Los hijos de la callle – Recuerdos de los juegos de antes

Lo más importante en este blog no es el contenido que traigo cada mañana, sino la interacción de esa red humana y real que se va entretejiendo, para hacer de esta plaza virtual, un espacio para el recuerdo y la conversación. Por eso, resalto los comentarios que hacen los lectores, pues aportan al conocimiento y la memoria. Los dejo con Mario de Jota Montoya Cortés, autor del libro, Los hijos del pueblo, quien nos deleita con sus memorias:

La evocación que haces, Carlos Mario, nos transporta a un pasado lleno de esplendor e inocencia, pues era la época en donde no existían juegos violentos como los de ahora. ¡Eran otros tiempos!

Eran los tiempos en que las niñas jugaban “Tun, tun”: se juntaban varias niñas a jugarlo y cada una en orden iba diciendo: “Tun… tun. ¿quién es? La vieja Inés. ¿Qué me traés? Un sapo podrido. ¡Bótelo por allá!”. “Tun… tun. ¿Quién es? La vieja Inés. ¿Qué me traés? Un ramo de flores. ¡Déjelo aquí!”. “Tun… tun. ¿Quién es? La vieja Inés. ¿Qué me traés? Una ollita de oro. ¡Descárguela con fundamento sin que se vaya a quebrar!”. Cuando creían, que se descargaba muy duro y se quebraba, le ponían una pena a la infractora. Jugaban, también “Gallina ciega”, Catapis, Chupaté, Escondidas, Papá y Mamá, entre muchos otros juegos.

El partido de manos era la “locura” de nuestra juventud: emocionante, vibrante, lleno de velocidad y agilidad. Con jugadores escurridizos como una serpiente y con quiebres de cintura desequilibrantes. El mejor de todos allá en el Amagá de otros tiempos: Gilberto Orozco ‘Orozquito’, Se conformaba con dos equipos de a cinco jugadores enfrentados en orillas opuestas; salía un jugador corriendo y otro contrario detrás de él, hasta tocarlo; y si lo hacía, gritaba: ¡Preso! y se lo llevaba detenido para su equipo hasta quedarse con la mayoría de los jugadores enemigos. En algunas ocasiones cuando al jugador que salía no era tocado, debido a su habilidad, llegaba hasta el equipo contrario y tocando a sus amigos, gritaba: ¡Libres! Cuando al más audaz, intrépido, hábil y escurridizo lo tomaban, todos sus compañeros se canjeaban por él, seguros de que posteriormente los libertaría, y ése era el único, el intocable: ‘Orozquito’.

Más verbos para tu blog, Carlos: en los trompos: milotes, arroyuelo y figuras. En las bolas: pipo y cuarta. Para este juego también existió el mejor de todos: Orlando Tangarife.

Hubo un cuento inventado por Norberto ‘El Negro’ Gallego, sobre el juego de bolas: “Cuando uno estaba jugando bolas decía: ¿De aquí? No, de más allá. ¿De aquí? No, de más allá. ¿De aquí? Sí, de ahí. Y mientras eso decía, iba agarrándose y corriéndose la parte de atrás de los pantalones porque los ribetes de la costura parecerían lomos de iguana, ásperos o cagaos, pues casi ninguno se ponía calzoncillos”.

Tiempo en que se jugaba “chucha”; o chicaneando con los bolsillos abultados llenos de cajetillas de cigarrillos Pielroja, dobladas por el ribete rojo. A las montadas, a la rueda, rueda; carros de madera con balineras; rueda de caucho que conducíamos velozmente con un palo que servía de freno, acelerador y clutch a la vez. Pisingaña (telaraña, jugaremos a la araña); machuque, pares y nones, camay, la sortijita, pelota envenenada, gallina ciega, palmo, encostalados, varas de premios, muchicalengue, pirinola, todos ponen, zancos, yoyo, y decenas de juegos más.

El camay, consistía en irnos para la manga de Cristo Rey (Amagá), de Pascual Correa, a jugar pistoleros (El arma era el índice extendido) y en sus yerbales, que eran muy altos, hacíamos cavernas o cuevas y ahí nos escondíamos para que no nos vieran o para salir detrás del otro a agarrarlo, mostrándole la “pistola”, susurrando duro e imitando los sonidos de los disparos: ¡Pich!, ¡ptsssst!, ¡pumm! A lo cual debía fingir y caer muerto. ¡Grandes épocas!

Extractos de mi libro: LOS HIJOS DEL PUEBLO, páginas 305 y 306

El juego de bolas o canicas

Juego de bolas o canicas, según la geografía, estará en el recuerdo de las mentes vírgenes de tiempos entregados a aparatos electrónicos con contenidos digitales. Los púberes, salían a descanso con el sartal de pecados enmallados para “cascar” a los más débiles y borrarles el inventario de cristales del bolsillo.

El escenario se presentaba como un duelo de varios, de pie, más altos en su mente que en sus cuerpos. El de siempre, hacía el círculo ritual y su correspondiente epicentro, que se hacía poniendo una bola mayor sobre el suelo terroso para ser pisada por un pie pesado.

Comienzan las posiciones, los agaches, los cálculos visuales y la impresionante puntería de los sabios del juego, más que sabios dotados, pues, la cosa es de don, de regalo, de vestimento de lo alto. Miran, calculan, ensartan la bola entre los dedos, que se arrugan para asir firmemente y ¡taz!, golpe certero a la víctima y el inventario del fuerte se hace más grande. ¿Las víctimas? débiles participantes que menoscaban el bolsillo de mamá, que no hacen rendir una bolsa de bolas o canicas más que tres días.

Del juego hay neologismos que, hoy, se presentan como arcaísmos, pues, del juego análogo y presencial ya poco: uñitis nada, atajivuelvis, de atajivuelvis nada, de rebotis. Mario de Jota Montoya Cortés (lector y amigo), nos recuerda otras dos: Pipo y cuarta.

¿Jugaste bolas? ¡Cuéntanos tus historias!

International 1972, carrocería Blue Bird


International 1972
Colección de Enrique Delgado
Carrocería Blue Bird
Universal de Transportes, Bogotá
Escala 1:20

Les presento parte de la colección de Enrique Delgado, residente en Bogotá, quien adquirió estas obras de Germán Espitia, hacedor. Disfrutemos y inflémonos de envidia ante tal tesoro. Una palabras de Enrique Delgado:

Estos modelos que ven los colecciono mas no los fabrico. El hacedor de estas réplicas es el señor Germán Espitia, en Bogotá. Algunos Buses Históricos de Bogotá

Esta colección de buses la inicié hace tres años, debido al acelerado proceso de chatarrización de esos modelos como parte del plan de nuevas troncales de TransMilenio, y de la implementación del nuevo sistema de transporte en Bogotá. Así que, una manera de documentar la historia del transporte, fue iniciar esta colección con los buses y busetas más representativos. Todos son de la Universal de Transportes, la más grande de la ciudad y la que históricamente tiene los vehículos mejor arreglados.

Cada bus tiene los colores de acuerdo con la época desde 1966 hasta 1998, (colores de la empresa, servicio metropolitano, servicio TSS, servicio ejecutivo, servicio intermedio, servicio corriente) y están hechos sobre modelos reales que encontramos junto con Don Germán. Igual con los de Expreso Bolivariano. En el caso del bus de turismo, ese el bus que servía como ruta de mi colegio hasta séptimo grado.

Por otro lado, los Tonka los colecciono desde 1979 cuando tenía dos años y otros los fui consiguiendo en el Mercado de las Pulgas en Bogotá y por Ebay.

Bolivariano del 76

Bolivariano del 78

Dodge del 72

Carro de la basura, Búfalo – Orlando Villamil

Continúa el tema más exitoso en el blog, los jugutes antiguos. Hoy, Orlando Villamil. nos aporta su colaboración.

“Tuve  la suerte de tener juguetes de aquella gran época y de los cuales hoy guardo algunos con mucho cariño y nostalgia. Estos juguetes son una conexión directa entre el niño de esos años y el hombre que hoy en día soy

PD. Bueno se me ocurrió la idea de acompañar el carro de basura Búfalo, con un Mazinger Z. Por supuesto, recuerdo latente también de esos viejos años con tan tremendo programazo de TV”.

Fabuloso encuentro de un tesoro – Juguetes Búfalo y Navidad

Miren, pues, la joya de colección que nos envió un nuevo lector. Colaboración de Néstor Gerardo Nieto, Bogotá.

“Corrían los 70, vivíamos en Puente Aranda, Bogotá. Allí se desarrollan estos bellos recuerdos. Estudiaba mi primaria en el Liceo Francisco José de Caldas; mi madre, Carmen Elisa Espinosa, costurera, nos regalaba ropa, zapatos y juguetes en navidad; juguetes de industrias plásticas Gacela: camioncitos de ganado, militares, volquetas y de gaseosa. En una navidad me regaló la camioneta ranchera de Gacela; la disfruté al máximo pues cargaba de todo. Mi padre Manuel Nieto –QEPD-, amante de la milicia, me regalaba soldados de plástico, aviones  y camiones militares. El primero que recibí de él es el carrito pequeño de industrias Búfalo, luego otro más grande. Una tía me regaló el camión Ford, de Juguetes Navidad y mi madre otro igual (el de trompa azul) ¡Cómo los disfrute! -se nota por el estado-; estos tres me llegaron el mismo año.

Los problemas económicos llegaron a la familia y nos tocó vender la casa de Puente Aranda y trasladarnos a una casa pequeña en Fontibón. Yo tendría 15 años cuando guardé estos juguetes en cajas, aunque mi Papá insistía en que los regalara, cosa que no hice. Ya en Fontibón, los guardé en un altillo que tiene esta pequeña casa donde se quedaron guardados hasta hace unas semanas.

El jeep Nissan, de la extinta fábrica de juguetes de hojalata Juguetal Ltda., me lo regaló mi madre, le costó $198 pesos cuando al pasar el primer año de bachillerato me becaron en el colegio Nacional Nicolás Esquerra. En la época de Esquerrista, me hice amante de las arte marciales y me aficioné por el aeromodelismo y estas bellas joyas quedaron en el olvido. Después llegó la universidad y en fin…

Hoy, lleno de nostalgia y leyendo los artículos publicados en este blog, me lleno de emoción al  verlos publicados. Te agradezco, Carlos, la oportunidad que nos diste a estos niños de 30 y 40 y tantos años por leerte y disfrutar de tus crónicas”.

Continúa, Néstor: “Complementando el tema, estaba buscando un artículo hace un mes, quería aprender a soldar holalata y depronto me encontré con tu blog, lo leí y me emocioné al ver las fotos y los comentarios. Yo sabía que tenía esos tesoros y recordé que estaban el altillo. Un fin de semana busqué una escalera y al altillo fui a parar, con linterna en mano y, a veces en la boca, pensé que solo había unos pocos y los encontré”.

Ver más juguetes en otros post relacionados…

En busca de un tesoro escondido: Juguetes Navidad

Esos bellos juguetes de hojalata – Jugetes Navidad

Tesoros en el zarzo – Juguetes antiguos

Nostalgia de hojalata – Juguetes Navidad

Me llegó el traído

Este blog me ha dado y me sigue dando grandes alegrías, además del honor de conocer personas grandes y sencillas. A todos ustedes ¡GRACIAS!

Gracias a mi amigo Mario, que me ha traído colores, prensa alemana, además de su poderosa amistad y sus llamadas. A Eliana Vahos, por la prensa de Holanda y el espresso. A Vanessa Ríos Escobar, por la prensa de Kasajistán, Praga, entre otras y el espresso. A Claudia Patricia Ávalos, por la prensa de Hong Kong. A Patricia Lebrum, mochilera que me ha traído prensa de Rusia, India, Dubai, Perú, China, España, Francia, Emiratos Árabes, entre otras, y los demás detalles. A Alberto Mejía Vélez y Cecilia, por su gran sencillez, y su maquinita de moler; buñuelos y chocolate. A Ángela Chavarriaga, por los periódicos de Los Ángeles y las chocolatinas.

Hoy, también agradezco el reciente traído que me deja rendido ante la grandeza de mis lectores, su amplitud y sus detalles. Héctor Giraldo ha sido alguien que encontró en este blog, cómo compartir su ser con otras personas y ha ampliado su generosidad con los demás. Héctor, hace poco me pediste la dirección de residencia, pero no sabía que me iba a llegar ese gran regalo que me ha dejado sin aliento por lo que significa: cuatro carros de juguete marca Navidad (Fotos), tan cotizados en este blog. Héctor: ¡GRACIAS! Espérame en Gómez Plata…

Héctor tiene una propuesta: “Buenas noches amigos; les comento que tengo varios modelos de juguetes Navidad nuevos y en sus cajas originales ¡NO TIENEN PRECIO! (Muy escasos). Les propongo, a los interesados, un trueque: los cambio por juguetes nuevos para regalar en esta navidad a los niños pobres de mi región. Los interesados me escriben al correo hgiraldm@hotmail.com

En busca de un tesoro escondido: Juguetes Navidad

Aporte de Héctor E. Giraldo

“Viajé de Medellín a Ipiales, Nariño; en busca de un tesoro escondido: los carros de Juguetes Navidad que un comentarista del blog había visto por esas tierras en abril de 2010. Suerte la mía al llegar a este lugar y luego de buscar por más de 150 locales, encontré el preciado tesoro de mi vida. Allí estaban esas joyas entre varios juguetes modernos. No imaginan la emoción ante tal hallazgo ¡no lo podía creer! Le pregunté a la dueña del negocio por el precio y su respuesta me sorprendió: $6.000 ¡no lo creía! habían tres y no sé cuánto dinero di por ellos. Creo que los pagué a $10.000 o más, lo cierto es que la señora se puso muy contenta por la venta y hasta me daba las gracias por el dinero pagado.

Seguí mi búsqueda y unos locales más abajo encontré otro ejemplar de estos a $7.000 y le compré cinco carros que tenía. La primera señora a la que le compré, me comentó que estos carros los traían de Medellín, de una bodega que quedaba de la fábrica de Juguetes Navidad. Me dirigí a la cacharrería en Ipiales donde ella me dijo que los compraba y desafortunadamente no me dieron razón de estos carros.

Sigo pensando que existe en Medellín, una persona que los distribuye. Averiguaré”.

Fotos del lugar y la persona que vende estos tesoros.

Tesoros en el zarzo – Juguetes antiguos

Hay gente feliz, rica, boyante, plena. Hay gente con prospectiva que guarda tesoros desde la niñez. Luego, sabe que lo que hoy es basura, desperdicio, estorbo, objeto inútil, luego será oro, riqueza, recuerdo, riqueza y llanto. Es el caso de mi especial invitado: Diego Fernando Sedano, dueño de la presente colección de juguetes. Sin más palabras y con una envidia gigantezca, los dejo con él.

“Comparto con los lectores, los triciclos y carritos a pedal que logré esconder en las jornadas de limpieza en mi casa paterna. Además de otros que decidí comprar en anticuarios para restaurarlos y así conformar, una pequeña  colección. ¡Que los disfruten!”. Diego Fernando Sedano Camargo.

Restaurando recuerdos – Héctor E. Giraldo

“Algunos modelos que estoy restaurando; comencé a hace poco. Ahí voy en el proceso: removedor, raspar, enderezar, aplicar base y pintura y armado. Estos son marca Tonka y Búfalo. Que los disfruten”. Héctor Emilio Giraldo.

“De tal palo tal astilla” – La Chiva de Pilluyo

Quizás esta semana permanezca más callado, corto en palabras, silencioso, mudo. Solo que es tan bello el color y la gráfica de estas chivas que no quiero ensuciar el espacio con letras de más. Y como ya los estoy alargando en la contemplación de este patrimonio, los dejo con la Chiva de Pilluyo, de Jardín, Antioquia. Feria de las Flores 2011.

De recuerdos, raspones y triciclos

Fotografías por Alex Durán. Casa de Lectura Infantil. Casa Barrientos. Comfenalco Antioquia.

Paredes rayadas, muebles para el cambio, juguetes destrozados, piso manchado, sábanas curtidas, ropa regada, libros deshojados y todo, absolutamente todo, rayado con bolígrafo, como si cada superficie fuera lienzo para el artista infantil: ¡Hay niños en casa!

Y si los hay, no existe el sueño, el buen dormir, en cambio abunda el llanto, la pataleta, el mami, el papi, las sonrisas, los pequeños gritos con risas encantadoras, existe el tetero regado, el abrazo sincero, el besito tierno, el olor a cielo, el pañal manchado, la manito suave, el jurgo de juguetes -malos casi todos-, existe el cielo en la tierra como lo reza el Padrenuestro.

Crece la cría de humano monógamo y se descubre también el desarrollo del hombre. Se musitan palabras, se entienden conceptos, se intenta el reto de caminar en dos. Atrás queda el animal de instintos y se descubre el racional, suma, resta y comienza a decir mentiras, corre, brinca, coge cosas con dos dedos. Descubre las ruedas y se monta en artefacto, pedalea y se descubre independiente. Se moviliza, va a la tienda, se cae y llega raspado. Le echan Mertiolate, menjurje del infierno, le pegan por ahí derecho por botar la devuelta.

Así el hombre va cogiendo callo, cáscara del alma, rencor o recuerdo. Unos crecen y aman la vida, otros se hacen sicarios y la privan. Unos le rezan a María y se persignan, otros llevan el fin del mundo en domingo. Algunos crecerán con padres, otros, al amparo de una soltera. Pero el hombre crecerá, para juntarse con carne y tener camada y dependerá del amor si le llamarán “hijo”, bendición del cielo.

Por el momento chirrean falta el aceite, las ruedas, espantan en el recuerdo. Se ven sombras tenues de una niñez pasada. Se recuerdan pelas, raspones y sonrisas; loncheras, paseos e idas a misa. Saltan las blanquesinas sombras de un pasado propio, fantasmagórico, espectral. Algunos llorarán, otros reirán.

Encontradas sin brazos ni piernas en la escuela

Dos pequeñas muñecas Barbie, fueron encontradas abandonadas después de la jornada escolar en un salón de clases en el municipio de El Carmen de Viboral. Las muñecas, propiedad de todos en el salón, fueron objeto de múltiples abusos. Reposaban en el suelo sin su correspondiente vestuario y con la ausencia de miembros superiores, una e inferiores, la otra.

Así transcurre la vida de cualquier juguete que sea objeto de la pedagogía en clase. Tales productos deben resistir la curiosidad del aprendiz, la necedad del inquieto, la rabia inconsciente del hijo de madre soltera, la destructiva manipulación de quien es abusado, la amarga manipulación del que se viste de soledad; en fin. Bien lo refleja Toy Story en sus distintas versiones.

El objeto no es como la empresa productora lo quiera, es como el infante la proponga, al fin y al cabo es el usuario final. De ahí: la recursividad, la creatividad, el ingenio, la originalidad. Luego llegan las adaptaciones según las necesidades, los materiales según las imposiciones y por último el costo, que no le pertenece al niño sino al padre con poder adquisitivo, quien a veces compra para que el niño aparente ante los demás, tenga “lo que no tuve yo”, demuestre que no tiene padre y madre mendigos.

Por eso, el juguete también es signo social, señal de poder, objeto manipulado y manipulador, generador de envidias y por ende, de frustraciones en el otro, que no puede tener, que no puede imitar la compra. Pareciera que el juguete es sinónimo de risa, pero también lo es de llanto, de ira, de control, de vacío. No todos son felices el 25 de diciembre ¡los mercados sí!

Para quienes quieran criticar el titular, les propongo antes examinar qué motivación les llevó a dar click en la nota.

Barbies snobistas…

Nostalgia de hojalata – Juguetes Navidad

Nuevamente, Mauricio Amado, lector y colaborador del blog, nos trae esta gran alegría a los ojos y a los recuerdos: tres carritos de hojalata de la extinta marca colombiana Juguetes Navidad. La anterior colaboración, hay que decirlo, ha sido la más exitosa del blog medida en el número de comentarios que a la fecha suman 91.

Hablar de un juguete no es hablar de cualquier baratija, es hablar de nuestro mismo ser en años de la infancia y esto significa: recuerdo, felicidad, creatividad, recursividad, talento, imaginación, diálogos imaginarios, “amiguitos”, fantasía, sueños, visiones, lenguaje, desarrollo, socialización. ¡Caramba! No es cualquier carajada hablar de juguetes.

Tan no es bobada el tema que, una vez crecemos, seguimos comprando juguetes, solo que a otra escala y a otros precios: carro, moto, casa, vestidos, zapatos, relojes, colecciones, dispositivos electrónicos, música, entre cientos de cosas que debe haber.

Volviendo a los presentes carros, hay que decirlo, nos traen agradables recuerdos a los hombres, así que me pondré en la tarea de buscar “cocinitas” de peltre, “ollitas” de aluminio para no caer siempre en la muñeca.

Estimados lectores, disfruten de estas latas colombianas que arrastran un acervo de recuerdos y de envidias. sigue la convocatoria abierta a que me envíen sus propios juguetes antiguos, sus recuerdos y sus palabras. Se abre la discusión…

Nos cuenta Mauricio Amado: “Estos también los conseguí en el mercado de las pulgas, pero el camión militar es de un hermano, lo consiguió sin carpa y el le compró la tela, es marca BUFFALO. El camión militar es una pequeña joya ya que la producción de ese modelo no fue tan masiva. Les cuento que ya no he vuelto a conseguir nada en el mercado de pulgas. Han llegado algunos pero en pésimas condiciones que son practicamente chatarras.

El álbum de Chocolatinas Jet “Historia Natural”

Hay que decirlo, abuela, que no me dejaste hacer álbumes de niño porque eso era malgastar el dinero, por eso hice, a escondidas, el Álbum de la Vida, que lo armaba en la casa donde me cuidaban y allá mismo lo dejaba, bajo algún colchón.

Por eso, estimados lectores, no tengo álbumes propios y menos el famosísimo álbum con olor propio: Historia Natural, de Chocolatinas Jet, el viejo cuadernillo con láminas a color de animales, plantas y otros temas de la naturaleza.

Mucho han intentado, infructuosamente, llenarlo a punta de hacer mandados y cobrar estipendio por el favor y de allí comprarse la mejor chocolatina que existe: la pequeña Jet. Sí, todo hay que decirlo, poco amante de los dulces soy, pero en cuestión de chocolatinas, la mejor es la mencionada. Ahí no valen las norteamericanas que tanto le regalan a uno cuando los amigos llegan de viaje. Si es por mí, amigos míos, pueden comprarse una pequeñita en el mismo aeropuerto y le dan la “americana” a otro que la valore más.

Esta ligera introducción es para presentarles estas imágenes del álbum de Chocolatina Jet “Historia Natural”, a la venta por cierto por los amigos de www.haylibros.com, quienes lo tienen a la venta por si están interesados, señores coleccionistas.

Esos bellos juguetes de hojalata – Jugetes Navidad

Voy a publicar las siguienetes imágenes con algo de rabia, impotencia, desconsuelo. Las muestro en mi blog, un poco a regañadientes. De todas maneras aquí las dejo. ¿Y por qué esos sentimientos? Porque no son míos esos carritos, y a mí me fascinan, pero resulta que son de un corresponsal que desde Bogotá me las envía: Mauricio Amado. ¡Por qué no son míos esos juguetes! -¡bacana tu colección!

Mauricio Amado: Parte de la pequeña colección que me ha costado reunir en más de dos años de ires y venires, los domingos, al mercado de las pulgas -ya que son muy difíciles de conseguir-.

Ver juguetes de Héctor E. Giraldo… (Link corregido)