Papá, me cabe una tortilla más. Cuanto se debe dejar comer demás.

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tortilla-988986_1920Una noche de esta semana la cena fue de acuerdo al gusto de Isabel. A pesar de que no ha sido una fanática del huevo, si le gusta la tortilla de huevo. Es uno de sus desayunos favoritos, también se sirve en otros tiempos de comida de acuerdo a la disponibilidad y sobre todo al deseo de Isabel. Nosotros como padres debemos moldear el hábito con rutinas y disciplina, pero en este proceso también debemos sacar provecho de las preferencias y gustos de los niños para poder brindar un aporte nutricional adecuado acorde a las necesidades individuales relacionadas con la edad y la etapa de crecimiento.
¿Cuál es el límite para permitir que se repita un plato o que se agregue más comida?

Creo que tener un hijo que pida más comida es el sueño de muchos padres se enfrentan con dificultades en los procesos de alimentación de sus hijos y el nirvana de muchas abuelas que se sienten felices con los nietos que comen mucho. Para las abuelas los niños que comen mucho son saludables. En primer lugar comer en grandes cantidades no es comer bien, pues se debe tener en cuenta la calidad de los nutrientes que se están dando es decir la composición en vitaminas, minerales y si son proteína, grasas o carbohidratos, para dar lo que realmente se necesita. No es lo mismo un dulce que una fruta. En segundo lugar como lo vimos en “el tamaño sí importa”, debemos tener en cuenta la capacidad gástrica de los niños para no sobrepasarla y empezar a generar una distensión del estómago que lo hace más grande. Al tener un estomago más capacidad, va a  necesitar mayores cantidades de alimento para lograr la saciedad. En tercer lugar y ninguno de los anteriores tiene mayor importancia que el otro, es decir, son todas variables que debemos tener en cuenta, es la composición corporal, el peso y la talla de los niños. Esto es importante pues si estamos frente a un diagnóstico de sobrepeso (idealmente no se habla de obesidad en pediatría para no estigmatizar), si es necesario poner límite a la ingesta de alimentos, teniendo en cuenta las primeras dos variables antes mencionadas.

Isabel como todas las personas tienen variaciones en el apetito, algunas veces quiere comer más que otros días, el apetito varia también de acuerdo al nivel de actividad y el estado de ánimo. Isabel por ejemplo ese día tuvo doble jornada de actividad física en el colegio y el día anterior no se había destacado particularmente por un consumo abundante de alimentos. Entonces ante la petición de otra tortilla, accedí y fui correspondido con una gran sonrisa de satisfacción.
Tengamos en cuenta las consideraciones expuestas para ayudar a construir un buen hábito en nuestros hijos y garantizarles su derecho a un crecimiento, desarrollo y nutrición que tenemos como responsabilidad de padres.

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