El recuerdo de un incomparable

Por Álvaro Galeano [algagil@hotmail.com]

Hablando de jugadores que nos hacen sonreir de alegría al recordarlos, quiero iniciar con uno que era capaz de hacer durar el aplauso los noventa minutos. (con Oscar Julián Ruiz sería un poco mas, hasta que empaten, digamos). Me estoy refiriendo a Jairo Arboleda, un verdadero maestro, con la calificación en su camiseta, ocho que merecía la diez en todo. Nacido en Tuluá por 1947, desde muy joven lo inclinaron por la divisa del Deportivo Cali que, sin embargo, tuvo que verlo partir hacia Pereira en donde si le mostraron real interes; jugador de un talento especial, jugaba con la cabeza levantada, no miraba la pelota, su panorama era más allá de los límites; a ratos perdía ritmo, muy poco amigo de ir por debajo en el marcador, esto parecía sacarlo del partido. Debo recalcar que el público nacional lo vio por primera vez en una copa de reservas en la que creo tambien jugo Vicuña-DIM; en ella se destacaron Hugo Gallego y Gustavo Cifuentes; a este último le valiÓ ser llamado para la Selección Colombia Preolimpica.

 Volviendo a Jairo Arboleda, su destacada participación hace que López Fretes lo reconozca el día que se fue a probar con el Pereira, era talvez 1968, 1969. Juega entonces con un buen equipo de ascendencia paraguaya, allí estaban Lezcano, Bobadilla, “El Moncho” Rodríguez, pero también Osvaldo Calero, Victor Campaz, Charol González, Edison Angulo, Darío López, un puntero de apellido Rengifo, Quique Salazar, mejor basquetbolista que futbolista. Se destaca Jairo, talento puro, el amor le hace una finta, era como de mentiras, la bohemia sin maldad, mas de trasnocho que de licor, con largas noches de billar en La Bolsa, ratos de copas en Don Pepe, que hoy se llama Fuente Azul.

 El Deportivo Cali, que había perdido la oportunidad de tenerlo en propiedad, ahora tiene que comprarlo, y lo hace para que llegue a integrar una nómina de postín, campeones de 1970. El técnico era un señor de apellido Reskin y la nómina era de respeto: Ramiro Viáfara, Oscar López, Darío López, Mario Agudelo, Jorge Olmedo, Orlando Mesa, Miguel Loayza, Mario Desiderio, Iroldo, Henry Caicedo, Bautista, Álvaro “Champión” Suárez; es una nómina mas o menos constante para 1970-71-72.

 Parecía ser que el fútbol de Jairo era discontinuo, con su vida disipada, arriesgaba en un equipo de técnicos con temperamento, casos Bilardo, Resquin, pero con un patrón con espíritu de abuelo, alcahueta al fin; la clase futbolistica de Arboleda patrocinaba cualquier desafuero; muchas veces se vio por Pereira a técnicos buscando a la figura para llevarlo al redil, fuera club o selección; ni el Toza podia hacerlo entrar en razón, pero cuando salía a la cancha a jugar, hacia creer que la clase era directamente proporcional a la bohemia, lo que realmente no es verdad, pero en algunos pareció serlo.

 Las travesuras de Jairo Arboleda, casi que inofensivas, pero maduradas por el morbo de los medios, hace que los directivos manejen como castigo, el enviarlo al Deportivo Pereira, vaya solución!, lo ponen en su salsa, claro que con menos compromiso, lo que le facilita, en la cancha, demostrar todo su potencial e incluso enviarle a don Alex un claro mensaje, una noche que derrotan al Cali: “Digale a don Alex que yo le compongo ese circo”. Asi fue, y Jairo regresa en 1974 y nuevamente salen campeones con una linda nómina: Pedro Zape, Osvaldo Calero, Henry Caicedo, Bombillo Castro, Angel María Torres, Miguel Escobar y extranjeros como DaGracca, Del Puerto,, Cardacci, “El Pato” Colman.

 El tiempo transcurre, la clase de Arboleda da para polemicas, pero empieza a aparecer en todas las selecciones. En 1970 César López Fretes dirige el seleccionado que va a Juegos Centroamericanos de Panamá; una selección digna de continuidad si hubiésemos tenido directivos con visión de futuro y no con instinto rapaz (que linda forma de decir ladrones). Veamos parte de la nómina: Pedro Zape, Ramiro Viáfara, Jairo Arboleda, Armando Torres, Henry Caicedo, Elkin Velásquez, Víctor Campaz, Jairo Bermúdez. Para desgracia nuestra, el equipo es expulsado del torneo por ser todos sus jugadores profesionales, lo que iba contra la filosofía del Baron Pierre de Coubertin. No paso mucho tiempo para repetir la felonia, esta vez de locales en los Juegos Centroamericanos de Medellín.

 Jairo volvió a la Selección Colombia para la Copa América de 1975, cuando salimos subcampeones detrás del Perú; esta vez nuestros brillantes directivos le dieron las facilidades a los incas de aplazar partido de la final, problemas de nómina. Es como si en la Vuelta a Francia el puntero se cae y paran la vuelta mientras se alivia. Además de estos torneos internacionales, Arboleda jugó un buen número de partidos en Copa Libertadores.

 La vida no le perdona a Jairo sus osadias ante tantos peligrosos defensores; sufre rotura de meniscos en un entrenamiento, por allá por 1976, luego se rompe la otra rodilla,p or 1978 se parte los ligamentos en la Selección Colombia, sus recuperaciones son lentas, talvez se ayudaba poco.

 Cuando parecía que se iba del fútbol, o mejor, estaba ido, al Quindío llega su amigo Alonso Rodríguez como técnico y le pide que vuelva, el Quindío tiene a Manzi, Hernando García, Luis Gerónimo López, Rubén Vélez, Hernán Villa; Arboleda se queda un semestre pero llega la oportunidad del Once Caldas, Jairo Arboleda tiene gran empatía por el jugador y el amigo paisa y alli se encuentra con Pacho García, Alexis García, J.J. Torres, Antonio Rios, Nelson Gallego, Norberto Molina, Alape, fácil jugar con punteros de raya, el técnico es Antonieta. Ahi si es el final del fútbol profesional. Antes debo recordar que también estuvo en Venezuela jugando para el Portuguesa de Acarigua.

 y empieza lo de técnico; llegó a ser asesor de Rueda en el Mundial de Australia y luego su largo recorrido por las inferiores del Deportivo Cali y su asesoría en la profesional; Jairo está capacitado para ser el líder de la conducción en cualquier equipo profesional, pero, al igual que Otoniel Quintana, manejan un bajo perfil y no gestionan influencias.

 Creo haber hecho una pequeña semblanza de uno de los jugadores más brillantes de nuestro fútbol, que fue un superdotado en condiciones técnicas, que nació humilde, con alma buena, solo quería divertirse y pensaba que solo necesitaba los domingos para hacerlo, ese mismo domingo que los aficionados esperaban con ansias para ver lo que pocos en Suramérica podían disfrutar: un genio de la pelota, me quedo corto para describir a Jairo Arboleda, ese que nació en Tuluá, se crió en Palmira y fue ídolo en Colombia entera.   
[Álvaro "Polaco" Galeano]

3 comments

  1. Roberto Uribe   •  

    *De Laureles: gracias al Polaco por nota con Jairo Arboleda
    Gracias al Polaco por esta formidable crónica de ese crack como lo fue el maestro Jairo Arboleda, hoy afortunadamente al servicio del Deportivo Cali transmitiendo sus conocimientos.
    Roberto Uribe, 61 años, barrio Laureles, hincha de Nacional

  2. *De El Carmen de Viboral: homenaje sencillo y nostálgico para Jairo Arboleda
    Buenos dias.
    Me parece que un homenaje sencillo y nostálgico para una verdadera figura del fÚtbol como Jairo Arboleda, no había quedado mejor.
    Gracias señor Galeano por esos recuerdos y gracias Arboleda por su fútbol.
    Nunca los viejos podremos aceptar la fama que da hoy la publicidad y el mercadeo oportunista, por la que se adquiría gracias los aficionados en el estadio la daban por la forma de jugar de nuestras viejas estrellas. Gracias.
    Carlos Mario Arango Cardona, El Carmen de Viboral, Antioquia

  3. WENCESLAO BALLEN C   •  

    *De Bogotá: el recuerdo de Jairo Arboleda, comentario de Weceslao Ballen
    PARA MI EL MAESTRO JAIRO ARBOLEDA QUE LO CONOCI PERSONALMENTE CUANDO HACIAN ESCALA EN EL AEROPUERTO INTERNACIONAL ELDORADO DONDE TREBAJE POR 43 AÑOS, LO ADMIRE POR SU GRAN FUTBOL,JUGADOR DOTADO DE LA GRAN CANTIDAD DE JUGADOR DE FUTBOL,RECUERDO UN PARTIDO ANTE MILLONARIOS DONDE EL TITULAR DE ELTIEMPO FUE JAIRO ARBOLEDA LE GANA SOLO A MILLONARIOS CREO QUE EL MARCARDOR FUE A FAVOR 4-0, SI HUBIERA ESTADO COMO JUGADOR EN ESTOS TIEMPOS OTRO HUBIERA SIDO SU FUTURO.
    UN ABRAZO. MI CALI DESDE 1960. EL MEJOR DEL MUNDO
    Wenceslao Ballén C., Prado Pinzón, Bogotá

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