La estigmatización como disparador del matoneo

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La semana anterior se expuso el problema del matoneo desde la nutrición y particularmente el problema de obesidad como su detonante. El año anterior la Academia Americana de Pediatría AAP publicó unas guías y por consiguiente una postura para enfrentar el problema del sobrepeso y la estigmatización de la obesidad precisamente para tratar este flagelo y consecuentemente prevenir los problemas de aislamiento social y matoneo al que son sometidos niños y adolescentes en todo el mundo.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional ENSIN 2015 el 24.4% de los niños en edad escolar tiene exceso de peso. Los efectos negativos para la salud son bien conocidos, pero igualmente debemos enfocar que el riesgo de estigmatización asociado al peso puede tener efectos devastadores en los niños especialmente por discriminación.

La estigmatización por si misma puede producir ingesta de tipo emocional, aislamiento social, disminución de la actividad física, evitación de los servicios de salud y por lo tanto producir más ganancia de peso. La victimización a la que son sometidos los niños, no solo se da en los colegios como única fuente, sino que en muchas ocasiones proviene del mismo hogar y de los padres de los niños.
En ese sentido las recomendaciones de la AAP hacen un llamado a todos los involucrados en el cuidado de los niños como son los padres, maestros, cuidadores y personal de salud que cambiemos nuestro lenguaje y no nos refiramos a los niños como el gordito sino a el niño con obesidad o con un peso no saludable. Investigar y averiguar la presencia de matoneo que se puede evidenciar por la baja autoestima, el pobre desempeño escolar, la ansiedad y la depresión.

Las cifras muestran que el 71% de los casos de matoneo es en niños con sobrepeso. Todos somos responsables, pues los estudios muestran que los maestros tienen bajas expectativas de los estudiantes obesos, el 70 % de las películas infantiles estigmatizan el sobrepeso y el personal médico tiene poca credibilidad de los pacientes con exceso de peso.

• Por lo tanto debemos evitar estigmatizar porque aísla socialmente y profundiza el problema del sobrepeso.
• Debemos hablar diferente al referirnos al peso.
• Tenemos que convertirnos en motivadores y modelos de los niños para mejorar sus condiciones de salud.

Empecemos todos los implicados en el cuidado y educación de los niños para cambiar la actitud, el lenguaje y el acompañamiento de ellos para prevenir la aparición de este tipo de problemas.

Matoneo con alto riesgo de terminar matoneado

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No pretendo hacer una revisión exhaustiva del fenómeno del “bullying” (matoneo). Cada vez que pasa algo que llega a las redes sociales y las primeras planas, evidencia la problemática que muchas personas sufren en silencio. Las cifras son un llamado de atención, pero molestas para los tomadores de decisiones y para las personas implicadas directa o indirectamente en la problemática. Solo la exposición mediática logra lanzar un pequeño grito que no alcanza en su totalidad para resolver el problema de fondo. No importa realmente el valor de la cifra, pues el matoneo afecta a todos, los abusadores, los abusados y los observadores.

Las causas del matoneo y las formas del mismo son variadas pero quiero realizar una revisión desde la nutrición.

En primer lugar las victimas de matoneo son objeto de las agresiones en su mayoría, por las falencias y deficiencias que tiene aquel que lo produce. Es común que la víctima del acoso reciba burlas por su sobrepeso o por su bajo peso. El agresor muchas veces también puede ser una persona con sobrepeso quién se escuda en su exceso de peso para ocultar su problema y sacar provecho por su superioridad en peso y talla.

Hay estudios que evidencian que las personas que ejercen matoneo tienen un riesgo mayor de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria como son la bulimia, anorexia nervosa y desde luego presentar exceso de peso y obesidad. No es de extrañar que tengamos en nuestro medio una prevalencia tan alta de este tipo de trastornos de la conducta alimentaria.

Todos merecen nuestra atención. Se deben dar herramientas para la resolución de conflictos, enseñarles sobre la argumentación para tener discusiones y no pasar a los hechos. También orientar sobre las diferencias y la aceptación del otro. Estar atentos a los cambios de comportamiento y a los cambios físicos, no subestimar el peso, pues como vemos es el gatillo para este tipo de problemática

Coma despacio…. que si no se enferma!

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Frases contundentes y premonitorias de las madres a sus hijos al momento de tomar los alimentos. ¿Cuál es en realidad el trasfondo de este mensaje?

En nutrición existen muchas teorías de diferentes personas buscando dar explicación a ciertos fenómenos como pueden ser la ganancia aumentada de peso o la aparición de distintas enfermedades. Estas teorías tratan de hacer una diferencia y ser novedosas, pero en lo que se refiere a la toma de alimentos no creo que existan muchos misterios. De igual forma es complejo relacionar una condición única con la toma de alimentos, pues hay muchas variables implicadas desde los hábitos de las personas, y entre ellos la preparación de los alimentos, la calidad de los mismos, el consumo de medicamentos o suplementos y la realización o no de actividad.

Para entrar en materia, que problemas condiciona comer rápido. En primer lugar existe tal vez el temor de ahogamiento, lo cual es válido. Masticar bien los alimentos hace que estos lleguen ya bien troceados al estómago y preparados con la saliva para una buena digestión. “Masticar cien veces” un trozo de alimento en realidad es una exageración y no brinda una ventaja adicional. Tal vez para aquellas personas que comen rápido por ser “ansiosos” ayuda a moldear su conducta y a hacerlo más consciente de la toma de alimentos.

Para sentir niveles de saciedad, la señal desde el estómago y el intestino al cerebro requiere de unos veinte minutos, y si ingerimos los alimentos en diez minutos, va a quedar tiempo sin la sensación de llenura, lo que potencialmente puede hacer que se coma demás. Pues le quedan más minutos de hambre o capacidad de comer.

En un estudio reciente publicado en Circulation se evaluó la velocidad de la toma de alimentos en un grupo de 1083 personas y se determinaron niveles de azúcar en sangre, colesterol y hormonas como la insulina y otras involucradas en el metabolismo de los alimentos y encontraron que aquellas personas que comen rápido tienen mayor riesgo de diabetes y síndrome metabólico. Hay mayor propensión a tener aumento del perímetro de cintura, ganancia de peso, alteraciones del sueño e incluso a presentar malos hábitos como tener un consumo elevado de alimentos, necesidad de comer una colación en la noche e incluso la presencia de hambre en la hora siguiente al consumo de los alimentos.

Por eso hagamos caso a nuestras madres cuando nos piden que regulemos nuestra velocidad en la toma de los alimentos.

A quién le come cuento

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En todas las casas existen unas dinámicas particulares y la relación de cada uno de los miembros de la familia es diferente. Los niños identifican claramente las personalidades de cada uno de los miembros y aprenden a interactuar con cada uno de ellos. En los padres vamos a encontrar uno estricto y otro complaciente. El que exige un poco más que el otro sin dejar de querer, pero que es más férreo en cuanto al cumplimiento de las normas. También están las abuelas, que en términos generales tienen una misión de consentimiento perpetuo. O los tíos divertidos, los primos charlatanes, en fin hay múltiples personalidades y ambientes en donde se van a desarrollar los tiempos de comida. En lo que se refiere a ambientes, está la casa familiar, la casa de los abuelos, la escuela, los restaurantes entre otros. Y cada uno de esos espacios puede afectar la aceptación o el rechazo de los alimentos. Es común oír la historia de parte de los cuidadores de las guarderías y preescolares comentando que el niño si come en la guardería o preescolar.

Los niños que no comen al momento de ser evaluados, debemos identificar primero con quién tiene mayor afinidad en los tiempos de comida. Si se encuentran con el adulto complaciente o el familiar juguetón, probablemente no lo va a identificar como el momento de la comida, sino el momento del juego. En ese caso la persona implicada debe ser orientada para que con ayuda de sus encantos encamine la toma de los alimentos. Cambiar un poco de actitud y hacerle entender que con esa persona se puede comer. También por medio de los juegos en común con esa persona orientar la toma de alimentos, o si se trata de un par o un modelo a seguir con mayor razón puede ser el puente necesario para que se alcancen las metas de ingesta diaria de alimentos.

Debe existir entre toda la comunidad implicada en los tiempos de comida de los niños una complicidad y común acuerdo para ser claros, consistentes y frecuentes en la aplicación de la norma. La complicidad para el trabajo en equipo, donde haya comunicación entre todos para detectar los problemas. La claridad en los conceptos de la alimentación, cual comida o grupo de alimentos se debe privilegiar, es decir, dar primero en la dieta. Consistentes para no dar paso a concesiones y permisos, pues estos no permiten la estructuración y el diseño de la dieta saludable y por último la frecuencia que garantiza que todo se aplica siempre por todos.

De la teoría a la práctica existe una brecha, pero esta se puede reducir practicando regularmente los principios anteriormente expuestos.

Aprendizajes de las vacaciones

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Es común que después de cada año escolar o un año hagamos una evaluación de las cosas hayamos aprendido o que podemos rescatar como algo positivo de ese periodo. Por eso también es importante llegar a las conclusiones de las enseñanzas que nos dejan las vacaciones.

Independiente de donde hayan sido y en que época debemos aprovecharlas para aprender cosas nuevas. Si estamos en otra cultura incluso dentro de nuestro mismo País o dentro de nuestra región vamos a encontrar costumbres poco comunes para nosotros y en especial para nuestros hijos. Colombia es diversa y existen dietas variadas y diferentes inclusive en zonas cercanas a nuestra ciudad. Conocer nuevas costumbres permite reconocer la diversidad y es una oportunidad para aprender e introducir nuevos elementos en la educación de los niños. Es más, compartir con otras familias al permitir que nuestros hijos departan con las familias de sus amigos les confiere cierta independencia y de igual manera pueden ser críticos a sus hábitos. Isabel estuvo con una de sus grandes amigas del colegio en su casa y luego ella en la nuestra. Ambas pudieron compartir su espacio íntimo y tuvieron la oportunidad de conocer otras costumbres.

Tuvimos nuevos aprendizajes, conocimos nuevas culturas, compartimos con otras familias y aumentamos la lista de alimentos que están dentro de los gustos de Isabel.

Viajar es un gran placer y como lo dije anteriormente no se precisa salir del País para tener un nuevo aprendizaje. Estar fuera de casa ya empieza a cambiar los hábitos, y esto no debe ser motivo de preocupación. Por el contrario, puede ser algo positivo. En primer lugar estamos en una época de descanso y probablemente no tenemos que ser tan estrictos en el cumplimiento de los horarios. Las múltiples actividades que se realizan pueden ser una manera de abrir el apetito para la recuperación de la energía gastada. Eso sí, debemos garantizar la ingesta de líquido para una buena hidratación, en especial agua. También es necesario ofertarles un alimento que sea de su agrado y no necesariamente obligar a conocer nuevos alimentos en cada tiempo de comida. Este fue el caso de un amigo colombiano que nos visitó del extranjero. Quería que sus hijos abandonaran la dieta tradicional y conocieran la alimentación local. Y alcanzó su objetivo al combinar sus gustos con alimentos nuevos para ellos. Lo mismo pasó con Isabel, quién no quería comer pescado y al probar una preparación en particular, identifico que si era de su agrado y ya está incluida en su alimentación y en la identificación del gusto.

Tuvimos nuevos aprendizajes, conocimos nuevas culturas, compartimos con otras familias y aumentamos la lista de alimentos que están dentro de los gustos. Esas son las enseñanzas de las vacaciones. Aprovechemos cada oportunidad que tenemos para alcanzar una alimentación saludable y variada.

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Se acaban las vacaciones y comienza de nuevo el año escolar. El gran dolo r de cabeza para los padres que tenemos nuestros hijos en el colegio, es definir la lonchera escolar. Cada año por esta época y al inicio de los calendarios escolares, aparecen siempre los artículos sobre la lonchera saludable y cuáles son las alternativas que disponen los padres para la preparación de la comida para llevar a la escuela.

Existen varios modelos como son los ofertados por los restaurantes escolares donde suponemos que hay una oferta adecuada. Estas minutas están orientadas por personal calificado en el área de la nutrición. El problema puede surgir cuando hay necesidades particulares de los niños como es el caso de condiciones de salud específicas donde se deba hacer control de la ingesta de alimentos o de particularidades de la dieta que se deban cumplir.

En las entidades oficiales también existen minutas, pero estas parten de la base de carencias nutricionales en la mayoría de los casos y los niños con situaciones particulares tampoco se podrían ver beneficiados de estos programas.

Están también los padres que quieren diseñar las loncheras de sus hijos y se enfrentan al dilema de proporcionar una alimentación balanceada. Quieren que los productos sean naturales, que se garantice el consumo por parte de los niños, que cumplan con las necesidades nutricionales de los pequeños y que sea económico. En realidad no es muy complicado cumplir con estos requisitos aunque creamos lo contrario.

Aquí llegamos entonces a las recomendaciones de cada año. Incluir una fruta, agua y una proteína como leche y/o derivado lácteo. No debemos avergonzarnos por incluir productos procesados como galletas o en general un producto de paquete, pues en última instancia estos nos facilitan el diseño de la lonchera y el cumplimiento de todos los requisitos antes mencionados.
Los excesos son extremos y debemos buscar el equilibrio. No todo tiene que ser natural ni tampoco ultra procesado. Tenemos que encontrar el punto medio que nos brinde las mejores opciones.

En realidad no es complicado ni exigente el diseño de la lonchera escolar, solo buscar el sentido común, brindar los nutrientes necesarios para un desarrollo adecuado de los pequeños y que sea de su gusto.

2018 própositos

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Cada que llega un nuevo año nos llenamos de planes, somos excesivamente optimistas y nos hacemos una infinidad de promesas para esta nueva etapa. Queremos aprender un nuevo idioma, o viajar a un lugar lejano, suspenderemos alguna adicción y después de los excesos de la navidad y la época de vacaciones, llega con el arrepentimiento, la sentencia que ahora si vamos a reducir peso e iniciar la actividad física que tanto hemos aplazado.

Nuestros hijos tal vez no pueden ser aún tan conscientes del planteamiento de estos propósitos y ellos solo esperan la siguiente fecha especial. Para Isabel es particularmente importante su cumpleaños y el regreso al colegio. Ella no está planeando que este año escolar lo va a ganar, pues es un hecho para ella. De igual forma no está haciendo promesas acerca del control de peso o la realización de actividad física. Ella sabe que una buena alimentación y el ejercicio son fundamentales para su crecimiento.

No estoy en desacuerdo con la planeación, ni mucho menos. No debemos improvisar las cosas y el establecer metas nos obliga a hacer revisiones y determinar su cumplimiento. Pero en el área de la nutrición es importante establecer un propósito antes de llegar a los extremos. Es decir, no hacer promesas una vez hayamos llegado al problema, sino establecer una alimentación saludable y la realización de actividad física como un estilo de vida.

La vida no debe estar llena de privaciones, pero si debe tener límites.

Llevar un plan alimentario para la reducción de peso y un plan de actividad física es supremamente difícil pues estamos llenos de objeciones para cumplirlos, aplazamos los eventos para el siguiente día “mañana empiezo la dieta” o culpamos al clima por no permitirnos hacer actividad “parece que va a llover”. Por eso es mejor no llegar a los extremos. Una vez estemos ahí por culpa de nuestros excesos, si es necesario establecer una meta. Para iniciar siempre debemos preguntarnos porque queremos perder/ganar peso y/o realizar actividad. Los objetivos son fundamentales para ayudarnos a tener disciplina en la nueva etapa que nos planteamos. Sugiero no ser demasiado ambiciosos y más bien establecer metas pequeñas alcanzables, que nos van a brindar satisfacciones y a reforzar que si podemos.

Apliquemos estos principios con nuestros hijos para facilitarles los procesos de control de peso.
Mis mejores deseos para el 2018 que llega y que podamos alcanzar las metas que nos establezcamos.

Eres lo que comes

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El proceso de alimentación es un acto físico y emocional necesario para la vida. La manera como afrontemos los procesos de la toma de alimentos es fundamental en la relación que tenemos con los mismos. Personalmente no me refiero a la comida como “basura o chatarra”. Si me expreso así de los alimentos que voy a ingerir, es probable que eso es lo que voy a recibir. Tal vez podemos decir que los alimentos no son saludables o que no contienen los nutrientes necesarios. De todas formas no existe el alimento perfecto, la comida saludable es una combinación de alimentos.

El termino de comida chatarra o basura (junk food) se acuño hace unos 40 años para definir alimentos con poca fibra, alta palatabilidad, alta densidad calórica (muchas calorías en pequeñas porciones), alto en grasa. Esta definición salió de estudios realizados en el consumo de snacks (alimentos de paquete) de niños entre 2 y 5 años, donde se observó un aumento en el consumo y con la tendencia a comer de más. Igualmente se relacionó la pareja de televisión y comida, donde la presencia de publicidad sobre comida indujo un incremento en el consumo de comida.

Chatarra se define como un conjunto de trozos de metal de desecho, principalmente hierro. Esto entonces no puede ser comida.

En el mundo actual es utópico no acceder a alimentos ultraprocesados en algún momento, lo que debemos hacer es estar atento a su presencia y a regular su consumo en casa. Soy un defensor de los alimentos naturales y preparaciones artesanales, aunque en ocasiones tenemos que acceder a la industria de alimentos por seguridad alimentaria, entendiendo en este contexto la protección frente a contaminación por microorganismos de los alimentos.

Debemos realizar procesos educativos en nuestros hijos para que tengan conocimiento cuales alimentos son saludables y cuáles no. La televisión incluso ha hecho algunos esfuerzos aislados como Plaza Sésamo donde el monstruo come galletas cambio su dieta a vegetales y el programa de Lazy Town. Insisto que no podemos delegar la responsabilidad de la educación en las pantallas. Son apenas una herramienta, que se debe saber manejar.

Algunos consejos prácticos para buscar la comida saludable:educación
• Elija cadenas de comida rápida que ofrezcan alternativas saludables.
Incentive el consumo de agua.
• Tenga fruta a la mano y como alternativa para consumir entre comidas
• Limite el uso de la televisión. Elija que programas ver, escoja películas en formato DVD, acceda a la televisión sin comerciales.
• Siempre de ejemplo.