El día en que Medellín tuvo el Síndrome de Estocolmo

Fotos: Luis Alberto Moreno*

Advertencia previa: Este artículo no contiene preguntas tipo ¿Cómo le parece Medellín? ¿Y las mujeres? ¿Ya probó la bandeja paisa?

Yo creo que en Medellín no hay más de 80 Volvo rodando. Puede que me equivoque, puede que esté en lo cierto, pero el caso es que nunca se habían reunido tantos ejemplares de la marca sueca en esta ciudad como el jueves 12 de enero, cuando 86 representantes de la creación de Assar Gabrielsson y Gustav Larson pasaron por esta ciudad, con el polvo y el barro de casi 10 mil kilómetros de viaje  desde Buenos Aires hasta Cartagena, haciendo honor al nombre de la marca, que en latín significa “Yo ruedo”

PV544 en su variante Duett, de 1965

Comenzaron a llegar al Hotel Intercontinental sobre las 4:30 p.m., primero, uno de los tres carros taller que acompañan la caravana y luego, uno por uno, lentamente. Desde el PV 544 de 1963, hasta una moderna XC70 Cross Country de 2003 pasando por los emblemáticos Amazon, 144, 164 y el bellísimo coupé P1800 y su interesante variante SW, la 1800 ES.

1800 ES, el carro màs interesante de la caravana por su especial diseño

Pero ¿Cómo empezó esta aventura?. Su organizador, Johan Van Rijsddijck un joven holandés que ya había estado por estas tierras con otros grupos de paseantes, fue contactado por el club de propietarios de Volvo en Amsterdam para que les diseñara un viaje desde su natal Holanda hasta Cartagena con 200 personas a bordo de 86 automóviles de la marca. Cada participante puso un promedio de 7 mil euros y a comienzos de noviembre embarcaron sus carros desde la capital holandesa para iniciar una travesía marítima de 3 semanas hasta el puerto de Buenos Aires. Allí, el pasado 10 de diciembre, comenzó el recorrido que los trajo hasta Medellín 32 días después.

164 1972 con un motor "Tope de gama" 6 en lìnea de 3 litros.

Las tripulaciones de los carros eran de lo más variopintas: Desde un anciano de 78 años, enorme como los molinos de viento de su tierra y más saludable y dispuesto que cualquiera, hasta una bella rubia de 22 que venía con un equipo de televisión. La gran mayoría, sesentones que gozan de una próspera jubilación y una envidiable salud para soportar un palo diario de 400 kilómetros en promedio con una alegría desbordante donde quiera que llegan.

P1800, el emblemático coupé de los 60 y uno de los diseños más lindos de la marca

Johan me cuenta que ninguno se ha enfermado, que todos siempre están felices, que cada uno se toma su tiempo para ir a su ritmo, para hacer fotos, para conocer, para preguntar, en fin, pese a lo maratónico del viaje se lo han gozado hasta el ultimo minuto. Y es que varios de los participantes son de “tiro largo” pues me fueron contando que ya han hecho viajes incluso más extensos, como ir desde Amsterdam hasta Beijing en un recorrido de 15 mil kms. A bordo de un Volvo Amazon de 1969 con varias modificaciones, como la suspensión hidroneumática de un Citroên BX, la caja y el aire acondicionado de un Ford Escort,  un tanque extra de gasolina que les da una autonomìa de 800 kilòmetros y una pipeta para gas tipo GLP, además de modificaciones en la trocha y las vías para adaptarles rines de 15 pulgadas que le ayuden a resistir las infames carreteras del desierto de Gobi en Mongolia y los caminos llenos de grava que hay entre Buenos Aires y Ushuaia.

Amazon 1969, la ha dado la vuelta al mundo

Los 6 mecánicos de los carros de asistencia han tenido que reemplazar un motor completo, una caja de cambios, pastas de frenos, guayas, “torear” rebeldes carburadores Stromberg y SU y cambiar montones de ruedas pinchadas. Pero, fieles a la tradición de resistencia de la marca sueca, los 85 Volvo se mantienen en la ruta a un alegre ritmo que no delata los 50 años que cargan a cuestas en el caso de los más antíguos.

Carro taller, con todo lo dispuesto para que ningún Volvo se quede en el camino

“Tuve un encuentro con las FARC”, me señala, jubiloso, un simpático participante. Me muestra el parabrisas de su 240 GL de 1987 cuarteado por una roca. Yo lo miro desconcertado , el se ríe a carcajadas y me dice “Nahh, hombre, aquí todo nos lo tomamos en broma, sino, no lo logramos, jajaja”. Está contento con la seguridad que le han brindado y aunque en principio muchos participantes pensaban quedarse en Ecuador por temor a ingresar a Colombia, al final, decidieron “correr el riesgo” y ahora se muestran encantados con lo que han visto de nuestro país.

Un Duett que ya hizo la histórica "Route 66", atravesando los EEUU de costa a costa

Mientras me preguntan por El Parque Lleras (increíble que les queden ganas depués de 9 horas de viaje y al otro día 12 más hasta Cartagena), me voy despidiendo de ellos, con una envidia enorme por la aventura que viven cada vez que quieren salir por ahì “a dar una vuelta”, por los carros que tienen, por ese modo de vida tan desprendido, pero a la vez, con el ojo lleno y el espíritu cautivo por el “Síndrome de Estocolmo” al ver tantas bellezas reunidas de una marca que me encanta, con sus diseños “cajonudos”, pero llenos de inteligencia, ingeniería y sobre todo, resistencia, pues aquì habìa carros con más de un millón de kilómetros a cuestas y listos para otro millón más, ojalá, con un espacio para transitarlo nuevamente por estas carreteras.

! Zo lang!

*Director Fundación Museo del Transporte de Antioquia


Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

5 comments

  1. Rodrigo Hernandez Falla   •  

    Apreciados Amigos y colegas del Hobby:
    Afortunadamente fuí informado por Jacobo y los amigos de Pasto y después por Luis Alberto Moreno y Caliche del paso de los rallistas Holandeses en los famosos VOLVO, pasaron por Sincelejo pero volando .pude ver algunos pero sin poder al menos saludarlos sino con el brazo alzado y las señal de buena suerte, bien al menos les fué bien en el Recorrido y más en Colombia.
    Felicitaciones de todo Corazón y ojala volvamos a salir nuevamente alruedo pues el tiempo pasa y……..
    Un Abrazo fraternal para todos

    Rodrigo

  2. Luis Alberto Moreno   •  

    ¡EXCELENTE NOTA!, gracias por los créditos y no fuiste el único que se quedó envidiado por esta maravillosa aventura…ja…ja…ja…

  3. Gloria   •  

    Excelente nota, se nota que disfrutaron al hacerla. Muy buenas fotos!

  4. Julio   •  

    Huy me sacaste de una gran duda, el viernes 13 de enero en la noche vi varios de estos excelentes ejemplares afuera del Hilton en Cartagena pero no pude enterarme de momento de que se trataba, lo que nunca me imaginé fué que vinieran de tan lejos, porque para que son bobadas, el viaje por carretera es delicioso para los que amamos los autos, pero esa travesia en buque hasta Argentina si se me antoja jartisima… aunque la nota no lo deja bien claro, será que los carros llegaron a Buenos Aires por mar y los conductores en Avión???

  5. Blogaraje   •  

    Hola Julio, gracias por escribirnos.

    En efecto, los autos fueron embarcados en Amsterdam y las tripulaciones hicieron el viaje vía aérea. Lo mismo sucedio en Cartagena.

    Saludos

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