Día dos. Retirada

No querés escribirle ni escribirlo. Ya no importa. Estás triste por cada cosa que no debió ser. Por la falta de reglas, de explicaciones, de claridad. De verdades. Una amiga te diría que de decoro.

Era tan fácil, sabes. Explicar, no ocultar. Intentar. Decir. Si las palabras existen, y vos las sabés y él las sabe, era simple.

Hay un minuto en el que lo entiendes, y ahí sí que duele. Luego ya no (eso esperas). Hay rabia. Decepción. Con vos, sobre todo: no haberlo querido entender antes. Inventar explicaciones.

No es que no te quieras ir, es que hay que irse.

Te queda cada cosa que pusiste en ese enredo tan extraño. Hay gente que llega y no sabes. Y gente que se va.

Pasar. Hay gente que pasa.

1 comment

  1. jaime velez   •  

    Vale la pena despertar cualquier mañana, recién salido el sol , y llenar el espíritu de palabras bonitas, bien armadas , de frases que ponen a pensar el alma

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