A quién le come cuento

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En todas las casas existen unas dinámicas particulares y la relación de cada uno de los miembros de la familia es diferente. Los niños identifican claramente las personalidades de cada uno de los miembros y aprenden a interactuar con cada uno de ellos. En los padres vamos a encontrar uno estricto y otro complaciente. El que exige un poco más que el otro sin dejar de querer, pero que es más férreo en cuanto al cumplimiento de las normas. También están las abuelas, que en términos generales tienen una misión de consentimiento perpetuo. O los tíos divertidos, los primos charlatanes, en fin hay múltiples personalidades y ambientes en donde se van a desarrollar los tiempos de comida.

 

En lo que se refiere a ambientes, está la casa familiar, la casa de los abuelos, la escuela, los restaurantes entre otros. Y cada uno de esos espacios puede afectar la aceptación o el rechazo de los alimentos. Es común oír la historia de parte de los cuidadores de las guarderías y preescolares comentando que el niño si come en la guardería o preescolar.

Los niños que no comen al momento de ser evaluados, debemos identificar primero con quién tiene mayor afinidad en los tiempos de comida. Si se encuentran con el adulto complaciente o el familiar juguetón, probablemente no lo va a identificar como el momento de la comida, sino el momento del juego. En ese caso la persona implicada debe ser orientada para que con ayuda de sus encantos encamine la toma de los alimentos. Cambiar un poco de actitud y hacerle entender que con esa persona se puede comer. También por medio de los juegos en común con esa persona orientar la toma de alimentos, o si se trata de un par o un modelo a seguir con mayor razón puede ser el puente necesario para que se alcancen las metas de ingesta diaria de alimentos.

Debe existir entre toda la comunidad implicada en los tiempos de comida de los niños una complicidad y común acuerdo para ser claros, consistentes y frecuentes en la aplicación de la norma. La complicidad para el trabajo en equipo, donde haya comunicación entre todos para detectar los problemas. La claridad en los conceptos de la alimentación, cual comida o grupo de alimentos se debe privilegiar, es decir, dar primero en la dieta. Consistentes para no dar paso a concesiones y permisos, pues estos no permiten la estructuración y el diseño de la dieta saludable y por último la frecuencia que garantiza que todo se aplica siempre por todos.

De la teoría a la práctica existe una brecha, pero esta se puede reducir practicando regularmente los principios anteriormente expuestos.

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