“Rush” de Ron Howard: Una crítica de cine en un blog de carros

Las películas “de carros” en el cine no han sido las más afortunadas en cuanto a su crítica o calidad final. Las hay cómicas (Cannonball Run, The Dukes of Hazzard, Herbie y sus secuelas), de simple acción (Ronin, 60 seconds, Bullit, las de Bond), de animación (Cars) y hasta de terror (The car, Christine). Las de deportes a motor tal vez han sido las mejor libradas aunque también hay alguna basura por ahí. Recuerdo tres por el momento (Grand Prix, Le Mans y Days of thunder), que tienen una bien repartida carga de acción y drama y algunos planos y secuencias épicas en este tipo de cinematografía. Pero quiero detenerme particularmente en una cinta que se exhibe por estos días en las salas de cine de todo el mundo, “Rush”, de Ron Howard, ganador del Oscar por “A beautiful mind” en 2001 y conocido por éxitos taquilleros como “Apollo 13″ “The Da Vinci Code” y “Angels & Demons”. Rush, fácilmente, puede ser la mejor película que se haya rodado sobre el automovilismo y sino, por lo menos es la más emocionante.

Los verdaderos Lauda y Hunt

La cinta cuenta la historia novelada de la clásica rivalidad acontecida en la Fórmula Uno de la primera mitad de los años 70 entre el inglés James Hunt y el austriaco Niki Lauda, zanjada por el accidente sufrido por este último el 1 de agosto de 1976 en el Nürburgring de aquel entonces (17 kilómetros) y que casi le cuesta la vida, quedando con terribles quemaduras en rostro y brazos.

Niki Lauda en el Ferrari 312T de 1976

Personalmente comencé a ver Fórmula Uno en directo allá por 1977 más o menos, en las transmisiones que hacía la TV nacional en la voz de Guillermo Ricardo Vélez y cuando las grandes figuras eran Lauda, Hunt, Mario Andretti, Emerson Fittipaldi, Jacques Laffite, John Watson, Jody Schekter, Ronnie Peterson y Carlos Reutemann, entre otros. Gracias a la afición que tenía mi tío Aquiles y a esa sensación que me producía el ruido de los motores y la emoción de las carreras, fui testigo de como se corría con una fuerte mística y mucha pasión, sin ayudas electrónicas, con precarias medidas de seguridad y con uno o dos muertos por temporada (vi morir en TV a Ronnie Peterson en 1978, a Gilles Villeneuve en 1982 y a Elio de Angelis en 1986, sin contar con las desaparición de “Magic” Senna en 1994). Los pilotos eran básicamente un conjunto de aventureros en busca de gloria, dinero y mujeres, que compraban sus asientos en los carros gracias a fuertes inversiones personales o de patrocinadores de tabacaleras y licores, compañeros de vida de estos playboys en la mayoría de los casos. Entre los pilotos le hacíamos fuerza a los “locales”, Fittipaldi de Brasil y Reutemann de Argentina. Pero admirábamos con reverencia a Niki Lauda, el disciplinado corredor que volvió de la muerte.

James Hunt, en una de sus típicas poses de Playboy

La película que revive todos estos recuerdos se soporta en el antagonismo que supuso las personalidades tan disímiles de Hunt, un mujeriego cínico, fumador empedernido, bebedor consuetudinario y conductor a tumba abierta y Lauda, un metódico deportista, serio, calculador, estratega, estudioso y con una sed infinita de victoria. La cinta va desgranando esos momentos en los que se conocen los dos en la Fórmula 3, cómo se vuelven rivales y enemigos, como la vida los va encontrando ya en la Fórmula Uno y como en la cúspide de 1975-76 se desata una de las historias más emocionantes y hasta románticas de la historia de los mundiales cuando la F1 solo miraba a través de los ojos de esta dupla.

Niki Lauda, días antes del accidente en 1976

Ron Howard muestra entonces dos vidas en paralelo, la de un Hunt viviendo la vida loca con una supermodelo y una botella en cada brazo y un Lauda nerd, dedicado 100% a su deporte, viviendo para perfeccionar su Ferrari con mística de monje y mostrándonos el lado políticamente correcto de la existencia. Es así como en 1975 Lauda gana el mundial humillando a un Hunt desesperado, con crisis de pareja, de equipo, de vida y como para 1976, ya con McLaren, el escocés se pone a la par de un Niki en la cúspide, logra acercarse al campeonato y ocurre el accidente en Alemania que deja al austriaco más muerto que vivo y le sirve el campeonato a James.

James Hunt, coronándose campeón del mundo en 1976.

Y es aquí donde la película alcanza su nivel máximo de la historia. Howard es capaz de relatar con maestría el drama de un Niki Lauda pidiendo que no se corra aquel gran premio por las adversas condiciones climáticas, después del accidente con el rostro desfigurado, los pulmones envenenados de humo y un doloroso proceso de rehabilitación sobrellevado por un afán tremendo de volver a correr. Saca el lado humano y solidario de un Hunt que no encuentra ya aliciente para correr “solo”, como siente la falta de Niki en la pista, como vomita antes de cada carrera y como se le revive el hambre de triunfo y la testosterona lo enloquece ante la vuelta de Lauda para reclamar aquel mundial. La edición, el ritmo, la fotografía y la carga dramática de la película tienen un grandioso epílogo en aquel inolvidable Gran Premio de Japón con el monte Fuji como telón de una lluviosa jornada en la que tres puntos los separaban del título del mundo y como Hunt también es un héroe a su estilo ganando un campeonato que estaba más que perdido.

Niki Lauda y su actual esposa, Birgit, en la premiere de Rush.

Al final, vuelve la voz del Lauda actual, con su sabiduría de viejo Maestro, para contarnos qué pasó después de aquella temporada, como se convirtió este episodio en leyenda y como entraron en la cúspide estos dos monstruos del automovilismo de emoción, del grueso, de pasión, de belleza y plasticidad. Gracias Ron Howard, gracias Universal Pictures, gracias James Hunt (Chris Hemsworth), gracias Niki Lauda (Daniel Brühl).

*James Hunt (1947-1993) ganó el mundial de 1976, obtuvo 10 victorias, 33 podios y 14 pole positions.

*Andreas Nikolaus “Niki” Lauda (a. La Rata) nació en 1949, ganó el mundial de 1975, 77 y 1984, obtuvo 25 victorias, 54 podios y 24 pole positions.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

2 comments

  1. Valery   •  

    Siempre me ha gustado la Formula 1 pero nunca me han gustado las peliculas de autos como por ejemplo esas de “rapido y furioso”, que en mi opinion son basura. Pero al ver RUSH, me gusto tanto que dije: “Finalmente se ha hecho algo serio y real sobre automovilismo”. Es la primera vez que una pelicula sobre carreras de autos llama mucho mi atencion, tanto que me he vuelto aficionada a la pelicula y mas a la Formula 1 de lo que antes era. Para mi esta pelicula es de gran calidad,y me ha hecho tambien admirar mucho mas que antes al Sr. Niki Lauda.

  2. Mu online   •  

    Una historia que deja mucho que enseñar, nos enseña el verdadero significado de los enemigos y la competencia!!

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