Orígenes de los clubes colombianos: Hoy Nacional (4)

Por Juan Manuel Uribe   [juribes1@une.net.co]

La sociedad del Atlético Municipal la fundaron empresarios y entusiastas antioqueños para apoyar el deporte profesional, no sólo el fútbol. El 30 de abril de 1947 se constituyó  la escritura pública #2.100 ante Jorge Escobar Arango, Notario primero del círculo de Medellín. El proyecto comenzó a realizarse desde febrero, encabezado por el ingeniero Alberto Villegas Lopera. Lo apoyaron personas como: Gilberto Molina, Jorge Gómez Jaramillo, Santiago Mejía Olarte, Raúl Zapata Lotero, Jorge Osorio Cadavid, Alberto Eastman, Arturo Torres Posada, Jorge Gómez Jaramillo y Julio Ortiz, entre otros. En la prensa de la época está la lista completa.

Alberto Villegas fue el primer presidente y la junta directiva hizo una jugada maestra: tenían sociedad pero no jugadores, entonces en cuanto al fútbol integraron al conjunto Unión FBC y así obtuvieron el cupo para jugar en la primera división de la Liga Antioqueña, mientras los jugadores del Unión percibirían sueldos semi profesionales, en una actividad que ya era profesional en muchos países y empezaría en Colombia, con retraso, al año siguiente. Sí, con retraso pues los dirigentes costeños de Adefútbol, la Asociación Colombia de Fútbol, vivían con el ya caduco espíritu amateur y habían frenado la idea de un campeonato profesional que tenían los dueños de los equipos colombinos desde 1942.

Municipal incorporó también el uniforme del Unión: casaca verde y pantaloneta en todos los tonos desde el vinotinto al rojo. Y es por la historia del Unión que el Nacional tiene más tiempo, pero la fundación en serio es inapelable. El Unión FBC ganó la 2ª categoría del balompié antioqueño en 1942 y con ello obtuvo el cupo para jugar en la primera división, que dominaba con creces el Medellín FBC, el mismo DIM desde noviembre de 1953.
Por el nuevo y exigente compromiso, el Unión buscó apoyo y lo encontró en el Indulana. El acercamiento lo hicieron dos amigos: Gabriel Álvarez, del Unión y Gabriel Velásquez Restrepo, del Indulana, que no estaba en la primera categoría, con el apoyo de Fidel Cano Ortiz, administrador del Almacen Indulana, situado en Palacé, entre Colombia y Ayacucho. El equipo pasó a llamarse Unión Indulana. Y del Indulana, además del nombre complementario, el conjunto recibió nuevos uniformes y ¡el color verde! El Unión era de casaca roja y pantalón blanco. Y se había originado en el barrio Boston hacia 1936.

La vida del Unión Indulana FBC duró tres años (4º, 4º y 3º), pues para 1946 el Unión FBC volvió a aparecer en la liga con su nombre original. El Unión fue quinto entre siete participantes; el campeón fue el Deportivo, y se cerraba el dominio del Medellín. En 1947 el Municipal fue cuarto a nueve puntos del campeón, el Victoria. Este equipo fue el único de los trece fundadores de la Dimayor que no jugó el campeonato profesional. El Municipal, representado por Jorge Osorio Cadavid, fue uno de los fundadores de la Dimayor, el 26 de junio de 1948 en Barranquilla.

Todos los equipos de la liga estaban integrados en mayoría por antioqueños pues la actividad semiprofesional no daba para pensar en extranjeros ni en otros colombianos que no vivieran en el valle de Aburrá. El Atlético Municipal nació criollo por convicción. Y como el nombre de Medellín ya lo tenía acuñado el principal conjunto de la ciudad, le dieron al nuevo equipo el nombre de Municipal y crearon el escudo de la singular torre que representa el escudo de la capital de Antioquia. Cuando la empresa Fabricato entró a auspiciar al equipo en 1950 y trajo jugadores de otras regiones, el dirigente Jaime Correa Estrada sugirió que el equipo era ya nacional y no solo municipal. Y se aceptó por unanimidad el nombre de Atlético Nacional, realizado por escritura pública#4.718 del 10 de julio de 1950 y protacolizado por la escritura #3.260 del 4 de agosto de 1950.

La prensa del resto de ese año se refería indistintamente a Municipal, Nacional o Puros Criollos, mientras la Dimayor cambió el registro para el campeonato de 1951. Fue el profesor Rubén Darío Julio quien se dio a la tarea de buscar las escrituras. Dijo alguna vez algo como: “El folio que tenía la escritura de 1947 estaba muy quemado por los sucesos del 9 de abril de 1948, pero la de Municipal estaba intacta, como una suerte de la que el club ha gozado”. Y suerte fue la que tuvo Nacional pues quebrado al fin de 1951 recibió una mano para no desaparecer; así como ido por quiebra en 1956 fue renacido por gestión encabezada por Enrique Montoya Gaviria, y admitido por la Dimayor cuando iban cinco fechas; y como en 1958-1961 que tuvo vida gracias principalmente a Humberto Turrón Álvarez. Luego lo hizo grande Hernán Botero Moreno y después los Puros Criollos de Sergio Naranjo y Víctor Taborda y finalmente la Organización Ardila. Un club con suerte, que de chico se hizo grande. Y que hoy tiene el potencial de volver a sus mejores épocas deportivas.
[Juan Manuel Uribe]

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