La Volvo V60 presenta la tecnología DRIVe

Ya está disponible en Colombia la Volvo V60, hermana familiar del sedán S60 presentado hace unos meses en el país. La novedad que tiene la SW es la introducción del interesante motor T4 (que también viene en el S60) y el paquete economizador DRIVe para ahorro de carburante.

Esta es una tecnología  que, por medio de un botón con la palabra DRIVe en el panel de instrumentos, permite activar y desactivar funciones de ahorro de combustible. Este desarrollo, a través de la transmisión Powershift de doble embrague y seis velocidades,  incluye una nueva función que desacopla la tracción en el momento en el que el conductor deja que el vehículo avance sin pisar el acelerador. Esto reduce la resistencia al rodamiento y ayuda a bajar el consumo de combustible.

El DRIVe está disponible con la versión de la V60 que equipa el motor a gasolina GTDi de 1,6 litros: El T4 con 180 CV y un par de 240 Nm, que ofrece, según la ficha técnica, un consumo de 7,6 l/100km y unas emisiones 176 g/km.

La V60 viene también con el ya visto sitema City Safety, que llevan el S60 y la SUV XC60. Se trata de un sensor que detiene por completo el vehículo si detecta un obstáculo cercano cuando se circula a menos de 35 km/h, evitando un accidente por descuido del conductor.

La Volvo V60 tiene un maletero con capacidad para 432 litros y asientos abatibles en proporción 40/20/40. Está disponible en Colombia con el motor T4 de 180 caballos ($107.103.000) y el T6 con transmisión AWD y 305 caballos por $131.530.000

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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