Coma despacio… ¡Que si no se enferma!

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Frases contundentes y premonitorias de las madres a sus hijos al momento de tomar los alimentos. ¿Cuál es en realidad el trasfondo de este mensaje?

En nutrición existen muchas teorías de diferentes personas buscando dar explicación a ciertos fenómenos como pueden ser la ganancia aumentada de peso o la aparición de distintas enfermedades. Estas teorías tratan de hacer una diferencia y ser novedosas, pero en lo que se refiere a la toma de alimentos no creo que existan muchos misterios. De igual forma es complejo relacionar una condición única con la toma de alimentos, pues hay muchas variables implicadas desde los hábitos de las personas, y entre ellos la preparación de los alimentos, la calidad de los mismos, el consumo de medicamentos o suplementos y la realización o no de actividad.

Para entrar en materia, ¿qué problemas condiciona comer rápido? En primer lugar existe tal vez el temor de ahogamiento, lo cual es válido. Masticar bien los alimentos hace que estos lleguen ya bien troceados al estómago y preparados con la saliva para una buena digestión. “Masticar cien veces” un trozo de alimento en realidad es una exageración y no brinda una ventaja adicional. Tal vez para aquellas personas que comen rápido por ser “ansiosos” ayuda a moldear su conducta y a hacerlo más consciente de la toma de alimentos.

Para sentir niveles de saciedad, la señal desde el estómago y el intestino al cerebro requiere de unos veinte minutos, y si ingerimos los alimentos en diez minutos, va a quedar tiempo sin la sensación de llenura, lo que potencialmente puede hacer que se coma demás. Pues le quedan más minutos de hambre o capacidad de comer.

En un estudio reciente publicado en Circulation se evaluó la velocidad de la toma de alimentos en un grupo de 1083 personas y se determinaron niveles de azúcar en sangre, colesterol y hormonas como la insulina y otras involucradas en el metabolismo de los alimentos y encontraron que aquellas personas que comen rápido tienen mayor riesgo de diabetes y síndrome metabólico. Hay mayor propensión a tener aumento del perímetro de cintura, ganancia de peso, alteraciones del sueño e incluso a presentar malos hábitos como tener un consumo elevado de alimentos, necesidad de comer una colación en la noche e incluso la presencia de hambre en la hora siguiente al consumo de los alimentos.

Por eso hagamos caso a nuestras madres cuando nos piden que regulemos nuestra velocidad en la toma de los alimentos.

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