Operación Wartburg capítulo 6: Póngale color

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Avanza en forma el proceso de volver a la vida la carrocería y el chasis del Wartburg 311 de 1962. Estamos en la etapa de pintura en donde ya se terminó de dar color a la cabina tal y como estaba originalmente

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El techo se pintó de blanco y el resto de la nave en el color azul que tiene la carta de colores que se logró conseguir. La preparación del tono se consiguió gracias a una parte de la carrocería que se hallaba inalterada, entonces se tomó como muestra para dar con el punto ideal del azul, respetando férreamente la originalidad.

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Por su parte, el chasis también sufrió un interesante proceso de pintura con base anticorrosiva Pintucoat y una cubierta con poliuretano  industrial, que ofrece un acabado como de pintura horneada, diríamos que casi porcelanizada. El bastidor afortunadamente no presentaba síntomas de golpes, hundidos, quebraduras o podridos. Entonces sólo se limpió bien, se raspó y se pintó de negro. Ahora, se le está acoplando de nuevo el sistema de suspensión y frenos.

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En cuanto al motor, aun no se comienza a armar nuevamente este propulsor de dos tiempos, a la espera de un nuevo cigüeñal que está por llegar. Otra tarea en la que anda enfrascado el equipo es en la de “colombianizar” el manual de servicio que, gracias a este blog, se consiguó en Cali en una versión en castellano con terminología propia de la madre patria.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

6 comments

  1. PP   •  

    Definitivamente, la restauración va viento en popa… ¿creen que estará listo para el desfile de la Feria de las Flores?

  2. juanp   •  

    Magnífico proceso y excelente cubrimniento!

  3. Blogaraje Blogaraje   •     Autor

    Si PP, la idea es esa…

  4. Sebastian   •  

    Vale Restoratzion un respecto tu trabaco coche wartburg.
    wartburg fan Aleman

  5. Antonio Lozada   •  

    Mucho me gusto la restauración del Wartburg, soy ingeniero profesor en una universidad y quisiera restaurar un motor de esa marca para lo cual les agradecería me ayudaran con las especificaciones técnicas para hacer este trabajo
    Cordial saludo

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