PECOSO NO SERÁ MAGO, PERO COMO SABE

Por Alvaro Galeano [algagil@hotmail.com]

Fernando “El Pecoso” Castro Lozada es un personaje especial en esto de la vida y el deporte. A diferencia de muchos, su calidad como ser humano no es respaldada en su presencia mediática ni en los mismos escenarios del fútbol; el material que maneja no le permite ser diplomático, al contrario debe ser rudo mientras va forjando su labor; el diamante en bruto es hermoso, necesita de la rudeza para ser pulido y luego será más elegante, más apetecido.

 Fernando Castro  nació en un barrio humilde de la ciudad de Manizales, Fátima, en la ruta hacia Villa María, tuvo que trabajar desde muy joven para ayudar en los gastos de su familia, bajo el ejemplo de unos padres preocupados más por la honestidad que por la academia y eso logran incluir en la personalidad de sus muchachos. Fui testigo de excepción de la llegada de Castro al Once Caldas Junior de la liga de Caldas, los primeros días de marzo de 1969, algún día recordaré cosas con él.

Llegaba de jugar en un equipo llamado Botacín y fungía como puntero izquierdo dada su zurda y su potencia a la que le sumaba temperamento, agresividad y una fe ganadora incomparable; desde el primer entrenamiento demostró liderazgo y la idea de que su carrera sería el fútbol; era un equipo aficionado en el que sobresalían Bernardo López Moore, Guillermo “Cachirulo” Londoño y el mismo Pecoso. Entre partidos de la liga departamental, eventos con la Selección Manizales y entrenamientos con la nómina profesional, en el año 1971 se presenta un impase con Elkin Velásquez, el recordado crack del medio campo, que había caído en un bache futbolero por problemas personales; el hecho es que Velásquez no quiere ser suplente.

Una noche, talvez con el Tolima, por esa negativa, se da el debut de Castro con una gran noche, gana el Once 2-0 y él es quien hace los dos goles, empezando así a consolidarse como volante; se le presentaba un problema pues el técnico, creo era Cuezzo o Muñiz, lo necesitaban más metido en el cuento, pues el solo entrenaba los martes y los jueves, la CHEC, su patrón solo le permitía esos momentos; la idea era contrato con el Once Caldas, pero debía renunciar a su empleo como operario de maquinaria pesada en la empresa de energía; pudo consultarlo con amigos, algunos le dijimos que no por lo incierto del fútbol en el que para esa época, la llegada de cualquiera del sur del continente desplazaba a nuestros criollos. Finalmente Fernando Castro tomo la decisión de seguir en el fútbol, decisión acertada para el resto de su vida.

 No voy a dar fechas, creo que por 1972 va al Quindío, ese Quindío del uniforme de la selección argentina, mientras sus ratos libres los usa manejando un taxi Simca de su propiedad, la obligación familiar no le permite ser buzón de esquina, caminar las calles y hacer pinta, prototipo de los futbolistas de la época. Ya consolidado como marcador izquierdo, regresa al Once Caldas y por 1977 llega al Deportivo Cali; es el guante que mejor le calza al fútbol de Carlos Bilardo y se convierte en su pieza vital dentro del campo; un Cali lleno de figuras que se gradúa de subcampeón por varios años e inclusive en Copa Libertadores cuando los colombianos la sentimos por primera vez tan cerca. Luego vendría las Selecciones Colombia, el Independiente Santa Fe, de nuevo el Once Caldas y la época de técnico que lo ha paseado por los más grandes, que no ha permitido la intromisión del periodismo lo que le ha donado enemigos de poco valor humano, pero de inmensa maldad. ¿Lo entendieron? como dice Suso..

Quiero ser corto, solo digo que siento envidia de la buena por la adquisición nacionalista; estuvo con los rojos del DIM con buena actuación, pero de poco reconocimiento, le hubieran dado continuidad. Dirán que hablo bien por considerarlo mi amigo; al contrario, su amistad me permite conocerlo y mi conciencia me dice que no me equivoco. Un gran hombre para un gran equipo; ambos se merecen. Fernando Castro Lozada, valores humanos, responsabilidad, no hará de mago, trabajara de técnico, le deseamos lo mejor.     
…. polaco
[Álvaro Galeano]

1 comment

  1. Roberto Uribe   •  

    DE LAURELES: OTRO CONCEPTO SOBRE PECOSO CASTRO
    Concepto equivocado el que tenía yo de Fernando “Pecoso” Castro. Lo tenía como un técnico de muchos conocimientos pero grosero e irrespetuoso con sus jugadores. Gracias a Álvaro supe que su rudeza es mientras sus pupilos están en el campo de juego, pero que fuera de éste es un papá con ellos.

    El solo concepto del Polaco me deja convencido de sus cualidades humanas y que si se confirma su elección, Nacional habrá dado un paso importante para empezar a salir del fondo del abismo en que está sumido hace casi 15 años.

    Me preocupa eso si, ver como desde la noche de este domingo los Hugos: Castaño y Gallego, y Nelson Gallego empezaron a tender un interrogante sobre la conveniencia de su llegada a Nacional. Creo que por ética debían haber guardado silencio.
    Roberto Uribe, 61 años, Barrio Laureles, hincha de Nacional

    Respuesta. Creo el concepto de Álvaro sobre Pecoso Castro porque lo tuvo muy cerca en sus comienzos. Si se quiere un técnico honesto, trabajador, que no necesita de empresario para negociar sus contratos, que ha pasado por equpos grandes y chicos, y, repito, si Nacional desea un técnico de líena dura, ahí está Pecoso Castro porque los de la casa no pudieron. Y los técnicos-comentaristas deberían guardar prudente silencio.

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