Suzuki Vitara Live 2016: Otros tiempos

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Todos recordamos la interminable Vitara que se comercializó en Colombia desde 1994 y hasta ya entrado el siglo 21 en sus dos carrocerías de tres y cinco puertas y bajo el corbatín de Chevrolet. Una frágil apariencia pero una robusta maquinaria y un sorprendente comportamiento off road gracias a su 4X4 con bajo. Aun hay muchas por ahí “dando guerra” y hasta hace muy poco se conseguía la version corta ensamblada en Ecuador. Este Vitara fue, uno de esos modelos “duros de matar” por su fiabilidad y probada rudeza en toda condición, siempre y cuando, no se abusara de sus posibilidades. Ahora, el nombre Vitara regresa bajo el paraguas de su casa matriz, Suzuki, con radicales cambios y el apellido Live, que la hacen un modelo totalmente nuevo con características que les describimos a continuación.

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Esta nueva Vitara tiene un diseño y una vocación más urbana que otra cosa. Es más pequeña que una S-Cross y está lejos de parecerse a su hermana mayor, la Grand Vitara. Es un crossover. La carrocería mide 4,17 metros de longitud y la capacidad de carga del baul es de 375 litros. Por esto y por sus cinco puertas, es competidora directa de las FordEcosport, Renault Duster, Chevrolet Tracker y SsangYong Tivoli, entre otras, aunque en la marca dicen que se enfrentan a las Nissan Juke y Honda HR-V, claramente más potentes y costosas.

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Visualmente, la Vitara Live puede personalizarse en el exterior (techo y espejos) y en algunos aspectos del interior. Hay ocho diferentes opciones de equipamiento, caja y transmisión basados en tres acabados: GL, GLX y GLX+, todos compartiendo la misma planta motriz de 1.6 litros y 118 caballos en versiones de tracción simple o doble (ALL GRIP), caja manual de cinco velocidades o automática de seis con levas en el volante, según versión.

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Para justificar el precio, entre $59,9 y $79,4 millones, la dotación de serie contempla frenos ABS con EBD, doble airbag frontal y sistema Hill Hold Control para descensos controlados en cuestas. Para las versiones GLX y GLX+ encontramos  seis airbags, sistema de información y entretenimiento con pantalla táctil de 7 pulgadas compatible con Apple CarPlay y función Mirror Link, luces diurnas por LED, cámara de retroceso y sistema de climatización automático, entre otros.

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Los precios sugeridos del Suzuki Vitara Live para Colombia son los siguientes:

GL+ M/T 2WD $59.990.000
GL+ A/T 2WD $63.490.000
GL+ M/T 4WD $65.990.000
GL+ A/T 4WD $69.490.000
GLX M/T 4WD $71.990.000
GLX A/T 4WD $75.490.000
GLX + M/T 4WD $73.990.000
GLX+ A/T 4WD $77.490.000

La garantía es de 100 mil kms ó 3 años, lo que primero se cumpla.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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