,,,

Las comas son bonitas. Una pequeña pausa, ni muy grande, ni muy pequeñísima. Pequeña, nada más. A veces me gusta poner comas en cualquier parte, para que el que lee pare cuando yo quiero, y no cuando el quiera. No siempre funciona y no a todos les gusta. Los profesores las viven quitando. No entienden, no mucho, que es una manera de poner comas en esta vida, , aunque no se logre cada vez. No. Una coma que haga una pausa pequeña, no muy grande, entre el próximo minuto y éste, entre el próximo día y éste, entre el próximo pensamiento y éste. Lo que si creo es que el corazón tiene varias comas seguidas, porque el vacío parece una pausa gigantesca. No sé, es posible. Una coma más una coma, son dos comas, por tanto, dos pausas, es decir, la suma de una pausa pequeña, más una pausa pequeña, lo que daría una pausa pequeña dos veces, quizá entonces no tan pequeña.

El vacío duele, no duele, es inexplicable. Algo así como tratar de describir el dolor. Duele el oído. Está en conflicto y no quiere negociar. Ya le dije, varias veces, que preferiría que esperara hasta mañana. ¿Cómo duele, podría describirlo? Duele como un dolor ahí, que insiste. Otra vez, por favor. Duele como una hormiga que camina y luego un poco de aire y después no sé, como cuando te duele una rodilla. Duele, no más, ¿lo comprendes? No sé, tal vez. ¿Sabes qué es querer llorar inexplicablemente? Es difícil. Es como el dolor, difícil de describir. Cuando el corazón siente vacío hay algo que sucede. Nostalgia, tal vez. Soledad, es posible. Cansancio, un poco. Sueño, mucho. Duele ahí, justo donde quieres que alguien te pregunte, ¿quieres que te acompañe a pensar? Sí, si quiero. Podemos hacer silencio y mirar hacia arriba. No tienes que hablar, preferiría que te quedaras callado, toda la noche, incluso.

Cuando descubrí que incluso existía deje de entender como vivía antes sin él. Tengo tres comas en el corazón.

POR ACUMULACIÓN

Miles de delirios acumulados y una cara absorta, blanquísimamente oscura. Un corazón pequeño, deshabitado, y unas tremendas ganas de reír. Amo el dolor por su profundo resentimiento contra el cuerpo. Amo el silencio por su falta de dolor. Ando perdida la mayoría de las veces, pero cuerda más que cualquier insensato. Es ella, casi siempre, pero también son ellos y yo, y esos otros.

OÍDOS

 oidos2.jpg

Me duelen los oídos tanto que quisiera prestarlos un rato y desentenderme de ellos un buen espacio de tiempo, mejor, desoirme de ellos, haber si de pronto mis manos dejan de desear llegar hasta allá y moverlos bruscamente. Los oídos no entienden que me tienen cansada de sus gritos ahogados y silenciosos que me alejan del mundo y hacen que la cabeza tenga que doler. Si alguien quiere, se los puedo prestar un poco.

¿DÓNDE ESTÁ EL GATITO?

El gatito puede estar en cualquier parte. ¿Buscaste debajo de la almohada? No estaba. ¿Y en la sala? Tampoco. El gatito puede estar tomando leche. No, no hay leche. ¿Por qué no compras leche? Está muy lejos la tienda. ¿Dónde lo viste la última vez? Estaba contigo, muy cerca de dónde quisiera estar yo.