Prueba BMW i3 eDrive: Derribando paradigmas

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La primera imagen que tenemos de un carro eléctrico los “gomosos” del motor es que es aburrido, soso, anodino. Diríamos que manejar un automóvil movido por baterías, cuyo propulsor no emite sonido alguno y que no tiene una caja de velocidades que se opere con tres pedales, es algo así como conducir un vagón del metro o un carrito chocón. Mejor dicho, teníamos nuestras reservas a la hora de probar un BMW i3, primer eléctrico del segmento premium en salir al ruedo. Pero nuestros sentidos se llevaron una sorpresa. Veamos por qué.

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