La estigmatización como disparador del matoneo

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La semana anterior se expuso el problema del matoneo desde la nutrición y particularmente el problema de obesidad como su detonante. El año anterior la Academia Americana de Pediatría AAP publicó unas guías y por consiguiente una postura para enfrentar el problema del sobrepeso y la estigmatización de la obesidad precisamente para tratar este flagelo y consecuentemente prevenir los problemas de aislamiento social y matoneo al que son sometidos niños y adolescentes en todo el mundo.

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La regla tres, seis, nueve y doce

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Uno de los factores que se tiene en cuenta para cuantificar los niveles de actividad de los niños, es el tiempo que permanecen frente a una pantalla. Cuando se refiere a pantalla es de cualquier tipo de tecnología que la aplique como televisor, videojuego portable, Tablet o teléfono inteligente. Estos dispositivos acaparan la atención y terminan ocupando todo el tiempo libre de los niños.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de la situación nutricional ENSIN 2015 estas son las cifras del tiempo excesivo frente a pantallas en niños de 3 a 4 años es del 61,9%, los escolares llegan al 67,7% y los adolescentes están en el 76,6% siendo mayor en las cabeceras municipales. Y frente a estas cifras tenemos las del cumplimiento de las recomendaciones de tiempo de actividad física que es del 31,1 % en niños de 5 a 12 años y de apenas el 13,4% en los adolescentes. No es de extrañar entonces el aumento del exceso de peso que se encontró en ambas poblaciones de 5,6 puntos en los primeros y de 2,4 puntos en los segundos.

 

El tiempo mínimo de actividad física recomendado para los niños es de 300 minutos acumulados en la semana, idealmente deberían realizar 180 minutos diarios.

 

Esta semana tuve la oportunidad de oír y leer un poco acerca de las recomendaciones de Serge Tisseron, psiquiatra francés, y acogidas por la asociación francesa de pediatría ambulatoria para el manejo de las pantallas en los niños y adolescentes. En resumen las orientaciones son las siguientes:

• Tres: Antes de los tres años no existe ninguna ventaja en la utilización de pantallas.
• Seis: No se debe permitir el uso de videojuegos en niños menores de esta edad, pues pueden acaparar toda su atención y de esta forma crear una dependencia al juego.
• Nueve: Nada de internet antes de los nueve años sin acompañamiento.
• Doce: Internet solo a partir de los doce pero con reglas y acompañamiento de los padres, como tampoco tener un teléfono móvil antes de esta edad.

En esta época hay algunas listas de regalos que pueden incluir alguno de estos dispositivos, asi que tengamos en cuenta estas directrices para hacer una buena elección. Acompañemos a nuestros hijos para hacer actividades al aire libre y para ayudar a escoger que contenidos de televisión se pueden ver. Explicar los riesgos de la utilización de las redes sociales y las reglas básicas para evitar acoso de cualquier tipo.

La actividad no es lo único que previene el exceso de peso, pero es una parte fundamental de una vida saludable, alejar a los niños de las pantallas es un primer paso para una buena salud física y mental.

 

ENSIN 2015. A propósito de la Encuesta de Nutrición

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Larga ha sido la espera de los resultados de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional ENSIN 2015. Corta ha sido la sorpresa, pues desde la primera realización de esta encuesta desde el 2005, cada vez somos testigos del aumento del sobrepeso y de la obesidad. Era de esperarse, porque no existen políticas contundentes y serias para la prevención de este flagelo. No es privilegio solo de Colombia, y nos encontramos al nivel de los indicadores de exceso de peso en menores de 5 años en el Mundo con un 6,3% contra un 6,2% a nivel mundial y un poco por debajo de la región. Desafortunadamente el exceso de peso en menores de edad escolar paso de 18,8% a 24,4%. Y está establecido que un niño obeso se convertirá en un adulto obeso.

Como lo he considerado antes no podemos esperar que se desarrollen políticas a nivel gubernamental. Es un asunto de Estado, pues compromete a los Ministerios de Salud, Educación, Agricultura y Hacienda. Pero estas entidades reaccionan tardíamente a las necesidades del Pueblo y es donde debemos empezar las pequeñas acciones.

Todos debemos comprometernos en nuestro pequeño mundo para empezar a hacer cambios.

Los padres y cuidadores de los niños en primera instancia debemos ser modelos a seguir, cultivar buenos hábitos alimentarios y de vida como son la higiene del sueño, el aseo y la actividad física. Se habla mucho de la responsabilidad de la genética en los problemas de peso, pero son los ambientes propicios para la obesidad los que disparan ese gatillo de la genética. Por eso es importante enseñar sobre todos los grupos de alimentos a los niños, ofrecerlos en los tiempos de comida, respetar la rutina del sueño y el aseo, brindar espacios para la recreación y el deporte y no delegar en las pantallas la educación de nuestros hijos. No podemos quedarnos contentos con darles un producto procesado por economía y facilidad sin darle la oportunidad de consumir una fruta mucho más barata e igual de fácil de llevar y consumir.

Los maestros en la construcción de las bases de la educación, también tienen la oportunidad de orientar a los niños en sus buenos hábitos, han sido de igual forma modelos a seguir. No tenemos que esperar que se implemente la cátedra de nutrición en las escuelas para hablar de alimentación saludable. Los claustros educativos tienen el poder en sus manos para orientar las tiendas y restaurantes de las instituciones educativas. Las universidades y particularmente las facultades de medicina y ciencias de la salud deberían enfatizar la educación en nutrición, para tener unos médicos y personal de la salud mejor perfilados para las necesidades de un País que está aumentando de peso.

Los gobiernos tienen mucha responsabilidad en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Hoy por lo menos se cuenta con más información, pero necesitamos además de la información, acciones innovadoras para impactar la salud de la población. Las pequeñas acciones que hagamos en nuestro entorno puede impactar de una manera positiva más allá de las políticas que se implementen.