LOS BOYZ DE LAS CANECAS

Artículo publicado en El Eafitense (Aquí, sin editar)

Bulla. Sí, eso es lo que hacen, y lo admiten, como dice el dicho, frescos como la lechuga. Bulla en sentido figurado, se podría decir, porque tiene ritmo, se puede bailar, reír un poco, gritar un tanto, y al final, aplaudir. Bulla, tal vez, por los instrumentos nada convencionales, que sería así como algo parecido a la música. El principal, mejor, como dicen ellos, el baluarte del grupo: las canecas. Y de ahí el nombre: Los Canecas Boyz.

Tres con las canecas, que le van pegando, que les van tocando, al ritmo de alguna canción inventada, constante. Los otros dos, con otras tres, y se van empujando el uno al otro, y van jugando, y van poniendo más ritmo. Unas cuantas risas, otros tantos sonidos con la boca y ahí se van, con música a base de canecas, aunque las canecas no son siempre el único instrumento.

Los Canecas Boys pueden tocar con casi cualquier cosa. Con una lavadora, tanque de moto, coquitas de peltre, una máquina de coser, que abandonaron porque estaba muy pesada y “era el sustento de la casa de David –Risa explosiva –“, cuenta Nicolás Colorado. Eso sí, “el instrumento debe cumplir que suene como sea y de cualquier forma. Nosotros ya le buscamos la comba al palo”, añade.

Canecas boyz es un grupo de stomp, una tendencia de hacer música con instrumentos no convencionales, con un gran enfoque en la percusión, y que se diferencian por la música que acen. Para el caso, han tocado ritmos ritmos como hip-hop, rock, pasando por reggae, y en algún momento, hasta metálica.

Nicolás define su banda: “Es una boy band, así como N’sync, Backstreet Boys, y todo, pero no cantamos, sino que es un grupo de percusionistas. Se hizo un casting, así muy estricto, para que la gente entrara, y no nos importaba si tocaban o no, se tenía que ver bien y ya –Otra risa, de la misma forma”.

Y es una banda centrada en la música, no en los movimientos, ni en la puesta en escena, porque eso sí, expresa José Villa con ironía: “yo, por ejemplo, no iría a verme a mí. ¿Usted iría a verse a usted? Yo no”. Son músicos, solamente, y lo que les interesa, es la música, es más, según dicen, la diversión del show es que se la música se puede disfrutar sin necesidad de ver. “Afortunadamente no somos teatreros, ni hippies”, señalan, en conjunto.

La risa, pareciera que fuese un instrumento más, y eso que no están en una tarima, ni en ninguna parte, ni están las canecas para golpearles, ni la lavadora para abrir y cerrarle la tapa, ni tampoco los vasos, ni el bajo, ni todo el grupo, ni nada por el estilo. La risa va de derecha a izquierda, de cabeza uno a cabeza dos, de palabra en palabra, de chiste en chiste, de gozarse al otro a gozarse a sí mismos, y demás.

Y en cuestiones de la música, y para no cansar, además de las cosas que se les puedan atravesar en el camino, tienen un bajo y un saxofón. “Lo queremos sacar ”, según José Villa, y luego, con vos seria, “son ayudas que buscamos para que sea un poquito más contundente. Lo que pasa es que así sean los grupos muy experimentados, escuchar mucho rato percusión, cansa. Nosotros con eso buscamos matizar un poquito el show, para que no se vuelva monótono”.

La banda

Canecas Boyz es un grupo de Medellín, que de alguna u otra manera son, porque lo fueron, lo son, lo serán, o nunca más, eafitenses.

El nombre salió por improvisación, como salen la mayoría de sus palabras, de sus chistes y de sus ironías. Dice David Colorado, o Deivid Color: “De verdad el nombre si está inspirado en los Backstreet Boys. En una entrevista de algún canal le preguntaron a Mauricio, ustedes como se llaman, y él, ehh, ehhh, ehhh, los Canecas Boyz, así como improvisado, y después nos gustó el nombre porque parecía una boys band”. José, señala que también es por lo que son, e interrumpe, un poco desprevenido: “En el grupo está el alcohólico, el lector, el experto en computación, el negrito bacano. Todos tenemos una personalidad muy marcada y una personalidad general, que es todos fastidiosos”.
Y nacieron, por una obra y una gracia de una llamada. Nicolás dijo aló, le pidieron una banda de stomp, él dijo que la tenía, y no la tenía, y luego llamó a sus amigos “más cercanos y talentosos”, y desde entonces ya van casi tres años. “El proyecto es un proyecto mixto: empezó por trabajo, y para no sentirnos mal, entonces trabajamos un poquito más en la música. Y ahora como que trabajamos un poquito más en la música, para que salga trabajo”

Ahora tocan en empresas, tal vez porque a ellas, ellos les parecen novedosos. Entonces buscan los productos que ofrece cada una, y con eso, montan el concierto. Y si es una empresa sin producto, tienen un show que dura de 30 a 40 minutos. Eso sí, nunca faltan las canecas, ni los vasos, que son casi como el amuleto, o el objeto indispensable. “No es barato”, se ríe José.
De ensayos, no mucho. En el bus, camino al concierto. Luego corrigen, “lo necesario, para que los conciertos salgan bien”. Salta Nicolás y aclara: “Dos horas individuales cada uno en su casa”.
Número de integrantes: Canecaz normal, cinco, y Canecaz inmenso, siete.

El objeto más raro: Una presentadora de kamasutra. “Percusión corporal”, aclara Mauricio.

Una licuadora que no suena

Una mesa. Cinco hombres. Todos hombres, ninguna mujer. Paréntesis: “¿Alguna mujer? No (al unísono). ¿Por qué? Porque llegan muy tarde, pero hemos pensado en tener ahí como una opción de bailarinas, semidesnudas, pero no hemos podido quien lo haga por tan poquita plata. ¿Conoces a alguien que nos pueda ayudar?”. Cierra paréntesis.

En la mesa: Vasos, cucharas, platos. El show: De aquí para allá van los vasos, de colores, las cucharas, otra vez los vasos, después los platos, y todo al ritmo de la música que sale en esa mezcla de objetos y de palmas y de sonidos vocales, que es movida, por supuesto, sonora, también, haciendo música, siempre, pero sobre todo, haciendo bulla, infaltable, y de pronto, un “ah” de vez en vez, parecido al de cuando se termina de tomar gaseosa, y al final, todos a la mesa, sentados, incluso Candelita color (David Colorado), con su pelo crespo, encendido, y altamente risueño.

“Lo de los vasos es un juego como pa’ niños que hacen en Brasil y yo me lo aprendí una vez, no estando un Brasil, y ya como que lo adaptamos y lo volvimos un poquito más largo, y terminó siendo un hit”, explica José Villa.

La licuadora, ese día, no les quiso prender. No prendió la licuadora. Pasa, que la licuadora, tiene que conectarse, para que suene.

Y ahí van, encontrando objetos, y no al revés, “porque no somos hippies”.

8 comments

  1. SERGIO A HINCAPIE...ANTAR   •  

    Interesante, y hay que apoyar a este grupo en su arte tan novedoso y creactivo, y los felicito por esa dinamica e iniciativa de llegar a venderse a las empresas con sus propios frutos, les estan dando mas valor agregando a sus productos, esto es marketing. Hay es donde se empieza a conocer y multiplicar pa delante boyz.

  2. carolina   •  

    Como se pueden contactar los canecas boyz para presentaciones?

  3. LILIANA   •  

    Como se pueden contactar los boys??????

  4. adriana   •  

    Como me puedo contactar con los canecas boyz para presentaciones? Estoy muy interesada.

  5. luzma   •  

    Me pueden dar un teléfono contacto para llamarlos?
    gracias.

  6. David Vásquez   •  

    Cordial saludo

    Señora Mónica Quintero, requiero contactarla con respecto a una publicación que realizó usted en el colombiano el 28 de Abril de 2016, por favor me confirma porque medio lo puedo hacer.

    Muchas gracias

  7. SPECIAL TEAM   •  

    hola, alguien me podria dar el contacto de Los Canecas Boys, los quiero para un evento, gracias!

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