Política Regional para el Café

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El 31 de mayo, en el Aula Magna de la Universidad Pontificia Bolivariana, se realizó el Primer Encuentro Departamental de Baristas y Catadores, evento del proyecto: Antioquia, origen de cafés especiales, de la Gobernación de Antioquia, donde varios actores de la cadena productiva, conversaron del presente y futuro cafetero, además de participar del lanzamiento del sello: Café de Antioquia, que certifica las buenas prácticas y la calidad del grano de origen. Varios temas fueron abordados en este conversatorio, pero uno de ellos es urgente atender.

Antioquia, no es solo carriel; también es mar, río, embalse; es Magdalena, Atrato, Cauca; es golfo, montaña, planicie y toda la geografía que pueda estar en un mapa. Pero es claro el recuerdo que se tiene de una Antioquia líder en el tema cafetero, liderazgo que debe recuperarse desde las políticas nacionales y regionales, para ello, se debe asegurar los programas y proyectos a través de leyes, ordenanzas y acuerdos, que puedan blindar el apoyo que se necesita para hacer de Antioquia, la otrora montañera y cafetera con ruana de calidad.

Actualmente, Antioquia, comienza a estar en la agenda de cafés especiales y cada vez se agudiza la mirada de compradores y empresarios, sobre este Departamento. ¿Y es que no es conocida por sus zonas cafeteras? Sí, pero había perdido liderazgo a lo largo de los años y, hoy, no hace parte del Paisaje Cultural Cafetero, declarado por la Unesco; aunque solo este tema debe ser abordado en otro artículo. La infraestructura vial, además, todavía necesita más atención, sobre todo en sus vías terciarias.

Pronto termina el periodo de gobierno del Gobernador Sergio Fajardo Valderrama, Antioquia la más educada, y con él, los proyectos cuya marca hayan sido creados bajo este mandato y que no se encuentren resguardados bajo la cobertura de una política asegurada por ordenanza de la Asamblea Departamental de Antioquia.

Por eso se hace necesario que el actual esfuerzo económico de inversión y acompañamiento en el tema del café y, específicamente, en el de Cafés Especiales, no sea asunto de un gobierno de paso y su huella en el territorio, sino, de una política (decir pública sería redundante) asegurada, en este caso mediante Ordenanza, para que los gobiernos venideros aseguren el presupuesto para inversión, en este campo, que apenas comienza. Antioquia y sus municipios cafeteros, debe estar obligados a integrar en sus planes de desarrollo,  políticas que robustezcan el ecosistema económico cafetero, pues, hay muchas iniciativas que están declinando su esfuerzo por falta de acompañamiento y por desconocimiento de sus gobiernos.

Carlos Múnera, Coffee Journalist – The Coffeenton Post

¿Cómo vivir el dolor del otro? (Salgar)

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Creo que tal cosa no existe, pues, el dolor, ese que tanto evitamos hasta la muerte los humanos, solo se vive en carne propia. Decir un “Lo siento” no se acerca mucho a la vivencia del otro. ¿Así que cómo acercarse a la vivencia social, al sentimiento colectivo o a la solidaridad misma? Tengo mi propia metodología.

Es la media noche y el día siguiente ya no es tal, es hoy. Tu cerebro racional duerme mientras los sueños te envían mensajes de no sé dónde. Te volteas de un lado a otro para relajar los músculos y todo es plácido, olor a cobija, a hogar, a paz. De un momento a otro comienza una pesadilla, un caos inexplicable comienza y no sabes cómo despertar, sientes que vuelas pero esta vez es sobre pantano o peor, dentro del pantano; es más, no vuelas, eres parte de él. No sabes qué pensar, no hay tiempo, fuiste despertado violentamente, intentas respirar y no puedes, a veces tienes unos pocos segundos de aire mientras todo acaba de llenarse de lodo y piensas que parece real, no es el sueño, parece real y, el hogar que invitaba a la calma se torna más oscuro cuando piensas en el otro cuarto: ¡Los niños! Los niños dormían el descanso de sus juegos, pilatunas y deberes ¡Y con derecho lo hacían!

Cada uno en su posición inexplicable sobre la cama, en contorciones propias de los púberes. ¿Qué será de ellos? La madre intenta llamarlos, es imposible, el lodo entra por la boca del que quiera gritar en esta noche oscura y pantanosa y no hay forma de caminar para rescatarlos. Así que el corazón se hace lodo con el lodo en una impotencia fundida que es peor que la muerte ¡No poder salvar la propia descendencia! No poder entregar la vida por ellos porque la muerte te tiene abrazado. Pareces salir de tu casa en el peor sueño de todos, solo que este no lo es, es pesadilla viva y colectiva. Luego, tus pies se enredan en lo que parece ser un muro. Hay unas cuerdas, tus pies lo sienten. Algo te golpea y tú golpeas algo, das vueltas, pareces respirar mejor pero los jadeos para sobrevivir no son suficientes para respirar una tragedia. Tus hijos están perdidos en otro muro o en la corriente misma. Das diez o quince vueltas más y ya todo es silencio…

Luego, por horas, los noticieros se llenan de la misma programación: una tragedia más que nos hace igual de vulnerables. El dinero no sirve, los cargos políticos, los logros académicos. Por momentos, la esperanza pierde significado. La prole se ha ido en masa de lodo y quién sabe dónde duermen ahora. La naturaleza es más fuerte que nuestros egos. Solo le basta respirar para dejarnos sin aire.

Es mi manera de poder acercarme al dolor de una tragedia, usando mi familia para valorar o cuantificar la pérdida. Que el Amor, acoja a todas las almas que se despegaron de sus cuerpos. Amén.

Atravesar el umbral del miedo

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Para qué tomar café, si no sirve para estar con el otro o con nuestros propios pensamientos…

Mucho se habla de los cuarentas y sí, tienen razón: somos medibles y constatables; parece que pensamos en lo mismo, y claro, por eso las ciencias sociales existen. Algunos buscamos un nuevo rumbo, un nuevo hacer, un nuevo desarrollo para nuestras mentes. Hay quienes les ha tocado fácil la vida –Que ella, la vida, nos libre de envidiarlos-, hay quienes todo lo tienen –Y tienen derecho-, pero a quienes venimos dominando nuestra mente, ego, pensamientos; a quienes invertimos esfuerzo por entendernos y recuperar la memoria del quiénes somos, los cuarentas se nos presentan como un estadio para establecer la ruta definitiva de nuestra mente (hacer y pensar).

Muchos ocultan sus miedos o se hacen los desentendidos de ellos y está bien que permanezcan en la intimidad de hogares y en el ser mismo; nos da pena decir que queremos un trasteo de nuestras emociones, vocaciones, hacer o de responsabilidades. Nos queremos “mudar”, quizás mutar; hay ocasiones cortas en que nos queremos largar del plano físico pero, de inmediato, aterrizamos, nos incorporamos de nuevo y abrimos los ojos solo para saber que ahí seguimos y que, de nosotros depende, darle ese nuevo rumbo a la vida.

¿Y el miedo? ¿el fracaso? Tal cosa no existe, solo hay experiencias, momentos, aprendizajes, percepción del tiempo… Eso tratamos de hacer varios que hemos llegado a esta estación “temporal”, transitoria: atravesar el umbral del miedo; pelear con nosotros mismos para ponernos de pie de nuevo, vivir, sentir, inyectarnos de la adrenalina que significa vivir donde lo único  importante es el tipo de relacionamiento con el otro, es decir, el amor. Los demás párrafos de esta reflexión incipiente le corresponde escribirlos a usted.

Que no me alcance la desesperanza

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Qué hacer cuando la esperanza ha desfallecido y no apuestas por una mejor consciencia colectiva, solo, vivir tu vida lo mejor posible. A veces pienso en el surrealismo de la primera mitad del siglo veinte y creo que nuestra “realidad” colombiana no se aleja de esas imágenes fantásticas, oníricas, ilógicas y, en algunos casos, angustiantes.

La poesía, el cine, la plástica, entre otras manifestaciones, tuvieron su espacio en este movimiento; pero cuando veo, sin querer, noticieros, titulares y párrafos de prensa, se configuran en mi mente imágenes surrealistas que nada tienen qué ver con el “realismo mágico”.

Una mujer, matrona, yace recostada en la vía pública. Del bosque enmarañado de su monte de venus aparecen cientos de motociclistas salvajes, serpentinos, esquivando camionetas conducidas por fierros explosivos, bajo un cielo contaminado de las críticas sin sustento que son proyectadas desde las cuentas de Facebook y Twitter de cada ciudadano. Sobre su pecho, hay un rifi rafe con las tetas de obesa mujer, pedazos de piel con glándula adherida, son arrancados con ansiedad por contratos cuyo adn fue manipulado. Sobre su cabeza, algunos seres gritan voces inentendibles, como lenguaje babélico, parecido al sentido de las promesas. Las células de la mujer reñían con sus pares, se devoraban, desgarraban su núcleo entre ellas mismas.

Pero, miro desde mi balcón y parece que el statu quo es rítmico, apacible, aunque con algo de ruido; pero vuelvo a las noticias de lo que sucede entre el reino animal humano y vuelve la desesperanza a vestirme. En Facebook, los cambios de bando son ágiles, la lectura y su consecuente crítica es rapaz. Hoy se montan héroes y mañana guillotinan su cabeza. Hoy no comemos carne por moda o convicción y mañana roemos hasta el último hueso de algún comodín humano. Ayer proclamamos héroes y hoy los hacemos memes de desesperanza.

Nos matamos entre pares, nos devoramos sin llegar hasta el hartazgo, señalamos y disparamos con el dedo y creemos que un solo hombre en cada escenario tiene la solución; delegamos la responsabilidad en otro que sea más visible y le culpamos por el fétido olor. Elegimos, para poder lavarnos las manos. Elegimos esperanzados en que un mesías nos regrese la vista en un país enfermo de ceguera.

¿Creo en el hombre? Creo que la velocidad que llevamos nos impide detenernos a pensar en nuestra responsabilidad, deber, derecho a la felicidad pero no a cualquier precio. Es triste ver cómo mi hijo cierra la ventana del auto cuando pasamos por ciertos lugares: “…es que por aquí atracaron a…”, “…allí fue donde sacaron ese revólver”, “…Cierren, que allí es donde viven los de la calle”. Preferiría volver al momento de su percepción cuando, asomado por la misma ventana y su cabello moviéndose con apuro, preguntó: “¿De qué color es el viento?”.

De quienes quedamos cuando otro se va…

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A propósito de la partida de Juan David Arango, periodista y humano, pensaba en que no me sorprenden ciertos hechos en la vida. ¿No te sorprende? No me sorprende porque el referente de mi vida no es Facebook, es decir, ese álbum social que solo muestra que todo está bien, que todos son felices, que solo hay playa, sol y mar; éxitos, logros y aumentos; viajes, bronceados y regresos.

La verdadera vida o la más completa está en la intimidad innegociable del hogar y en los miedos que nuestra sombra hace florecer. 

En la intimidad del hogar, porque nadie se entera de las humillaciones que genera un desempleo o una ausencia temporal de ingresos para pagar cobros que no tienen conmiseración: servicios, colegios, arriendos y comida. En la intimidad del hogar, porque nadie sale a gritar a los vientos los conflictos, desatenciones y crisis que florecen allí dentro. En la intimidad del hogar, porque conozco personas que tuvieron altos cargos, humillados en casa con brazos caídos sin tener con qué sostener un escaparate de lujos y ego.

En la intimidad de nuestra sombra, porque nunca decimos la verdad o solo revelamos parte de ella ante los demás ¡y es lógico! es la intimidad.Pocos revelan su morbo, manía, obsesión, neurosis; su iliquidez, su soledad, depresión. Aunque muchas eces nos es fácil descubrir o interpretar la neurosis personal o colectiva en este álbum de máscaras. En este mundo digital solo se revela la vida impar, el ser incompleto. El ser pleno, se atesora para la casa y para el silencio de nuestro inconsciente.

Conozco a muchos, y he sido uno más con ellos, cuando nos encerramos en crisis personales que no son compartidas sino por un minúsculo grupo de familiares y amigos.
¿Saben quién, de sus cercanos amigos (ni siquiera familiares), ha necesitado un mercado básico? ¿Saben quién está gritando atención con trinos y “Likes”? ¿Saben qué piensa ese que musita canciones en una estación del Metro?

Da susto que la muerte nos tenga que recordar que somos iguales: polvo. (…y espíritu, alma, vida, lucha, resiliencia…)

La máquina tragamonedas de la salud

Entonces, los payasos salen entre aplausos para hacer su festejo que otros llaman show; salen y se balancean en sus monociclos al vaivén que les dé su oído y hacen piruetas mientras montan sus aparatos con desplazamientos aleatorios. Salen los payasos y les aplaudimos, les damos meñiques y así quedamos entretenidos, que es la peor posición de quien debería ser activo: “entre-tenidos”.

Y resulta que escucho entre los escritorios, a un compañero de trabajo disertando básicamente de la salud; añadiendo que lo único que necesita Colombia, es la salud; a lo cual me uní, alzando mi voz y dejándole saber que me unía a tal posición. Entonces, aparece esta foto tomada en Jardín, en la calle que sube a Balandú y veo que allí está representada esta discusión:

Señoras y señores, pueblo de Colombia, mendigos de la salud; hemos creado el sistema de solicitud de citas para médico general y especialista, jale la palanca roja que para todos hay, cobertura del cienporciento, si cae triple la cita es suya, si no es así: “Sigue intentándolo, suerte para una próxima vez”. Mientras tanto, los televisores nos dan entretenimiento, que ni contenidos hay en esos códigos de barras de colores que la juventud actual desconoce (Así como el puntico blanco al final de la emisión ¿Final? Cómo se le ocurre, el SHOW continúa).

“Adelante, siga y mire el espetáculo de la salú; mire pero no pida, y si pide: botón verde para cita general, rojo pal especialista, amarillo para la autorización de los medicamentos y siga jalando la palanquita roja, hágale muchacho que nada se ha perdido, jale que cita no hay, se me cayó el sistema. Si se me muere, uno menos qué atender”.

Y mientras tanto, en Ciudad Gótica, la maquinita arroja sus réditos, los medicamentos hacen rico al dueño patentario aunque la tajada da para muchos. ¿Lo siniestro? curiosamente lo siniestro está en la diestra de la máquina: CONTROL.

¡Buen viernes!

Ahora, saliéndome del tema… sigo viendo la imagen y de verdad que me impresiona ¿Qué imaginó quien hizo la pintura? ¿Es de verdad un local con máquinas tragamonedas? Porque si es así, la pintura daría para espantar a los conscientes.

Todos Somos Iguales – De regreso a las calles

Desde 2008, he venido publicando en este blog, el resultado de recorridos urbanos y rurales por el territorio desde una mirada personal, que pretende crear comunidades de interacción alrededor de temas como la urbe, el campo y el café, en su última etapa. Sin embargo, varios son los motivos de este espacio y el más público es el de poner en práctica un modo de ver el mundo al que llamo Tecnología 0.0 (Ojos con Ojos); es decir, dejar el Media, como herramienta y el Social, como fin. De otro modo, el Socialmedia es solo una cuestión de reflejos del ego.

Es así como esta bitácora ingresó al grupo de blogs del periódico El Colombiano, aportando mi mirada y mi forma de percibir al ser y a la imagen; pero no como imposición de un pensamiento, sino como el punto de partida de participación de las demás miradas: yo aporto mi imaginario, mi percepción, mi consciencia y, a veces, mi opinión; con el único fin de levantar en el lector, sus recuerdos y asociaciones que pueden ser aportadas como comentarios o, en ocasiones, a manera de articulista invitado. Así, podemos poner a la luz, otros modos de pensar y ver y, esos sí, generar conocimiento a través de la variedad de miradas.

Presento excusas a los lectores de la temporada CaféContigo, por la ausencia de los últimos días; pero prefiero dejar en la intimidad las razones para tal silencio. Quienes deseen revisar los textos publicados, pueden hacerlo a través de www.CafeContigo.co; ya que, regresaré a la temática de arqueología y estética urbana con el que me inicié hace ocho años con carlosmunera.blogger.com.

En pocos días, El Colombiano reformará la plantilla de los blogs, para mejorar la experiencia de usuario entre los lectores de dispositivos móviles. Sabrán disculparme los lectores, pero este espacio sigue siendo personal en el sentido de búsqueda de esas temáticas que pretenden educar en la mirada, concertar modos de ver y hacer comunidad.

De gallos de pelea y cafés amargos

Al ver los gallos de pelea o que, nosotros, llamamos de pelea -pues no creo que se hayan formado de la tierra para pelear-, y ver las gotas de sangre que se derrama en la pintura de quien firma como Mejía, en Ebéjico, Antioquia; pienso en el medio en que desarrollamos nuestra existencia: una tierra hambrienta de sangre. Y digo hambrienta, porque si estuviera, al contrario, hastiada de ella; entonces no habría más lucha entre Abelistas y Cainistas.

Varias “Violencias” nos han acompañado desde que dejamos de ser indígenas “indescubiertos”, para venir a ser humus de sincretismo social y religioso y parece que fuera esa violencia la que justifica la lucha diaria. ¡Qué asco! Parece que no hemos visto la suficiente sangre necesaria para hacernos vomitar y decir ¡No más! La contienda política nos lleva a soñar con esos animales que nos persiguen en el Arquetipo Junguiano de la Sombra, nos lleva a ver hocicos hambrientos de dinero. Pasa igual con algunas comunidades religiosas, sedientas de placer y dinero.

Sigo viendo esta foto, tomada así porque cada cosa tiene sentido, incluso dejar asomado un pedazo de puerta; veo de nuevo y el escudo de Colombia para izar la bandera que pocos izan contextualiza el marco de pelea de estos gallos… peleas, sangre, ego, egoísmo. Entonces recuerdo una conversación con Kirsten Olmos, del Café Kirsten en el centro de Medellín y ella, de origen Polaco como mi abuelo judío, me comentaba que el proceso en Polonia fue de un inicio limpio de rencores; que se prometieron no transmitir el odio en sus hijos. De no olvidar, para no repetir, pero un comenzar de cero.

Los judíos tienen entre sus celebraciones, rituales o fiestas, la del Plato de la pascua del Seder, donde recuerdan hechos dolorosos antes del Éxodo en su Pascua. Bueno sería, además de ortodoxo, tomarnos nuestras tazas de café sin azúcar ni endulzantes; cosa que sé lo difícil que puede ser en un país donde la materia prima comercial y tradicional -Café-, es de pésima calidad (Pasilluda le llaman), y donde a esa variable se le suma la “bomba” de un método no muy sano y mal usado: la greca, que nos arroja una destilación tan peligrosa que hasta los médicos prohiben la ingesta de café, cosa que no debería ser así.

Tomarnos un café que no debe llamarse “amargo”, sino sin azúcar, pues, en teoría no debería ser amargo, a menos que el perfil de taza sea diseñado para que así fuera, en fin; tomarnos un café sin dulce debería ser una reflexión sobre nuestro paso por esta dimensión del tiempo. No creo en cambiar el mundo; sí en cambiar mi mirada del mundo, sí en cambiar MI universo y si cada quien mejorara las condiciones de PERCEPCIÓN, traería más tranquilidad a este desasosiego colectivo.

Pocas veces soy expresivo en este tono como de variedad Robusta, pero creo que para iniciar mis reflexiones en 2014, vale la pena iniciar con un llamado a la acción personal y familiar de quienes creemos en el SER y en el AMOR. Y es solo mi punto de vista en un caleidoscopio de miradas en las que ustedes pueden opinar con respeto a lo largo de un coloquio lento en cada publicar.

Salud, para quienes tengan un café a su lado. Salud y ¡Gracias!

Tomar una excelente taza ¿Cuestión de elitismo?

Me encanta cuando al blog llegan comentarios que despierten la discusión, es decir, que enriquecen y complementan el tema abordado. Temas que no se terminan con el solo artículo sino que se desarrollan cada día y con cada participación de ustedes amables lectores. No tienen que estar de acuerdo para participar u opinar. Conocimiento constructivo es lo que se propone, es decir, de doble vía.

En ese orden, es bueno cuando los lectores expresan su punto de vista, con respeto, en acuerdo o desacuerdo; pues, los demás comentarios o artículos pueden ser enriquecidos por esa múltiple mirada. Al texto publicado 1 de marzo de 2013, de Andrés Ruiz: ¿Qué café que consumimos los colombianos?, le llegan comentarios de los cuales quiero aclarar varios tópicos.

El señor Andrés Zuleta, acuña “elitista” calificativo, creo yo, al tono del artículo; pero quiero intervenir no en una defensa de quien lo escribe, sino, del buen café al que se tenga acceso. No es elitista quien tiene la oportunidad de tomar una excelente taza, y más, cuando se es un catador certificado al que, permanentemente, le llegan muestras de todo lugar para que las califique sensorialmente. No se es elitista, cuando por educación del paladar, se prefiere un mejor producto el cual, vale aclarar ya mismo, no tiene nada que ver con el precio.

Hace dos semanas me llegó una muestra de un café artesanal, producido en una pequeña finca en el municipio de Fredonia; se trata de un café del cual no esperé sorprenderme debido a su precio: 10 mil pesos libra. Un precio estándar para cierto tipo de producto, pero desde su fragancia (olor en grano) al destapar el empaque quedé sorprendido, y luego su aroma (olor en taza) lo reafirmó; un café con notas a panela, dulce y buena acidez, con el que quedé “encantado” de comprar y recomendar, y que solo podré conseguir directamente con el cultivador o sus familiares: Café de la Cumbre, de Fredonia – Antioquia. Tengo la muestra de almendra para tostar y hacerle una prueba de taza a esta marca, pues, creo que sus productores saben la excelencia de su producto y el mejor valor que podrían obtener. En ese mismo rango de precio hay otros cafés, como el de la nota: Ir hasta el origen del café – Bellcafé, fuerte, con cuerpo y carácter.

Así que no es un así que no es un asunto de precio, sino de valoración. Se valora el café de origen, se valora el grano de una finca o municipio determinado, se busca al cultivador, se pregunta dónde se vende; no nos sentimos satisfechos con la única oferta comercial de los hipermercados; no nos convencemos con lo que la publicidad promociona. Buscamos, apoyamos a pequeños cultivadores, adquirimos directamente al campesino. Así es que vamos dando con deliciosos tesoros del sabor. Es por eso, también, que en el desarrollo de este espacio virtual, nos daremos a la tarea de hacer ciertas recomendaciones alejados del tema comercial, y sí como un apoyo y espaldarazo a quienes se esfuerzan por mejorar las prácticas de cultivo o del resto de la cadena productiva.

El segundo tópico, es que sí se está recomendando un mejor café, con mejores características sensoriales, con mayor riqueza perceptible al olfato y al gusto; pero no traducido en marcas, aunque el autor (Andrés Ruiz) recomienda una, la cual también recomiendo, una marca que no suena a marca: El Laboratorio de Café. Andrés, recomienda no quedarnos con las marcas que venden en los supermercados y hacernos a cafés de origen, especiales; y por eso la existencia, entre otros esfuerzos, de este blog o espacio “virtual” para hacer una comunidad interesada en aprender y mejorar las prácticas de consumo de esta bebida y así, también, apoyar a los pequeños  productores que no están siendo recompensados en precio, cuando es uno de los principales actores en esta cadena. La idea, en poco tiempo, es que los lectores nos encontremos en persona para que aprendamos a preparar una cotidiana taza en nuestras casas, para que conversemos y hagamos comunidad.

No es ortodoxo tomar Wikipedia como referente, pero así define el término: “Élite proviene de la raíz que significa “elegido” o “elección”. Se basa en la creencia o actitud que consiste en que aquellos que son considerados como la élite -un selecto grupo de personas con notables habilidades personales, riqueza, experiencia, u otros atributos distintivos- son las personas cuyas opiniones deberían ser tomadas más en cuenta a efectos de la sociedad en conjunto incluyendo a aquellos que no son parte de la élite… “. http://es.wikipedia.org/wiki/ Elitismo con acceso el 2 de marzo de 2013, 11:15 a.m. / Viéndolo bien, quien comenta el artículo tiene razón.

Fin de la temática urbana

Hace seis años la exploración urbana en el blog, comenzó en carlosmunera.blogspot.com, experiencia que se continuó desde esta plataforma en El Colombiano.com. Esta exploración ha llegado a su fin para comenzar una nueva etapa de temas. Ya me había despedido, e intentando forzar la decisión, reunudé, infructuosamente, las publicaciones. Pero no se debe forzar lo que pide ser terminado. Así que, nuevamente, se informa el fin de este periodo de exploracion urbana, cotidiana y gráfica.

Ambos blogs: carlosmunera.blogspot.com y carlosmunera.wordpress.com estarán disponibles para ser leídos o repasados. Gracias a todos los investigadores, docentes, periodistas, académicos y amigos que hicieron uso del blog para sus referencias, cursos, clases, investigaciones y trabajos de análisis de temas urbanos y cotidianos; este espacio  y sus fotos siempre estarán disponibles para uso académico.

La información contenida en este blog, puede ser encontrada en la dirección carlosmunera.wordpress.com o recuerde ingresar por www.carlosmunera.com. En esta dirección encontrará la noticia del blog que explorará una nueva temática, espero contar con su visita, lectura y participación.

Los parches por la vida

Las pezuñas evolucionaron y comenzaron a conversar entre ellas, se tornaron más suaves y con menos pelo; se escondieron bajo túneles de lana sin salida y nunca más quisieron ver la luz del sol. Se montaron sobre cauchos y patinaron sobre el pavimento: unas, corrieron; otras, cayeron muertas después de ráfagas de fuego. Sus uñas, algo más cortas y blandas que cuando eran salvajes, tornaron su color al violáceo y, sobre el cuello del dedo más gordo y diestro, le fue puesta etiqueta con número en ausencia nominal.

En las esquinas de los barrios, de las urbes, del continente de nuestra tierra; muchos pies se juntan en ritual diario para buscar oficios de paz. Se unen y se mueven, vibran ante los impulsos de una música que los exorciza, les da sentido y los revitaliza; para vibrar en búsqueda de la paz de sus territorios para poder ambular sin la penosa penumbra de la muerte.

Ya no hay pezuñas; ya son pies; unos pies críticos, maduros, incipientes pero esperanzados en la vida, en la fortaleza y en el amor.

De cumpleaños…

Esperemos que hoy el desayuno, el almuerzo y la comida lleguen a la cama; esperemos que los traguitos (café espresso) lleguen al sofá donde tendré las piernas montadas en el sofá. Esperemos que el “cocholate” me llegue parviao; que me rasquen la cabeza, que me rasquen la espalda; esperemos que hoy no tenga que levantar un dedo para pasarle la escoba a la casa. Esperemos que si me imagino un trozo de piña, éste me llegue a la boca. Que si me imagino un pandequeso, este me llegue con caféconleche.

Esperemos que todo y mucho más ocurra… Pero, las cosas son de otro color: hay que darle la pasada a la casa con escoba y trapeadora; hay que calentar el desayuno y ver qué ponemos a hacer; hay que comprar frutas porque ya se acabaron; ya traguitos no hay porque es hora del almuerzo… Hoy es mi cumpleaños, hoy es día de felicidad; y de compartir algo que le aprendíhace poco a doña Carla, esposa de don Domingo Bernier, empresarios: hoy cumple años mi madre de ser madre. Así que, Madre, feliz cumpleaños, gracias por prestar tu cuerpo para formarme en tu interior, levantarme y ser quien fuiste. Madre: ¿recuerdas nuestro juego de la niñez? Sustantivo, femenino, plural… ¡Gracias!

¿Deseas conocer un lugar magnético y lleno de paz?

Con una alta frecuencia viajo a La Ceja, en el oriente antioqueño, para descontaminarme de la ciudad y escuchar el silencio, si es que tal cosa se puede hacer. Se trata del Convento Hermanas de Betania del Sagrado Corazón, un lugar encantador y con una arquitectura sencilla donde la luz y el silencio son protagonistas. Lo visito, porque tiene un magnetismo extraño en mí, una atracción fascinante que me obliga a visitarlo cada tanto.

Este bello lugar, sembrado en la vereda San Nicolás, está rodeado de naturaleza, y en ella, sol, frescura, pájaros, ardillas, flores, fragancias y silencio, un silencio casi absoluto, sobre todo dentro de la capilla. Esta última, parece un lugar de encuentro ecuménico, dada la sencillez en su decoración y su misma arquitectura; allí, me siento para no hacer nada, porque este espacio te obliga a quedarte callado y a recibir… tranquilidad, paz, sociego y sabrá cuántas cosas más en el espíritu.

Las encargadas de este lugar brindan atención a todo el que quiera visitar el lugar, brindan alojamiento para retiros, guiados o no, para personas o grupos. Cultivan su propio alimento y, como las fundadoras y directoras son italianas, la comida es sencilla y deliciosa. Tienen, también, la venta de reproducciones de íconos, que ellas enmarcan o pegan en retablo con recubrimiento de gemelos, tarea que hacen con paciencia. La habitación donde tienen la “tienda” de reproducciones, está colmada de olor a madera, bosque y a los gemelos; nuevamente, un lugar magnético.

No se necesita ser católico para visitar este convento, las monjas son sabias y jamás discriminan, aunque jamás se enfrascarían en discusiones. Oran por las parejas que buscan tener hijos y no han podido y por otras necesidades. Una de sus entradas económicas, aparte del alojamiento, son los íconos que tienen a la venta, de los cuales dejo algunas imágenes. Con precios desde 5.000 pesos colombianos, hay representaciones de íconos rusos, bizantinos, griegos, palestinos, italianos, etc. Un lugar para conocer con mucha paz, dejando la religión que cada uno tenga a un lado.

Carrera 16, nº 26-19 Vereda San Nicolás
La Ceja- Antioquía
Colombia

Ya había escrito acerca de este lugar, ver No hay que ir hasta el Oriente por sabiduría.

FELIZ DÍA DEL PADRE

Puedo levantarme en la mitad de la noche y tomar agua, sin ayuda. Puedo ver más allá del vidrio que hace las veces de muro en la sala del la casa. Puedo oler el cilantro cuando, con mi cuchillo, corto finamente para “endulzar” mis comidas con su fascinante fragancia. Puedo rascarme atrás, en la espalda, si la piel me pica o pido ayuda a mi esposa. Puedo ver a Jacobo, sentir su piel y cargarlo. Puedo cansarme de tanto caminar, incluso pueden llegarm,e a dolr los pies de algún desplazamiento largo. Puedo conversar con mi esposa al calor de un café recién molido. Puedo llamar a mi madre y a mi abuela por teléfono y escucharles. Puedo ver canales de televisión y viajar en carro.

Hay gente que narraría ese párrafo de manera distinta. Hay personas que no podrían ni escribirlo y aun dictarlo. Conozco a varios cuadrapléjicos, amigos de mi padre, que no pueden hacer nada de lo que el primer párrafo listó.

Por eso, hoy, es un feliz día del Padre el que disfruto. Hoy y cada día. Mi Padre, Dios, ha sabido en qué hogar ponerme, ha sabido dónde encarnarme. Su sabiduría es inescrutable. FELIZ DÍA DEL PADRE Y MIS LECTORES Y AMIGOS. FE-LIZ-DÍA-HOY-Y-SIEM-PRE

De los que esperan que un suicida tome la decisión

Piso 21 de la Alpujarra, algún condenado piensa lanzarse ante la aterradora fuerza de la gravedad sabiendo que lo espera un sólido piso y que la flexibilidad o irrealidad del mismo aún es un asunto de la mente, que nos presenta Matrix. Abajo, decenas de curiosos flexionan su cabeza hacia arriba y tapan algunos rayos del sol con su mano. ¿Qué esperan?

Un ser humano está pensando acabar con su vida material, intenta suicidarse y abajo, los curiosos hacen chistes, y narran lo obvio, especulan modos de lanzamiento o salvamento; otros, toman fotos desde sus celulares no sé si para llevarse la historia a sus casas.

Hoy fue la oportunidad precisa para ver a los verdaderos pobres. Un vendedor de ‘guarapo’ hacía chiste del momento diciendo que le llevaría una bebida al individuo a ver si por fin se lanzaba, y reía luego. Otras voces masculinas se unían a las bromas. Un camarógrafo de un medio de comunicación, al ver que sus compañeros estabas distraídos, lanzó una broma diciendo: “¡Parce, se lanzó!”, solo para jugarles la broma de que había perdido la escena “maestra”. ¡Pobres!

Me pregunto, ¿qué hace un individuo mirando por más de media hora a un ser que se quiere lanzar de un edificio con fines de terminar su vida? solo tengo una respuesta que quizas algunos la contradigan: Esperan que él se tire.

Si no desearan ver cómo se lanza, simplemente darían la espalda a la escena y seguirían su camino y, depronto, elevarían una oración según su credo religioso con la esperanza que esa vida recapacitara su decisión y continuara su proceso de juzgamiento.

Señor: que no hayan más pobres en el mundo.

En este momento leo en Twitter, que el hombre desistió de lanzarse. Imagino que ya no hay gente abajo esperando ¿por qué ya no hay nadie abajo mirando?

El menú interactivo de nuestra existencia

¿Qué se le apetece en la vida? ¿loterías? ¿amor? ¿contubernios? ¿viajes?

¿Qué desea comer? ¿mago biche, chorizo, granadilla, uva, chicharrón, harina, refresco, jugo natural?

¿Qué desea obtener? ¿poder, enajenación, abstración, vulgaridad?

¿Sabe quién es usted? ¿carne, espíritu, consciencia colectiva, creación, ilusión, percepción pasajera, ondas, vibración, triunidad?

¿Sabe qué esperan los demás de usted? ¿cariño, amor, perdón, abrazo, apoyo, dinero, interés, un minuto, un susurro, un no puedo?

La vida ofrece de todo, como en botica, en frascos coloridos, de boca ancha, trasparentes, angostos, olerosos, simples, quebradizos, gruesos. La vida ofrece cada poción con exacta sabiduría. El ojo ve solo la parte del espectro visible que debe ver. El oído escucha exactamente la frecuencia que puede aguantar. El cerebro percibe de tal manera que el resto de nuestras vidas nos pasamos buscándole sentido a este viaje.

El universo no está quieto, las moléculas menos. Somos polvo de estrellas en permanente interacción.

¿A la orden? ¿qué necesita? La vida nos muestra la carta de opciones para prepararnos un plato exquisito. Y a vos ¿qué te apetece?

Foto: Usaquén, Bogotá. Aviso: Me voy para Santa Marta -qué pereza-.

La silla está vacía y el tinto esperando

Como en la imagen, tomada en Palermo, este blog es visitado por cientos de miradas que interpretan, cada una, de modo diferente la realidad. Lectores versados en algunas disciplinas como el diseño, el periodismo, la arquitectura, la pedagogía, la investigación en cualquiera de sus áreas; otros, están retirados del oficio que ejercían; algunos ya son amos de sus casas o amas de casa. No importa ¡Todos Somos Iguales! Seres con necesidad de afecto, con necesidad de comunicarnos, expresarnos, quejarnos. Todos Somos Iguales: necesitamos sustento para adquirir productos básicos, amar para poder compartir esta necesidad de socialización, ser amados para poder sentirnos plenos.

Es por eso que, para este 2012, deseo cambios para este espacio, para este blog que también es un rincón de ustedes. Las sillas son variadas y están vacías; no hay puesto fijo; todas tienen ventanilla para mirar lo sorprendente de la nimiedad. Estimados lectores, los invito a dos cosas este año, es más, los invito al compromiso de que interactuemos más, que hagan más comentarios, que se expresen frecuentemente, que propongan tema, que hagamos conocimiento.

Jamás he esperado que opinen igual que yo, solo que recuperen su memoria, valoren lo in-observado, aprecien lo desapercibido y sean conscientes de la hermosa riqueza de la cotidianidad. Hablen ¡pues! expresen opinión, pongan tema de la semana, recuerden, compartan sus apreciaciones, hagamos de esta red algo humano y valioso.

BIENVENIDO 2012 con sus regalos, su riqueza, su conocimiento, su sabiduría, su revelación, su bendición, su poder, su equilibrada economía.

Remates de Navidad

Se nos quedó en el tintero mucha cosa, pero lo que se hizo: se hizo. Recibimos un 2012 lleno de bendiciones del cielo, de Dios, del Universo, del creador, de la vida, de quien usted desée. Saque la ropa que no quiera usar más, regálela. Busque objetos que ya cumplieron su ciclo, sáquelos. Cuente los años que lleva “eso” que hace rato ni mira, ni se pone, ni le sirve, ni usa, ni sabe dónde está y ¡REGALE TODO ESO! Saque mugre de la casa, salga de lo que no tiene significado, haga feliz a otro, venda, haga venta de garaje, bazar barrial, limpieza mental.

Que este 2012 venga con cambios, que nos renueve, oxigene, cambie y nos ascienda a mejores espectativas. Con el blog, tendré algunos invitados permanentes para que oxigenen, cada uno con su visión, esta forma de ver lo cotidiano, lo menospreciado, lo olvidado. Serán invitados que nos dejarán ver su forma de mirar la vida y su percepción ante ella, siempre poniendo al SER HUMANO como centro de nuestra mirada.

Recuerdo a los lectores y amigos, que con este blog intento rescatar la memoria personal y colectiva, valorar la cotidianidad, exaltar al ser humano, volcar la mirada a los olvidado y menospreciado. Hay unos textos aparentemente ligeros acompañados de imágenes aparentemente simples, pero esos textos y esas imágenes les hacen asociar, recordar, unir temas, desencadenar conversaciones; con esos resultados quedo contento. Feliz, además, cuando aquella colonia colombiana en cada país del extranjero me escribe, me comparte su alegría por ver un mango biche, un chorizo santarrosano, una calle común y corriente o un aviso que le sacó una sonrisa. POR TODOS USTEDES, VALE LA PENA CONTINUAR CON EL BLOG. Es, además, mi LIBRO ROJO del inconsciente y mi bitácora personal (y la de Jacobo).

FELIZ VIDA, FELIZ MOMENTO, FELIZ 2012, FELIZ FAMILIA, FELIZ VIDA, BUENA SALUD PARA TODOS.

A Múnera

Memo, déjame escribir mi agradecimiento en carta sencilla, romperla, botarla… esperar que me la encuentre de nuevo, armarla y obsequiártela. Allí estarán mis gracias.

José Guillermo Ánjel R. | Medellín | Publicado el 12 de noviembre de 2011 en El Colombiano.

Conversado Carlos Mario, he leído su libro El coleccionista de cartas, que es un libro escrito por usted y por muchos otros. Esos otros, anónimos, dejaron un rastro escrito en muchos sitios de la ciudad: papeles con diversos textos, dibujos, distintos tipos de renglón y caligrafías que van del trazo inocente a la firmeza motriz. Hojitas dobladas, arrugadas, partidas en trocitos, manchadas por la lluvia o la basura que les cayó encima. Un grafólogo encontraría muchas historias allí. Un psicólogo avezado, también. Y los lectores topamos con un mundo urbano que da cuenta de sentimientos varios, desde el amor hasta la más inmensa tristeza. Son increíbles los rastros que dejamos de nosotros mismos. Y más increíble es que alguien siga esos rastros y los clasifique para, en esa clasificación, generar una fuente de historias urbanas mínimas que tienen que ver con lo cotidiano, con el sentir de un momento y con lo que eleva la estima o la rebaja. Lo ser.

Charles Baudelaire creó el concepto de flaneur, ese personaje que se recorre la ciudad para mirarla, entenderla, sentirla y, de esta manera encontrarse en ella. Las ciudades (en un mundo urbanizado), son el nuevo espacio. Anteriormente, se buscaba la razón de algo en la naturaleza y en los eventos variables que ella producía. Hoy la naturaleza, cada vez más lejana y desconocida (no la sabemos nombrar, hemos olvidado los nombres que la significan), está siendo reemplazada por la técnica, las construcciones y la virtualidad. Pero en ese espacio urbano, fluyen los hombres y mujeres con sus pequeños sueños y frustraciones, con sus palabras cortas o mal interpretadas, con sus cuadernos y libretas y esa necesidad de expresarse frente a otro y lo otro. Lo estar.

En estas ciudades nuestras tan peligrosas (lo que evidencia el fracaso de la convivencia y de la racionalidad), producto de la corrupción y del estado intenso de naturaleza (el yo enfermo y delirante), una carta de amor, una de admiración, una cuenta hecha para comprar algo, un reclamo escrito, un sueño con dibujos, implican que todavía hay burbujas de humanidad y dignidad. Y esto es lo valioso de su trabajo, Carlos Mario, que en su recorrido por la ciudad (a punto de perderse) recogiendo trozos de cartas, boletas y apuntes abandonados o simplemente tirados a la calle en calidad de basura, haya encontrado mensajes que nos conmueven y confronten, que nos dejen reconocer a otro y darle un sitio entre las calles repletas y el hacinamiento constructivo. ¿Resistencia?

Carlos Mario Múnera, productor de televisión con estudios en diseño gráfico y periodismo. Su crónica de ciudad la publicó la editorial de la UPB. Es una historia de lo público y lo privado, que demuestra que una ciudad no es lo que parece y muestra sino lo que pasa en ella, que es lo esencial. Así no queramos.

11/11/11

Hoy es el día de UNOS, porque hoy no se puede hablar de TODOS. Unos, meditarán, harán actividades de neo-chamanismo, se concentrarán, se unirán en la consciencia colectiva, harán universo, detendrán el tiempo como asíntota fugaz. Otros, seguirán como si nada cambiara: hambre, dolor, lágrima y muerte; injusticia, inequidad, pobreza.

Muchos UNOS están presentes en estas fotos, solo como una manera de participar en este día. Unos entenderán, otros verán las fotos y ya. Saludos. Bienvenidas todas sus percepciones reales, fantásticas o numerológicas del actual día. Somos UNO. Somos iguales.

Offside – Fuera de juego – Fernando Alirio López

Offside.

Esta mañana a la 1:10 a.m. me espantaron. Una grabadora que hay en el cuarto se prendió y unas letanías que transmitían a esa hora por una emisora católica me despertaron: “Ruega por nosotros… ruega por nosotros… ruega por nosotros”, alcancé a escuchar. Me levanté y me acerqué hasta donde estaba la grabadora y, a tientas, busqué la perilla que estaba ubicada en “Radio”, para volverla a poner en “Off”. Me acosté de nuevo y le dije a Diana, mi esposa, “nos espantaron”.

Esta mañana, mientrs esperaba que pasara el “pico y placa”, recibí la llamada de un compañero de trabajo para decirme que, Fernando, mi otro compañero de contrato había fallecido de un paro cardiaco. Llamé a mi esposa y le dije: “ya sé quién nos espantó esta mañana”, y le conté el resto.

Fernando Alirio López Castaño, fue mi compañero de contrato desde hace cuatro años hasta ayer que, en plena carrera Carabobo, su vida en la tierra del espacio-tiempo terminó, para continuar no sé dónde. Me aborda la tristeza porque, además de compañero de trabajo, le faltó una semana para ver mi libro publicado por la UPB, donde él me hizo una voluntaria corrección de estilo pre-edición, hace dos años aproximadamente. Esa gratitud quedó consignada en la página de los agradecimientos; párrafo que, por cierto, me corrigió también ante una palabra que no le pareció la adecuada.

Su familia acaba de llevarse sus cosas del cajón, aprovechando que sabía dónde guardaba la llave del mismo, escondite de donde nos autorizó a sacar la llave “Por si algo…”. Cuenta la familia que, con el cuerpo de Fernando en el suelo, los ignorantes del ser tomaron de sus pertenencias y le robaron algunas joyan que cargaba para acicalar el cuerpo. -¡Ah, maldición que acarrean los vivos para sí!-

Fer, te fuiste antes del lanzamiento donde lo segundo en el orden de la reunión era decirte “Gracias”, por tomarte como tarea voluntaria tu aporte como Filólogo, como conocedor del idioma, como corrector y escritor. No sé cómo será eso en lo no-físico, pero muy “charro” vos ponerme esas letanías a esa hora. ¡No perdés tu sentido del humor! Tu ejemplar del libro lo recibirá tu familia.

Fernando Alirio López. Filólogo de una universidad Rusa. Traductor del ruso al español. Citado por varios autores en el tema de “Narratología” o en lenguaje y pedagogía. Autor de un libro de poesía y coescritor de otro que mañana les traigo el nombre. Algunas de sus crónicas están en nuestra página de la Secretaría de Educación de Antioquia.

Imagen Lea en Seduca: El Viajero seguirá contando historias ¡más allá!

“La estamos pasando bueno…”

Semana antioqueña se vive en Medellín. Semana de disfraces de paisa combinado con aires de San Jacinto, Barranquilla y Cartagena, eclécticos vestuarios que transmiten paisajes variados. Se viste el caballero con carriel pero sombrero vueltiao, se viste la niña con botas norteñas y algún tocado colombiano, se viste el traqueto combinando hasta siete regiones, se visten y finjen por una semana.

Otros, se disfrazan de mendigos, vienen de otras regiones y aprovechan la bonanza bonachona del enrumbado. Algunos se disfrazan de vendedores de confites y cigarrillos, mientras su mano jala lo ajeno y lo retira en silencio. A la salida de antiguos carros se disfrazan de viejas épocas, llevan tocados, vetusta moda, trapo curtido por el tiempo.

Esta semana es de roles diversos: de “paisa”, de costeño, de rico nuevo, de traqueto, de mexicano, de norteño específicamente. Pero todos, todos pasan bueno. Trago pa’ las ánimas y siguen pasando bueno. Montan en chiva y la siguen pasando bueno. Terminan la fiestas y siguen otros roles: el emprendedor, el tecnófilo, el crítico, el “quejón”, el endeudado, el mismo de siempre que no ha cambiado.

Una tertulia para hablar de nuestros afectos por algo

La tertulia queda programada para agosto, después de Colombiamoda y Feria de Flores.

Para el éxito de esta tertulia, deberás llevar un objeto que de tus afectos, cargado de historias, valores o recuerdos: un radio viejo, una foto, un álbum familiar, un neceser, una aldaba, un disco de acetato, un reloj, un juguete antiguo, etc. Objetos que nos ayuden a preservar la memoria de las bellas historias y compartirlas entre todos. Una excusa para hablar y no olvidar la conversación de tipo 0.0 (cero punto cero), la del Ojos con Ojos.

PD: La tertulia no es para “viejitos”, es para todos. Todos tenemos objetos valiosos.

Redes sociales excluídas

A veces, el uso que se le da al lenguaje tecnológico, obra como elemento de exclusión. El esnobismo de los navegantes de la tecnologías de la información y comunicación propenden, quizás de manera inconsciente, por la inequidad. Segregan, subdividen, fraccionan.

Recuerden, jóvenes expertos en las nuevas tecnologías que la verdadera escencia es el hombre, y que éste, está por encima de toda creación, es quien le da sentido a lo manufacturado, a la idea producida. La tecnología, debería acercar las orillas que separa el cañón del egoísmo, no crear otra vertiente más en los valles de la separación.

En la foto: redes de cables y estampas humanas.

Televisión Educativa y Cultural de Inravisión

En pocos días les traeré un audio tomado de una emisora de Medellín donde se evidencia que nuestra radio se “perratió” y que las autoridades no hacen nada por controlar dicho medio. Añoro las épocas donde, para hablar en radio, se necesitaba licencia.

Pero no es de radio que quiero escribir sino de los programas que la División de Televisión Educativa y Cultural de Inravisión, tenía en la parrilla de programación en las mañanas y tardes: Televisión Educativa y Cultural, que se dio paralelo al “Bachillerato por Radio”, con cuyos folletos complementé mis estudios de colegio.

Esta programación estaba dirigida a alfabetizar a públicos carentes de educación, también al hombre del campo; programas con un énfasis en lo rural para algunos casos como: Matemáticas, grado primero, segundo, tercero, etc. Así mismo ocurría con Español, Religión, Artes, etc. Una televisión sana, limpia de artificios comerciales, educativa, formativa. Qué lejos estamos de aquella televisión hecha, a veces, con las uñas y la creatividad de personas que, con pocas herramientas, elaboraban un producto que dejó huella formativa en sus televidentes.

Por eso la imagen de hoy, la de Héctor, un campesino de la vereda Guatocó en Sopetrán me trae a la memoria dichos programas que veía en la soledad de mi pubertad. Unas matemáticas básicas protagonizadas por sencillos campesinos que le veían la ultilidad a los números, contando costales, los huevos en caja de 30, las libras de fríjol, incluyendo la cosecha. Así las asignaturas enseñadas eran de una utilidad real y de aplicabilidad inmediata.

Esta mañana miré mi televisor por debajo, por encima, por los lados tratando de encontrar esa televisón sana y productiva que propendía por la inclusión educativa y por la equidad, que inconscientemente invitaba a algunos a aprender y a otros, a desaprender vicios. ¿En dónde quedó esa televisión?

No se puede negar que hay algunos esfuerzos bien logrados por alfabetizar a públicos en diferentes temas con programas educativos y culturales, sobre todo los de orden local o regional, pero falta algo: ¿voluntad para invertir?, ¿voluntad para verlos?, ¿voluntad para producirlos? Ustedes dirán.

La yuca y la corrupción

Siempre he estado al lado del carrito que lleva el mercado, siempre me gustó mercar, escoger la fruta, la verdura, el tubérculo. Por muchos años fui a la Minorista de Medellín y, muy niño, alcancé a ir al Pedrero acompañando a mi abuela a mercar. Todo está muy bien hasta cuando uno llega a la estantería donde reposa la yuca. Yo también tengo mis mañas para comprar yuca: de cilindro mediano, ojala mojada, blanca, sin líneas amarillas radiales, sin resquebrajamientos internos a ver si sale buena. Pero por mucho escoger, parece que comprar yuca es un tipo de lotería y a veces, cuando no sale como se desea se escuchan comentarios: “noh, esta yuca salio toda paluda”, “¡pero mala!, salió toda afrechuda”, “está toda pasmada”. Cuando se compra yuca se la anhela sin corrupción, “Puro algodón”, como dicen algunos.

Así como uno quiere que la yuca le salga buena, quisiera uno una sociedad civilizada, educada, consciente, madura, feliz y sin egoismos. Pero últimamente la “yuca de humanos” que se han cosechado ha salido como “malita”, hablo de algunos ¡Qué tal que fueran todos! Mi colon está escuchando las últimas noticias de corrupción política y económica en Colombia, mi colon está hostigado con tanta violencia en las vías de la ciudad: nadie da la vía, si cambio de carril me tiran el carro y me hacen luces, si me muevo me insultan, si no arranco en la primera diezmilésima me pitan.

Sigo en el auto y en la radio y continúa la retahíla de descargos, acusaciones, complicidades, negaciones, implicaciones. Mi colon no da más, está asqueado. Mi páncreas necesita Pancreatina porque tanta violencia lo tiene débil. Procuro meditar en el día, procuro conscientizarme con lo no físico, pero sé que vinimos a aprender y trascender. ¡Y así le dicen a uno que le busque la parejita al Jacobo!

Seguiré mercando amigos en esta oferta de mercado, trataré de elegir las mejores “yucas” para que al cocinar sean puro algodón, le daré la bienvenida a las buenas conversaciones, a lo constructivo, a lo trascendente. Seguiré comprando yuca y seguiré con la papira, la nevada, el cargamanto y el cilantro, seguiré transformándome hasta cuando sea hora de partir.

¡Por el tubo del medio, por favor!

Los variados juegos geométricos y de color en las latas de buses y busetas hacen las veces de indicativos que la gente ha asociado con rutas, recorridos y posicionado en la memoria urbana.

Publicado el 7 de mayo de 2011, en El Colombiano, página 2A, ver en el original…

Varias señoras esperan bus en el paradero de una esquina, todas usan lentes, cada una espera una ruta distinta. A dos cuadras de distancia se acerca un bus, una de ellas lo reconoce y comienza a despedirse, se monta y se va. Al rato, la segunda se despide de quien queda, pues identifica, a una cuadra de distancia, que el bus de su ruta se acerca. La tercera queda sola y espera el suyo, que por cierto ya se acerca, pues lo reconoce de lejos.

Esta capacidad de reconocer la ruta o el bus que se espera es posible gracias a que cada cooperativa de transportes ha vestido sus buses y busetas con colores corporativos que la gente asocia de manera efectiva. Es posible identificar a la distancia los de Laureles, Belén, Manrique, Envigado, Girardota, entre muchos, pero para reconocer las rutas de las busetas alimentadoras del Metro hay que esperar a que estén a la distancia necesaria para leer la tabla de la ruta por donde pasará. He aquí el núcleo del asunto que quiero abordar.

Hace poco una amiga, docente del área del diseño gráfico, me preguntó por algún problema de comunicación visual real para abordarlo desde la investigación. Le di algunas ideas y una de ellas se quedó en mi cabeza. Se está perdiendo la estética popular de nuestros buses, y digo nuestros porque transmiten la manera de ser: alegres, efusivos, extrovertidos y llenos de valores familiares.

Y es que cada vez que el parque automotor se renueva, se deshacen prácticas intuitivas o aprendidas, como la de customizar los buses con una cantidad de “rituales” como “bautizar” o llamarlos con el nombre de una mujer, pegarles fotos de la familia en la zona de cabina, escenas de ciudad, inmortalizar al cucarrón en la palanca de cambios y muchas más que hicieron incluso que Anthony Bourdain, en su paso por Medellín, obligara a ser paseado en uno de estos buses.

Pero el enfoque del problema que quiero abordar está en la estética visual externa, la cual veo extinguirse con los nuevos sistemas de transporte. Reconozco el impacto positivo de hacer del transporte un sistema para generar movilidad, pero la uniformidad que se percibe está haciendo desaparecer un rasgo casi “señalético” en la función de la gráfica externa de los buses, que va más allá del asunto de imagen o cultura corporativa de las cooperativas de transporte. Creo que la gama visible de colores y las variadas combinaciones son muy amplias como para simplificar la gráfica a un simple baño de verde o de blanco.

Se debe reconocer que los variados juegos geométricos y de color en las latas de buses y busetas hacen las veces de indicativos que la gente ha asociado con rutas, recorridos y posicionado en la memoria urbana. Hacen parte del paisaje visual, iluminan el espectro visible, recrean a usuarios, se vuelven objeto de la mirada de quienes visitan nuestra ciudad. He conocido a personas que sin saber leer, reconocen el bus que pasa por su ruta, y le “ponen la mano” sin temor al error y, por si acaso, refuerzan con una breve pregunta al conductor una vez se detiene. Hoy, dichas personas tienen que “ponerles la mano” a todos hasta que acierten con el que necesitan.

Creo que la administración pública debería tener en cuenta a todas las universidades que tengan programas relacionados con la comunicación visual, el diseño y las artes, para reinterpretar y rescatar esta estética y hacer uso de ella en estos nuevos sistemas que se vienen configurando y planeando para que no simplifiquemos el vestido de un bus a un color o a envolverlo con publicidad. Para hacerlo desde las distintas disciplinas del diseño o del concurso de las mismas, para hacerlo de manera bella, aceptable, ordenada.

Hace poco, hablando acerca del programa Diseño Visual del Paisaje con un par de académico de la Universidad del Valle, me contaba que la misma tristeza se siente en Cali para con los buses llamados papagayos, entre otros, por causa de esas nuevas rutas de sistemas integrados de transporte. Insisto en que estas contrataciones públicas no pueden dejar de lado la imagen de algo que está en el imaginario colectivo, además de las tipografías populares de las rutas de los buses reconocidas, incluso, en Latinoamérica, las líneas y figuras geométricas en plóter de corte con sus diferentes combinaciones de color. Todos estos elementos comunican la idea festiva y alegre de nuestra cultura y jamás deberá asociarse al concepto de pobreza, tampoco de desorden.

La uniformidad del parque automotor deberá reflejarse en la permanente capacitación de sus conductores, el trato amable con sus clientes, el respeto, en la seguridad de sus motores, en el buen estado de las llantas, en la prudencia y acatamiento del código de tránsito, etc.

Que vuelvan la ‘Ñata’, la ‘Niña Bonita’, ‘Tuyo es mi corazón’, ‘La Preciosa’, ‘Leydi Di’ y todas las busetas y buses con su color, con su geometría lineal, sus colores vivos, “saquen menudita, por favor, y córranse por el tubo del medio”.

El Día sin Carro

Día sin Carro en Medellín. Comienzan las estrategias: “salite a las seis de la mañana pa que podás irte en el carro”, “Andate por esta calle que seguro no nos ven”, “Tocó madrugar y salir tarde de la oficina”. Se diseñan planes familiares, estrategias locales.

Y mientras tanto…

En el Metro y en los buses todo continúa igual: los sentados se hacen los dormidos para no darle puesto a los que van de pie y que podrían ir sentados: ancianas, encartadas, agotados; porque lo “más importante soy yo”, no lo dicen pero así es. Nos carcome el egoísmo con consecuencias colectivas.

Los que vamos en carro pitamos, corremos, alcanzamos, no le damos paso al peatón que es más importante que la máquina, no cedemos el paso a quien nos pide vía con direccional porque creemos que el siguiente espacio es el mío, manoteamos, refunfuñamos solos como si alguien nos escuchara, decimos madres, no parecemos padres.

Y mientras tanto…

En los buses alguien se queda con las devueltas de más, que el conductor le dio a algún pasajero; un chofer se queda con los $100 pesos y se va llenando poco con lo que se configura como un robo continuado, una mano carterista va cortando la tajada de un bolso, un ocioso raya el espaldar de la silla, otro grita que si lo van a llevar hasta la casa.

Hay mucho por hacer y a la vez tan poco. No hay que cambiar absolutamente a nadie: solo debo cambiar YO.

De la muerte y El precio es correcto

La economía de la naturaleza es inherente a ella. El agua no gasta recursos encaramándose por cumbres y recovecos para ir descendiendo, simplemente baja por la ruta fácil, por donde la gravedad le dicte camino. Como ella, el alma y su consciencia entran en esa lista de ahorro, por ello no creo en la muerte como la entienden muchos. Nada se pierde en este espacio tiempo: la substancia del viviente es carne, es decir, lo mismo que cartón, pepita de pimienta, hoja de eucalipto: todos ellos son polvo, tierra, átomo móvil, cuántica existente, incertidumbre. Si todo dejara de moverse se volvería polvo.

Para mí, el alma tampoco se pierde y con ella la consciencia, cuando logra salir del cuerpo a donde vino, quizás, voluntariamente para tomar clases de compasión, humildad y amor, sigue en movimiento en otra dimensión, algunos le llaman cielo pero ésta, es una palabra demasiado teñida por la religión.

El presente mundo es de ilusión, percepción de la psique, nada es costante, fijo, “real”, el verdadero mundo se encuentra donde no se encuentran el espacio tiempo, donde está la certidumbre que tanto dudan algunos. Allá reposan los verdaderos seres, los graduados.

Se fue otra más entre millones que parten en esta rueda que gira en el orbe terrestre: Gloria Valencia de Castaño, una dama y adelantada a la época en que laboró dentro del contexto colombiano, por eso me dio por hablar de eso que llaman muerte, partida mejor. Menos trascendental, recordaré de ella, los exámenes a los que me sometía en su programa El Precio es Correcto. Mozuelo de nueve años jugando a ver si la margarina valía más o menos de 13 pesos, acertando con las lentejas, con el precio de un cargamanto, etc. Y como el joven mercaba y sabía de precios, soñaba ganarse la canasta familiar que brindaba el programa. ¿Desea cambiar el premio por otro sorpresa? ¡UNA LAVADORA! ¡Qué gran acierto! EL PRECIO ES CORRECTO.

A la mujer sencilla, común y real

Ante la ausencia del hombre de la casa, el hogar donde nací y crecí fue perfumado desde su levantar por los aromas de la mujer. La mayor se levantaba desde las tres de la mañana -no sé a qué-, radio prendido en Radio Reloj, Buenos Días Antioquia y el almuerzo del día se comenzaba a “montar”. La siguiente, se preparaba -más tardecito, por supuesto- para irse a trabajar, pues era madre soltera y la empresa de servicios no comprende la minucia de cada hogar. La menor, preparaba su cuerpo y su espíritu para el colegio. Abuela, Madre y Hermana, revoloteaban, cada una por su lado, para darle sentido de vida a cada día.

Las noches de este mismo hogar eran aromatizadas por lo que queda de un día trajinado: la mayor, repartía aromas de comidas, una carne asada sobre la parrilla de arepas, un arroz en paila de hierro y una sobremesa servida. La Madre, llegaba oliendo a contabilidades secas, a números y otras abstracciones, a bus y con dolor de cabeza. La estudiante, olía a tarea, a madera cortada por sacapuntas, a Prismacolor, a mochila y a examen.

Hoy, sigo creciendo en un hogar donde la mayoría hombre no mengua el aroma de mujer en casa: atenciones, ternura, cariño, sabiduría y humor, son los paquetes de amor que flotan en casa. Por esto, por vivr en un hogar común y corriente, cotidiano y a la vez extraordinario, doblo mi cérviz y me agacho un poco en señal de respeto ante las siguientes mujeres:

  • Las que lavan ropa y luego planchan para súper vivir.
  • Las que les amputaron un seno por el cáncer.
  • Las gordas.
  • Las que tienen celulitis y várices.
  • Las madres solteras.
  • Las que reciben menos sueldo que los hombres.
  • Las que tienen removible en su boca.
  • La de juanete y pies callosos.
  • Las de manos ásperas por asear casas y salir adelante.
  • Las que le pegan ladrillos a su propia casa.
  • Las que se bañan con jabón de tierra.
  • Las que amasan arepas.
  • Las golosas y antojadas.
  • Las que tienen una chaza ambulante o estacionaria.
  • Las que siembran verdura, hortaliza y tubérculo.
  • Las de uñas negras de cosechar la siembra.
  • Las que fueron abusadas.
  • Las que convocas a muchedumbres.
  • Las anónimas amas de casa.
  • Las impulsadoras de productos en los hipermercados.
  • A las lectoras de este blog.

Si no están las que el “marido” les pega, es porque a esas les invito levantarse y vestirse de valentía, dejar el miedo a la soledad y actuar. Ayúndenme a construir esta lista con sus propias homenajeadas, porque mi homenaje es a la MUJER SENCILLA Y COMÚN Y CORRIENTE, anónimas para muchos de nosotros.

Para las compañeras de mi esposa: “Felicidades y que se pongan los patines mis reinas”.

Complemento a “Hay pies que matan lechuzas”

El 1 de marzo de 2011 escribí “Hay pies que matan lechuzas”, entrada a propósito de la muerte de una lechuza a manos, perdón, a pie de un futbolista en el estadio de Barranquilla. Miguel Jaramillo Luján, escribió en su blog su percepción acerca del tema y, vía Twitter, me invitó a comentarla.

Estimado Miguel:

Mi realidad personal comprende que la lechuza no tiene nuestro lenguaje y por tanto no puede defenderse, gritar, empujar en retaliación, demandar, instaurar querella. La lechuza, por tanto, suplanta en mi mente, a todas aquellas personas que por ignorancia son abusadas como trapo de cocina. Te confieso que también me da ira cuando le tiran piedras, solo por maldad, a los gallinazos en alguna quebrada. Esa lechuza me trae a la memoria las veces en que, cuando me movilizaba en moto, arrogantes tipos me tiraban su ego-auto por maldad obligandome a transitar por la cuneta de alguna calle.

Esa patada tan fácil y tan bastarda, es análoga al Estado cuando le viola derechos a los ignorantes de la ley. Similar a los miserables ladrones que le roban el dinero a las ancianas que reclaman su pensión en el Banco Popular después de cuatro horas de fila a sol o agua.

Más allá de la lechuza, como me invitas a ver, está la grama que soporta el balón de fútbol, deporte que por cierto detesto por las razones que me lo confirman después de cada jornada de partidos: padres e hijos discutiendo por equipos, asesinatos en las vías intermunicipales, peleas entre “hinchados” que terminan con una madre sobando el vidrio de una caja mortuoria, futbolistas arrivistas, negocios truculentos, esclavitud deportiva.

No quiero extenderme, Miguel, compañero de la UPB, porque me sale caro este marconi. No es la lechuza lo que me indigna, es la patada como lenguaje.

En la salud y en la enfermedad hasta que la vida los una

Jacobo iba a escribir esta columna, pero se encuentra compungido porque un amigo suyo se salió de la piel que lo atajaba. Don Pedro Henao, vecino nuestro y primo del alcalde de Medellín, Alonso Salazar (@alonsosalazar), murió esta mañana con la mejor partida que uno puede tener: dormido, reposado en cama al lado de su esposa, cobijado, jubilado y tranquilo.

Una imagen se me repite constantemente, la de Jacobo y Don Pedro saludándose y tomándose de la mano separados por la reja de la casa, el primero, con unas manos pequeñas, carentes de arrugas; el segundo, con unas manos manchadas por el sol, más ancianas, ambas inocentes. Las primeras, son inocentes porque no conocen maldad; las segundas, porque la vejez se encargó de inclinar la balanza hacia el bien, después de haber lavado sus pecados.

Cuando Jacobo entraba al edificio, saludaba a Don Pedro que, por una afección de un derrame o una trombosis, tenía algunas discapacidades, además de un marcapasos que procuraba la vida de éste, a quien llamo “Don” porque se lo merece. Se saludaban, el uno dentro de la casa, el otro desde el patio, unidos por sus manos, en la  incapacidad de ambos para hablar y expresar palabra clara. Pero eran amigos y se entendían. El uno venía de la Gloria, el otro estaba cercano a ella.

Juntos, Don Pedro y Doña Victoria Aristizábal, esposa y quien estuvo admirable en la salud y en la enfermedad, le regalaron en el primer cumpleaños de Jacobo, un bastón de juguete que alumbra; con éste, mi hijo jugaba imitando el caminar de Don Pedro, quien reía al ver la pilatuna de su amigo. Don Pedro, su alma salió del cuerpo a la trascendencia del conocimiento, yo no creo en muertes, siempre recordaré cómo ambos sin poder musitar palabras, se hablaban con el corazón, con la mente y con la mirada.

Lo extrañamos: Diana, Jacobo y Carlos Mario.

Mujer: hazte el examen

Podría ser que el creador original (primigenio) de este curioso pocillo no superó la etapa oral de su niñez dirían algunos analistas. Quisiera saber qué dirían las feministas para no mal interpretar algún concepto. Tomar tinto o café en pocillo nos lleva a pensar en la cifra impar del objeto, es decir, tomamos en un (1) pocillo, y esto me lleva a reflexionar en el cáncer de seno, algo que ya nos hace poner serios puesto que ya estamos hablando de la vida misma. Cuando ese ‘demonio’ del cáncer corre la cortina y se asoma a la ventana de alguna casa, no quisiéramos abrirle, si llamara por teléfono mandaríamos decirle “que ella no está”, y si tocara como tocan las puertas algunos en domingo le diríamos “No gracias, aquí todos somos sanos”.

Pero cuando entra, entra y se cuela como si se enquistara en los mismos tuétanos, y causa dolor, no solo al que lo vive, sino a quienes aman al ser portador de tal realidad. Una vez entra y se posa en el órgano, yace a la vez en el alma, y entonces nos recuerda lo vulnerables y pequeños que somos, y nos hace ser mejores personas, valorar la vida, vivir intensamente. Los que están alrededor de la persona amada, sufren de impotencia pero también se vuelven mejores personas, nos volcamos a la vida, al creador si en Él creen.

Antes de todo, nos creíamos grandes, intocables, pero una vez la enfermedad toca, hace más humano al humano, y el amor se hace intenso, fuerte, puro y verdadero. No me gusta llamar al cáncer enfermedad, llamémosla oportunidad y quien lo lleva sabrá para qué. No es un paliativo, pero tendremos que ser más fuertes que la presencia de tal inquilino, pagar la deuda y ponerse en pie, tomar el timón y continuar, saludar a lo lejos y al de cerca, sonar el pito, sacar la mano y saludar al que sonríe.

A ella, su esposo sabe a quién, le deseo SANIDAD con poder de lo alto.

Yo tengo un hogar más allá del Sol

Hace algunos años se transmitió una novela llamada “Las Juanas”, que no dejó mayor enseñanza al corazón del hombre, pero el nombre de la novela sirvió para bautizar a un grupo de mujeres servidoras que se dedicaron a visitar a los integrantes enfermos de su iglesia evangélica misionera. ‘Las Juanitas’, eran cinco ancianas cuyo ministerio personal era el de ir a casa de quienes estuvieran mal de salud y llevarles algo de sanidad y oración.

En la sabiduría y numerología judía (en su alfabeto, las letras son números también), visitar a los enfermos es llevarles sanidad, porque el que visita, se lleva una 60 parte de la enfermedad, trayendo sanidad al enfermo. Para la iglesia católica es una obra de misericordia, que conlleva recompensa.

Escribo esto, porque ayer partió un ser muy especial para mí y mi familia: ‘Chelita’, Graciela Cano de Bedoya, quien fuera una de las integrantes de este grupo de misericordia, al que pertenecía también mi abuela Juana. ‘Chelita’, me conoció desde que nací y fue vecina de nosotros en Manrique. Conoció mis primeros pasos cuando asistía a la Primera Iglesia Bautista y luego en la Unión Misionera. Siendo adulto, seguía visitando a las viejitas después de su reunión dominical para saludarlas y ‘Chela’ siempre me tocaba el rostro con sus hermosas manos de mujer sabia. A veces sus ojos se llenaban de lágrimas, como si hubiera visto a su hijo pródigo, y me abrazaba con amor de madre.

Ayer, en la sala de velación, escuché una oración muy diciente y esperanzadora y se entonaron dos himnos que me trasladaron a mis correrías por la Bautista y la Misionera, pero no escuché las notas de un himno que se entonaba con alegría y fe:  …Más allá del sol, más allá del sol, yo tengo un hogar, hogar bello hogar, más allá del sol…”.

Hoy, solo dos ‘Juanas’ continúan con su ministerio, los nuevos líderes de la iglesia no vieron el poder de su ministerio, y lo más triste: a ellas poco o nunca las visitaron. Cuatro siguen vivas, de cinco columnas que tenía su iglesia.

Este, es un texto en memoria de ‘Chelita’, quien ayer me sacó sus lágrimas y me las saca ahora, cuando recuerdo sus manos en mi rostro y su abrazo acogedor. Siempre la amé. Un homenaje a ‘Chela’, quien hoy tiene su residencia Más allá del Sol. Un homenaje que combina mis tres raíces religiosas.

Luz Mazo, bloguera y participante de TomaTodo, es una de las nietas de Graciela.

El paso de la sonrisa por nuestras vidas

Cuando se ama no importan las carnes, importan los abrazos de oso grande; no importa la distancia, siempre están los recuerdos; no importa lo diferentes que somos, importa la sonrisa que nos unifica; no importa la ausencia, siempre estará el sentimiento… pero he de confesar que en la ausencia: la piel, los abrazos, la sonrisa y la substancia NOS hacen mucha falta.

Yo disfruté la alegría en las abundantes carnes de Juan Carlos González Arango, Médico y Cirujano de la U.P.B., compañero, por muchos años, de la Banda Marcial de la Universidad Pontificia Bolivariana, el mejor grupo de amigos que he tenido en mi vida y al cual, le debo la alegría de mi adolescencia.

Juan Carlos, ‘El Gordo de Bombos’, como le llamábamos, perdió su vida en un accidente motociclístico bajando del municipio de Guarne, Oriente antioqueño, donde se desempeñaba como Subgerente Científico del hospital E.S.E. Nuestra Señora de la Candelaria de Guarne. Cuando los compañeros de la Banda nos veíamos con él, nos ateníamos a sus abrazos rompecostillas, a sus alzadas y a sus carcajadas.

Es tenebroso entrar a su página en Facebook y mirar sus fotos y saber que se fue con la clave y que su cuenta quedará flotando en el ciberespacio. Allí entré para rescatar estas fotos que hablan de su sonrisa en vida y hacer de esta entrada una especie de homenaje.

Gordo: si allá donde estás te dejan entrar a Internet un ratico, queremos (muchos) decirte que la pasamos del ‘carajo’ con vos.

Semana de dolor en Amagá, Antioquia

Traigo nuevamente estas fotos de las obras en barro de Hermes Tangarife, carnicero y artista de Amagá, obras que estaban en proceso y que sirvieron para ilustrar una nota del artista.

Anoche estuve en Amagá acompañando a la familia de mi esposa que tuvo sus muertos en la Mina San Fernando. Tierra y fuego cegaron la vida de muchos, allá, en las tripas de la tierra. En las afueras de la funeraria decenas de personas esperaban noticia o la entrega de familiares que quedaron enterrados en la mina.

Anoche el municipio de Amagá tenía una regular calma, un silencio obligado y una espera tortuosa. Muchos lloraban, algunos dijeron “Esto parece una Semana Santa en Amagá”. Las calles callaban de luto y los carros de bomberos, policía y ambulancias subían y bajaban por sus agrietadas calles.

“Quedó todo reducido, parece un niño”, dijo una familiar de un minero muerto en la explosión. Las descripciones del trabajo de limpieza de los muertos eran narradas por quienes las observaban, pero que no vale narrarlas aquí.

Hace poco, Cecilia Arboleda ‘Chila’ le dijo a Estiven, de 22 años, que dejara de trabajar en la mina. Él le dijo que ese era su segundo hogar así la muerte lo cogiera allá, relata Ana Rita Arboleda, tia de Stiven.

Guardo silencio y respeto por las víctimas y los familiares que guardan luto o angustia a esta hora. Cada vez, la obra de HERMES TANGARIFE, se parecerá más a la realidad de dolor y pobreza que viven muchos de los que trabajan en las entrañas de la tierra y es innegable que este nuevo dolor, alimentará su obra artística con insumos de muerte.

Felicidad por la existencia de la mujer

Para aquellas mujeres que permiten que su piel reciba los años mientras su espíritu permanece incólume, para aquella cuyas arrugan le dan carácter y memoria de buenos años…

Para aquellas que nos atienden bien, nos dan una sonrisa sin cobro alguno, nos permiten conocer su dentadura y se ríen tambien con los ojos…

Para aquellas mujeres de belleza sencilla, sin artilugios, sin mentiras. Para aquellas mujeres de piel montañera, sincera y llena de la vida que brinda el campo…

Para aquellas que esperaron príncipes azules montados en corceles, para aquellas a las que el bus las dejó, o por lo menos, así lo creen ellas…

Para las que ya encargaron y además de mujeres son madres, jóvenes, medianas en edad o avanzada hora de tener hijos…

Para las que creen que aún hay esperanza y terminaron solas en la vida, esperando, esperando, tratando de atisbar el futuro…

Para las mujeres berracas, que salen adelante sin depender de hombre alguno, para las madres solteras que salieron adelante con el temor de desfallecer en el camino…

Para ustedes, estimadas lectoras y sus familiares y sus amigas -riegue la bola-, para ustedes, felicidades por haber nacido con los cromosomas XX, de otra forma, esto habría sido muy aburrido. Les regalos estas flores, mañés para algunos, kitsch para otros, a su elección: $7.000 las primeras, $5.000 las enclaustradas.

Para vos, MADRE, que siendo SOLTERA permitiste que yo conociera esta maravilla. Para ti que alcanzaste sola tu proyecto de vida sin la compañia de hombre alguno. Para ti, que no dejaste caer la casa. Para ti, que me enseñaste, sin saberlo, a respetar a la mujer, valorarla y crecer en medio de la admiración por ellas.

Imágenes:

1. Ilustración de un pasacalle en desfile ecológico en Guarne, oriente antioqueño.
2. Vendedora de luisas en Jericó, suroeste antioqueño.
3. Adolescente jericoana.
4. Actriz en el Parque Nacional del Café.
5. Representación cultural en Salento, Quindío.
6. Mujer pidiendo apoyo económico en la vereda Alto de la Virgen en Guarne.
7. Campesina, vendedora de ropa y juguetes. Vereda Alto de la Virgen en Guarne.
8. Artículos en venta. Vereda Alto de la Virgen en Guarne.

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