras de “aquí no se come a la carta”. Pero Isabel ya las tiene bien definidas.

Esto no quiere decir que no podamos dar gusto a nuestros hijos en cuanto a sus preferencias gastronómicas, pero también debemos cuidar el presupuesto familiar. No siempre se puede comer fuera de casa en primer lugar. Tampoco podemos preparar una comida diferente para cada miembro de la familia, pues esto consume tiempo y en ocasiones no disponemos de mucho. En tercer lugar tenemos que aprender a valorar los alimentos por lo que son y especialmente en hacer consciente todo el valor que nos brindan. Los alimentos nos ayudan a crecer, son importantes para estar saludables al conferirnos defensas, al igual que nos ayudan a estar bien desde el punto de vista anímico.

Es mas, considero y así se lo manifiesto en consulta a los padres que tienen hijos selectivos para el consumo de alimentos, que siempre debe haber algo que le guste a uno en el plato que se va a comer. Continuar leyendo

¿A qué sabe la leche materna?

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Muchas personas se preguntan cuál es el sabor de la leche materna y les da cierta vergüenza tratar de averiguarlo. A manera de broma, en mis charlas sobre lactancia materna, le he preguntado al Auditorio sobre quiénes han probado la leche materna y no obtengo muchas manos arriba. Es entonces cuando les digo que es una lástima que no los hayan lactado. Es importante conocer el sabor de la leche materna para comprender como se va desarrollando el proceso de lactancia de los recién nacidos particularmente en la aceptación o el rechazo.

La pregunta acerca del sabor se origina en la posibilidad que tiene la dieta materna en influenciar el sabor de la leche y por lo tanto la probabilidad de generar un rechazo de parte del lactante. En efecto la calidad de la leche materna cambia de una persona a otra y depende de variables como el periodo de lactancia, hora del día, tiempo de alimentación y por supuesto de la dieta materna. Frente a esta última es que existe mayor controversia, pero se ha aclarado con un estudio realizado en Dinamarca. En este estudio le dieron a las madres a tomar unas muestras con sabores diferentes y luego estos fueron medidos en la leche materna.

Los resultados obtenidos sí demostraron en efecto la presencia de dichas sustancias. La presencia de las mismas tuvo variaciones en cada paciente por lo que entonces no se puede ser categórico en suprimir cierto tipo de alimento durante este periodo de la vida. Depende de los síntomas que los alimentos produzcan como intolerancia o rechazo.

También se pudo definir en este estudio que después de ocho horas ya no estaba presente la sustancia, así que este es el límite de tiempo para considerar que si hay una sustancia que no queramos, después de este tiempo ya no va a estar presente.

La leche materna tiene alrededor de 200 componentes diferentes y estos son los que van a definir su sabor, desde el punto de vista bioquímico la leche tiene, además de proteína, un azúcar que es la lactosa, y esta le va a dar un gusto ligeramente dulce, por lo que es uno de los primeros sabores que vamos a encontrar en nuestra vida, y de ahí la relación que tenemos con los sabores dulces. En este mismo orden de ideas como  el sabor depende de la dieta de la madre, siempre recomiendo evitar comidas extremadamente condimentadas, el predominio de algunos ingredientes que sean fuertes y/o aquellos que particularmente no sean bien tolerados por la madre.

Y ya cocina sola.

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En el desarrollo de las habilidades para una alimentación saludable es importante tener contacto con los alimentos desde temprana edad. Alguna vez les conté de la experiencia mercando con Isabel en la plaza de mercado. La gran cantidad de colores, olores y sabores son la mejor forma de conocer los alimentos y comenzar a aceptarlos.

La tortilla se ha convertido en uno de los platos favoritos de Isabel y ya que tiene siete años hemos decidido que sea ella su propia cocinera. Claro esta que desde hace ya algún tiempo la niña se ha acercado a la cocina en compañía de su madre y abuelas colaborando en la preparación de recetas sencillas como galletas de mantequilla, brownies y tortas. Es de suma importancia acompañar a los niños en estos procesos, pues las cocina es uno de los sitios de la casa donde se producen más accidentes. 

En los procesos de autonomía e independencia debemos brindarles toda la confianza posible pero de igual forma debemos estar atentos a los problemas que puedan surgir. Para evitar accidentes

  1. Estar siempre a su lado.
  2. Orientar sobre el uso de los utensilios.
  3. No dejar que manipulen el fuego o líquidos calientes.
  4. Usar utensilios que sean acordes a su tamaño y que no representen peligro.
  5. Explicar todas las acciones

La preparación de su comida hace que se adquiera una conexión con los alimentos y facilita su aceptación, permite que se experimenté mucho más y de esa forma se puede ampliar el abanico de ingredientes que acepten los niños.