A LAS PUERTAS DEL CIELO

Por Héctor Montoya [elguarimontoya@yahoo.es]

Héctor, tenemos vía libre para  visitar al profe Montoya en la finca de Caldas pero toca madrugar pues debo entregar unos equipos médicos.. ¿ Se apunta? -De una, no mas avise y vamos.

Hacía más de seis meses estaba esperando la oportunidad de visitar al profesor Luis Fernando Montoya y decirle personalmente cuanto le admiraba, que en realidad él era el campeón de la vida, por su constante lucha contra las adversidades,  que era un claro ejemplo para todos los que nos desanímanos ante el primer obstáculo y rápido queremos tirar la toalla; así, que cuando mi amigo Fabián Pineda, quien trabaja en una empresa de equipos médicos, me contó que ocasionalmente  le visitaba, me di a la tarea de pedir audiencia personalizada, ya que solo nos habíamos comunicado vía e-mail, por intermedio de don  Alfonso Sosa, su amigo, su sicólogo, su mano derecha y con quien mantengo contacto permanente.

Cuando Pineda dijo madrugar, no pensé que era madrugar; a las 6:10 a.m  estaba pitando con su moto en mi apartamento de Bello; durante el recorrido hacia la finca del profe, en el municipio de Caldas y en medio de un frio desgarrador, que contrastaba con  un panorama hermoso, se me olvidaron todas las preguntas que tenía en mente hacerle, solo atiné a recordar que en 10 días, él tocó a las puestas del cielo en dos oportunidades; recordé  que el 12 de diciembre de 2004, el Once Caldas, el profe Montoya y Colombia, vivieron un día especial: se jugaba la última edición de la copa intercontinental de clubes, el evento más importante para cualquier elenco de fútbol y allí, en Japón estaba el profe y sus muchachos, recogiendo el fruto de haber logrado la Copa Libertadores de América ante el encopetado Boca de Bianchi.

Fue placentero,  fue un bálsamo para un país golpeado por las malas noticias internacionales, por la mala atmósfera a su alrededor, saber que un puñado de hombres estaban parados ante miles de espectadores, ante millones de televidentes del mundo, demostrando con su accionar que Colombia es muy distinta a como la quieren mostrar, que somos un pueblo pujante, que somos más los buenos y en el campo deportivo, una vez más, demostrábamos que teníamos con que competir y ahí, en medio de todos, ante una cultura milenaria, estaba el profe, con su acento paisa y  mirada serena, estaba a las puertas del cielo, a 90 minutos de la gloria eterna, gloria que ya tenía más que ganada con el magno evento  suramericano; pero como buen paisa, quería mas. Al frente esperaba el Porto, campeón europeo, dirigido por el señor José Mourinho, y con jugadores de talla mundial; pero esos eran los retos que le gustaban al profe Montoya, la organización siempre fue su principal arma y la motivación, su mejor aliada.

El juego fue disputado, un equipo europeo con ganas de llevarse a los cafeteros por delante y un Once Caldas sereno, concentrado, esperando el momento indicado para hacer daño; la planificación técnico- táctica fue importante para este juego; la motivación fue fundamental,  los minutos avanzaban y Mourinho no acertaba el camino a gol, así transcurrieron los 90 minutos, quedaba el alargue y se sostenía el empate, hasta que  llega la tanda de tiros desde el punto penal; el país, que madrugó a ver el encuentro, tenía los ojos más abiertos que nunca, a la espera de este suplicio que genera esta definición en un partido de fútbol. El profe estuvo ahí, a las puertas del cielo, otro gallo cantaría hoy si Fabro, el argentino, no falla su cobro, era el último tiro, el de la gloria, pues Maniche había fallado el cuarto cobro para los europeos, así es el fútbol, al final gana Porto 8 x 7, en la final Intercontinental con más goles desde esta definición. Contra Boca se ganó por esta vía, esta vez no se pudo.

-Estamos llegando- dijo Fabián,  allá arriba está la finca, falta poco, ¿Tiene frio?  Un poco- alcance a decir, pero lo que en realidad tenia era un susto grande, estaba a pocos instantes de estar al frente del Profe Montoya y no sabía que decir; busqué en mi mente que más aconteció después de aquel 12 de diciembre de 2004 y recordé que 10 días después de haber tocado la gloria, de haber estado a las puertas del cielo, volvía a ellas, pero esta vez por culpa de la intolerancia, no sé de qué más decir; la historia ya la sabemos todos; lo que sí es cierto es que el profesor Montoya Lucha cada día para salir adelante y así como en Japón llegó al cielo y desde allí lo devolvió el creador; esta vez, también lo devolvió, porque necesita que todos tomemos por ejemplo al profe Montoya, sus ganas de vivir, de seguir soñando, de dirigir de nuevo, no ha sido fácil, nadie dijo que sería fácil, pero si él lo ha logrado hasta ahora, ¿Por qué no nosotros?.

-Ahora si- toque pues, dijo mi amigo Fabián, mientras descargaba unos equipos médicos, para instalarlos en la habitación del señor Montoya. Habíamos llegado, eran  las 7:15 de la mañana y curiosamente allí, en lo alto,  había sol, se divisaba un hermoso paisaje, el mismo que diario le da ánimos al profe y a su familia, la casa irradia energía positiva, la misma que nos debe irradiar a todos en cada instante; Nos recibió doña Adriana Herrera, la esposa, la misma que ha demostrado un don inmenso de amor y dedicación antes y después de lo ocurrido aquel 22 de diciembre. Un abrazo, fue lo primero que se me ocurrió y le estreché fuerte su mano, mi abuela decía, que de esa forma se decían muchas cosas que no se pueden expresar con palabras.

-Deben esperar un poco, pues le están haciendo su terapia, ¿quieren tinto? – dijo la señora Herrera, si, dijimos a la vez; observé muchos cuadros, de fútbol, de paisajes, religiosos, de la familia, todos muy bien ubicados, uno en el que aparece el profe y su hijo José Fernando con el Papa Juan Pablo II, me llamó la atención. Mientras mi amigo Fabián hacia su trabajo  de instalar los equipos médicos, una enfermera me hizo señas para que me acercara al profe. Cuando me vio, sonrió, tomé sus manos y le susurre al oído: hola profe, hace rato quería decirle en persona que en verdad usted si es el campeón de la vida, gracias por darnos todo este ejemplo de superación, esas ganas de vivir, de echar para adelante; pasaron los minutos, los mismos que disfrute ampliamente; conversamos de la final del fútbol colombiano, de cómo veía el futbol mundial ( tiene en frente un televisor grande y me contó que se ve todos los juegos importantes de Colombia y el mundo ), recordamos un poco la Copa Libertadores del 2004, la alegría que le generó este acontecimiento continental, de lo cerca que estuvo de traerse la Intercontinental, un poco de Antonio  De Nigris, pues él lo dirigió y lo tuvo en Japón, de su trofeo como mejor técnico de América, de su hijo, el cual declara, es su razón de vivir, de la alegría que sintió al pisar la gramilla del estadio internacional de Yokohama en Japón y ver la majestuosidad de su entorno, hablamos de cosas positivas, porque de que mas va uno a hablar, si tiene al frente al campeón de la vida, del positivismo. Le entregué como recuerdo un libro de Víctor Hugo Morales y Roberto Perfumo, llamado Hablemos de Fútbol, como símbolo de mi admiración hacia él, hacia el Campeón de la Vida.

Fabián, me hace señas, que ya es hora de irnos. Me despido del profe, de la persona que día a día desea superarse, que ha tenido días difíciles, pero que tiene el apoyo de su familia, en cabeza de doña Adriana, una paisa guapa, que le da amor, cariño y mucha tranquilidad en todo momento; tiene en el sicólogo Sosa, a un gran amigo, el que lo motiva a hacer cosas distintas cada día ( leer, actualizarse y hasta a dar clases ) y a todo el pueblo colombiano que lo aprecia y le demuestra que no está solo, por el contrario, que todos los días lo piensan y lo tienen de ejemplo para también ser como el profe Montoya: UNOS CAMPEONES DE LA VIDA. Con afectos
Héctor “ EL GUARI “ Montoya, Locutor- Historiador y Estadigrafo Deportivo. Contacto: elguarimontoya@yahoo.es

6 comments

  1. ¡¡¡“EL MÁS GRANDE”!!!
    Por Neftalí Martínez Alzate – “El Filósofo del Fútbol”

    Si nos ubicamos un poco al analizar la triste realidad que hoy circunda a los dos clubes más grandes que tiene el fútbol profesional colombiano por logros campeoniles a lo largo de su historia – Millonarios y América –, tendríamos que suponer que Atlético Nacional estaría llamado a sacarle el mayor provecho posible, a la difícil problemática que agobia a estos dos colosos del balompié colombiano, recortándoles significativamente como ya se ha visto, la diferencia numérica que los dos más grandes de nuestro fútbol, le han sacado a los demás equipos del “Rentado” por consecución de títulos.

    Un Atlético Nacional que con todos los problemas de índole financiera que pueda tener, si lo comparamos con Millonarios y América, que temporada tras temporada se hacen más inviables como empresas rentables del fútbol; saldría mejor librado el equipo “Verdolaga”, ya que los dos clubes mencionados tienen sendos pasivos inmanejables y terroríficos, que harían retroceder al más valiente, optimista y arrojado de los inversionistas.

    Así las cosas, con un Millonarios inviable financiera y competitivamente, porque hasta la suerte lo ha abandonado – 22 años sin título – y con un América, cada vez más incierto y deslucido tanto en lo financiero como en lo competitivo, ¿qué mejor oportunidad para un Atlético Nacional que aunque “Enfermo” aún puede caminar? Es que siguiendo con esta alegoría, América y Millonarios pasaron hace rato de la enfermedad a la “Discapacidad”, lo que coyunturalmente parece condenarlos a no sobreponerse de su precaria condición económica, y hace a su vez imposible esperar que de tan delicada situación puedan derivarse logros campeoniles en medio de tanta crisis, y pese a la liviandad competitiva de nuestro campeonato.

    Mejor panorama y mejor perspectiva no podría tener Atlético Nacional para perfilarse como el nuevo grande del fútbol colombiano a corto plazo, si aprovecha la pésima situación financiera de Millonarios y América; porque aún Nacional no es “El Más Grande”, a pesar del gran carisma que tiene y que le asegura el mayor índice de simpatizantes en todo el país. Una cosa es que Nacional sea el equipo más importante de nuestro fútbol, por todo el arrastre y la aceptación popular que tiene, y otra cosa es, que algunos lo consideren el más grande de todos los equipos del fútbol profesional en Colombia, lo que no es verdad porque el número de campeonatos obtenidos por los “Verdolagas” en su historial competitivo no lo avalan como tal. Aún le faltan cuatro títulos más para serlo, en la posible eventualidad de que América y Millonarios no facturen más títulos a su favor. ¡Sólo hasta entonces!

    En ese orden de ideas me surge desde lo más profundo de mi consciencia crítica, las siguientes preguntas: ¿Será Santiago Escobar, el técnico idóneo para devolverle al Atlético Nacional su verdadera estatura competitiva? ¿El título obtenido en el primer semestre de 2005 por el “Sachi” Escobar dirigiendo al Atlético Nacional, es motivo más que suficiente para sustentar su regreso a la tolda verdolaga, después de fracasar sostenidamente con el Junior de Barranquilla, con Independiente Medellín y con el Bolívar de la Paz, pese a que llevó a sendas finales de liga a los dos últimos equipos mencionados?

    ¿Qué tiene que ver Juan José Peláez con el regreso de Santiago Escobar a Nacional? ¿Un caballero a carta cabal que fue capaz de renunciar del Once Caldas al no estar de acuerdo con el manejo que le dio la dirigencia del equipo albo, a los repetidos actos de indisciplina de su futbolista estrella Dayro Moreno, sería capaz de desentrañar y combatir con la misma decisión y energía, cosas similares y de mayor tamaño que se presume suceden desde hace mucho rato en la interna de Atlético Nacional?

    ¡Yo me la voy a jugar! Me la juego expresando mi humilde opinión al respecto, aún sabiendo que cada vez es menos difícil para cualquiera, salir campeón en el fútbol colombiano, gracias a la tremenda mediocridad y bajo nivel competitivo que hoy tristemente tenemos. Si fue campeón un técnico tan livianito como Alberto Gamero, con todo el respeto que merece como ser humano y como hombre del fútbol; puede ser campeón cualquiera otro y otro “Cualquiera”.

    Lo que no debe olvidarse es que Atlético Nacional tiene implícitamente un doble compromiso competitivo: el local donde está obligado a ser campeón, y el internacional en el que tiene “Asignatura Pendiente”; y no cualquiera por más palancas que tenga, puede venir a conducir al equipo más importante del fútbol colombiano, y el más representativo de todos nuestros equipos a nivel internacional. ¡¡¡Ojo con eso!!! Y para tales compromisos sencillamente no está hecho Santiago Escobar, y por eso considero que “No Tiene La Panela” para poner a Nacional en el sitial internacional que le corresponde.
    Neftalí Martínez Alzate, Barrio Niza, Cúcuta

  2. DESDE SANTA BÁRBARA: Y RESPUESTA.
    Es que el compromiso de Sachi no es sólo sacarlo del abismo si no devolverle a la hinchada la fe en el equipo. Es más, su compromiso es con la imagen internacional. Tiene qué devolverlo a los primeros planos. Mejor dicho, el nombramiento de Sachi es más un golpe moral que técnico aunque considero que Santiago está lo suficientemente preparado para dirigir al Veerde. Tiene la autoridad técnica y moral y el carisma necesarios.
    Miguel Robledo Restrepo. 55 años, Santa Bárbara-Antioquia. Hincha Verde desde 1964

  3. APRECIADOS HINCHAS VERDES
    Por Miguel Robledo Restrepo

    La grandeza no es una ecuación ni una sumatoria de títulos. La grandeza está dada por la huella como lo dijo Machado en la voz de Serrat, “Caminante no hay camino. Se hace camino al andar…”
    Remontando la historia del Atlético Nacional , si nos atenemos a esa antigua clasificación de las etapas históricas que los mismos historiadores avalan digamos que la prehistoria va desde el Unión Indulana hasta el inicio de los torneos oficiales y como es obvio hay pocos recuerdos, algo así como las pinturas rupestres. Historia inicial y adolescencia desde 1948 hasta 1965, etapa en la que se logró un título de la mano de Fernando Paternoster y que encumbró a la historia a Gabriel Mejía, Atilio Miotti, Ulises Terra, Gianastassio, , Ignacio Calle, Turrón Álvarez, Carlos Gambina y El Tigre Moyano y el honor de haber lanzado al estrellato a Delio Maravilla Gamboa en 1958. Rematado con aquel glorioso campeonato del 65 con Ramón Vélez, Yotagrí, Biaiolli, Chonto Gaviria, Gilberto Osorio, Osvaldo Sierra y Coco Rossi, Oscar Lòpez, Eduardo Ballasanian, Carlos Campillo y Oscar Romero.

    Etapa de la plenitud juvenil que duró desde 1965 hasta 1981 y estuvo marcada por la presencia del Doctor Hernán Botero al frente con su práxis del ensayo y el error que incluyó argentinos viejos 1966-67 (Berón, Pezzi, Vásquez, Pastorini) , puros criollos 1968 (Cunda, Ramiro Monsalve y José Bernardo Pérez), brasileños desconocidos 1969 (Castilho, Pipico, conocido goleador del Unión Magdalena, Ubiratan y Sabara) y pléyade de estrellas en 1970 hasta que dio en el clavo con una mezcla de veteranía y juventud, de talento sureño y malicia criolla como en aquel Nacional de 1971 con Navarro, Calics, Campaz, Abel Álvarez, Tito, Jorge Hugo y Tamayo. De ahí en adelante el equipo fue subiendo como la espuma: En 1973 con López Fretes y Navarro, Calics, Campaz, Retat, Lóndero y El Divino Negro. 1976 con El Zurdo, Maturana, Retat, Olmedo y Vilarete hasta el culmen de 1981 con el Maestro Cueto y Hernán Darío Herrera, dos magos juntos; después de pasar por las manos de muy pocos, Curti, Popovic, López Fretes y Zubeldía que llevó al equipo a su máxima expresión.

    1982-1987 representó la crisis de la primera edad, la del triunfador que no sabe qué hacer. Marcada por la salida del Doctor Botero y la llegada de la Familia Piedrahita que muy poco bien le hizo al equipo, época en la que casi todo el esfuerzo lo hizo el directivo Gilberto Molina y que tuvo un momento brillante con Cubilla que fue capaz de juntar a estos artistas, Carrabs, José Luis Brown, César Cueto, Santín, Larrosa, Sapuca y Herrera.

    En 1987 llegó la madurez y con ella los triunfos. De ser un equipo local pasamos a ser uno de los más importantes del continente. Bastaron la llegada de Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez, la aparición milagrosa de Andrés Escobar, la llegada de Luis Carlos Perea, Gildardo Gómez y Leonel Álvarez, junto con Alexis García y Albeiro Usuriaga con el Higuita y el Tréllez que ya teníamos desde el Suramericano de Marroquín en 1985. Un apoyo sólido de empresarios hinchas. Logramos una copa Libertadores, Varias finales del fútbol colombiano, los títulos de 1991 y 1994, Una brillante libertadores en 1990 que perdimos en semifinal y cuando ganábamos al Olimpia 1-3 en Asunción por aquel gol de Monzón en el último minuto después de una mala devolución de Chonto a Perea y otra muy elegante en la que eliminamos a River con aquel golazo de Higuita y cuya final perdimos en minusvalía por la estúpida expulsión de Aristi en Buenos Aires. 1-3 en Portoalegre y 1-1 en Medellía. Varias supercopas, Recopas e Interamericanas nos dieron gran prestigio. Dirían los astrólogos que se conjugaron todos los astros para que Nacional venciera y hasta me atrevo a creerles. ¿Fue la casualidad la que juntó a Maturana con ese excepcional grupo de jugadores? ¿O Maturana descubrió virtudes escondidas? 1985 – 1993 la etapa más brillante del fútbol colombiano.

    1997 – 2010 y llegó la decadencia. Y no vale la pena hacer recuento de lo poco sucedido. Caímos como todo imperio. Cayó Roma en el siglo II y se desintegró en el Siglo V. Los Ingleses perdieron a los Estados Unidos en 1776 y todas sus colonias en el siglo XIX en el XX perdieron África y La India con Gandhi. Manos equivocadas se apoderaron del equipo y le han dado un manejo que no corresponde a la pasión que el equipo genera. Son mentes y manos frías, multiplicadoras de dinero que sólo piensan en aguas adulteradas pero son manos y seres insensibles sin ningún compromiso y sin ningún conocimiento de la joya que compraron.

    Hacen con la secuestrada hija del Sultán lo que quieren, le ofrecen las más preciosas joyas, las más exóticas aves y los más preciados frutos del universo pero la princesa languidece por falta de amor y por estar lejos de su tierra, secuestrada por mercenarios extranjeros. Le traen Arrues, Charrias, Renterías, Cabreros, Maggiolos y Mondainis pero la princesa está moribunda. Ahora le ofrecen un príncipe encantado llamado Santiago Escobar que puede devolverle el interés por la vida. Pero el antiguo gran visir llamado Chicho Serna tiene qué romper el malvado hechizo que mantiene a varios jugadores atados a su maligno poder.

    Retomando una frase del principio, estoy seguro de que nadie en América Olvidó las hazañas de Estudiantes de La Plata en 1968-69 y 70. Estudiantes de Zubeldìa es un símbolo de América a pesar de que llevaba casi 40 años sin figurar en la cartelera hispano americana, una Libertadores en el 2008 y un Apertura argentino en el 2010 lo revitalizan. Ánimo hinchas Nacionalistas que no nos han olvidado y seguiremos siendo el más importante equipo colombiano en el mundo. El Universo es cíclico y la pesadilla OAL no puede ser eterna.
    Miguel Robledo Restrepo, 55 años, Santa Bárbara-Antioquia. Hincha Verde desde 1964.

  4. EN MILLONARIOS JUGÓ ¡¡¡DI STÉFANO!!!
    Por Neftalí Martínez Alzate – “El Filósofo del Fútbol” [almasharon@hotmail.com]

    Esto parece que lo desconocen muchos de los jugadores que han pasado por Millonarios en los últimos veinte años, y este hecho también parece ser ignorado por la dirigencia albiazul desde hace mucho tiempo. Para quienes no lo saben, Alfredo Di Stéfano fue uno de los cuatro futbolistas más brillantes en toda la historia del balompié mundial.

    Es más, me atrevería a decir sin haberlo visto jugar y apoyado en algunos videos, que Di Stéfano estaba a la misma estatura del mismísimo “Pelé”, ostentando los suficientes atributos como para discutirle al fenomenal astro brasileño, su histórica condición de “Rey del Fútbol”. ¿Cómo es posible que la dirigencia de Millonarios y muy especialmente los entrenadores que han pasado sin pena ni gloria por el equipo “Embajador”, hayan pasado por alto semejante acontecimiento en la historia frondosa y gloriosa del equipo más grande del balompié colombiano?

    ¿Cómo es posible que los jugadores que se forman dentro del plantel en las divisiones menores – si es que aún existen en Millonarios – no tengan como principal punto de referencia este hecho que por su valía tendría que llenar de orgullo a quienes pertenecen a la institución?

    Ni siquiera el gran Wllintong Ortiz, ha servido como referente cercano para las generaciones que lo sucedieron, a pesar de todo lo que futbolísticamente le dio a Millonarios este puntero derecho, escurridizo, veloz y desequilibrante, considerado aún como el mejor futbolista colombiano de todos los tiempos, en el parecer conceptual de muchos analistas y seguidores del fútbol, entre quienes me incluyo.

    Es por eso principalmente, sin desconocer otro tipo de factores, que ya uno empieza a entender por qué Millonarios dejó de ser protagonista de primer orden en el fútbol profesional colombiano. Si los dirigentes y entrenadores de un equipo que tuvo en sus filas a uno de los futbolistas más brillantes de toda la historia del fútbol –Alfredo Di Stéfano– y a otro que mucho tiempo después se erigió como el mejor futbolista colombiano de todos los tiempos –Willintong Ortiz–, son incapaces de transmitirle a sus futbolistas este par de acontecimientos de aquilatada resonancia histórica, omitiéndose los nombres de otros tantos futbolistas que brillaron con luz propia en el equipo albiazul a lo largo de su historia, y que llegaron a poner a los “Embajadores” como el mejor equipo del mundo, al obnubilar con su excelente balompié al continente europeo, cuando vencieron al ampuloso Real Madrid en tres oportunidades, de seis confrontaciones que tuvieron con el equipo merengue entre 1.952 y 1.959, de las que los madridistas no lograron ninguna victoria pues los tres partidos restantes terminaron empatados.

    ¿Cómo es posible que nadie en la dirigencia de Millonarios haya tenido la suficiente conciencia histórica de tales epopeyas, y no dimensionara el gigantesco tamaño institucional del equipo más apergaminado del fútbol profesional colombiano? ¿Cómo es posible que muchos entrenadores y futbolistas que pertenecieron a la institución las desconozcan? Así las cosas, ya podemos entender con claridad meridiana, por qué Millonarios está en la más penosa “Discapacidad Competitiva” de toda su historia, y de la cual parece casi imposible recuperarse, dada su actual y compleja problemática.

    Dese 1.988 –año en que los albiazules lograron su último campeonato bajo la conducción de Luis Augusto García, título empañado eso sí, por muchas irregularidades que se conocieron en su momento pero que finalmente no pudieron desenmascarase – hasta la fecha; marcando la monstruosa y vergonzosa cifra de 22 años sin revalidación de título para Millonarios, y sin embargo, sigue siendo Millonarios el equipo más grande del fútbol colombiano por logros, pese a su prolongada decadencia competitiva, incluso por encima del América, así el equipo “Escarlata” haya conquistado el mismo número de campeonatos –13–, pero con una salvedad a favor de los albiazules: que Millonarios obtuvo sus trece galardones en campeonatos largos, mientras que el América sólo obtuvo nueve títulos compitiendo en ese antiguo sistema de campeonato en el que “Millos” ganó todos sus títulos.

    Mientras los dirigentes del equipo albiazul sigan sin entender que en Millonarios no puede jugar cualquiera; mientras sigan ignorando la grandeza institucional que encarna Millonarios, y mientras sigan siendo inferiores a su verdadera misión y responsabilidad, Millonarios no volverá a alcanzar “La Gloria” ni podrá volver a nivelarse por lo alto con la grandeza de sus propios logros, aunque siga siendo hasta la fecha el equipo más laureado de nuestro fútbol y el único que por su glorioso pasado sigue teniendo el mayor índice de hinchas en Colombia; no el índice más alto de simpatizantes como sucede con Atlético Nacional. Mientras estas cosas sigan siendo ignoradas por los dirigentes albiazules, nada distinto y promisorio vendrá para la multitudinaria hinchada de Millonarios, que tendrá que seguir esperando un nuevo título quién sabe por cuánto tiempo, o quizás a corto plazo sólo rogando al “Altísimo” porque les haga ¡¡¡Un Milagro!!!

  5. DESDE SANTA BÁRBARA: PARA EL SEÑOR NEFTALÍ MARTÍNEZ
    Señor Neftalí Martínez, Filósofo del fútbol, autotitulado.
    Acepto que lo suyo sea un grito herido. Porque fue escrito después de lo mío y por el veneno que destila.

    Usted tiene un título y yo ninguno. Usted es El Filósofo del Futbol
    Pero le cuento que en mis recuerdos más queridos figura Millonarios como EL EQUIPO MÁS GRANDE. Ustedes los hinchas no supieron capitalizar Eldorado con Di’steffano. Pedernera, Rossi, Baez, Cozzi, Pinni, Cobo Zuluaga y etc.
    No Valoraron la época mía de Charol González, Finot Castaño, Ricardo Pibe Díaz, Marino Klinger , Maravilla gamboa, Orecco y Eduardo Texeira Lima, luego lobatón, Chonto y Brand que fue entre 1964 y 1970. Menos lo de los 70 y 80.
    Despreciaron al equipo de Quintana, Basílico, Villano, Julio Gómez, Paniagua, Willi, Brand y Morón. Dejaron pasar al Nene Fernández, A Subiat, Chonto Gaviria, Lavezzi y Maldonado. Ni se dieron cuenta del título con Delacha, Brand, Morón , Onega e Irigóyen: parece por su acartonamiento que usted , Señor Martínez y su grupo nunca hubiera ido a un partido de Millos; no apreció a Valdomiro y a Mario. ¡No conoció a Willkington Ortiz! Disfrutó entre tiros tejo y rasca los títulos del mexicano Chiqui Garcìa y después … la nada. Es más parece azul.
    Lo peor, Sí, Delio Maravilla Gamboa ha trabajado toda su vida en las inferiores de Millos sin dejar huella, da grima. Es ridículo hablar de Delio sin conocer su historia y al menos su vida deportiva.
    Ay Qué pobres las viudas de Millonarios. Y qué miserables los de Millos

    Por lo mismo da grima ver a Víctor Campaz mendigándo cámara para un Bonaverense y todo lo demás.
    Miguel Robledo Restrepo, 55 años, Santa Bárbara-Antioquia. Hincha Verde desde 1964 [miguelrobledo11@gmail.com]

  6. DESDE CÚCUTA: DE NEFTALÍ PARA EL DR. MIGUEL ROBLEDO
    Señor: Miguel Robledo, me doy cuenta en su réplica que quien está verdaderamente “Herido” no soy yo sino usted, y de paso quien “Destila Veneno” también es usted y no yo.

    También le aclaro que no soy hincha de Millonarios como usted supone erróneamente, y le cuento que sí he visto mucho fútbol aunque usted no lo crea. Vi jugar a Willintong Ortiz en sus años de gloria cuando estuvo en Millonarios, y vi jugar a los demás equipos colombianos desde 1.978 hasta la fecha.

    Que usted haya visto más fútbol porque nació 11 años antes que yo, no le da las “Credenciales” suficientes para creer que domina el tema del fútbol mejor que yo. Le admiro su excelente memoria y su conocimiento de la historia de Atlético Nacional y por extensión de la historia misma del fútbol colombiano, lo que hace de sus artículos unas verdaderas joyas para el deleite de las nuevas generaciones.

    Eso que usted llama “Acartonamiento” de mi parte, no es otra cosa que la diferencia sustancial que existe, entre el lenguaje de un “Comentarista de Fútbol” y el de un hincha raso del fútbol – preferiblemente hincha de Atlético Nacional – como lo es usted. No pretenda que la manera de escribir de un profesional de la palabra y de los Medios de Comunicación, se parezca en algo a la de un hincha raso del fútbol, aunque muchas veces sabe más de fútbol el hincha raso que el propio comentarista; pero a la hora de expresarlo en la redacción o con palabras, sí es notoria la diferencia entre uno y otro.

    Lo que me motivó a controvertir con usted fue específicamente por el encabezamiento de su artículo, en el que escribió: “La grandeza no es una ecuación ni una sumatoria de títulos. La grandeza está dada por la huella como lo dijo Machado en la voz de Serrat, “Caminante no hay camino. Se hace camino al andar…”

    Ahí percibí que usted sutilmente desvirtuó la importancia de los títulos como principal factor determinador de la grandeza de los clubes por sus logros. De ese encabezamiento nace mi discrepancia y mi argumentación.
    Cordial saludo
    Neftalí Martínez Alzate, Barrio Niza, Cúcuta [ almasharon@hotmail.com]

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