Una mirada, a la mirada

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Desde niño, Jacobo, mi hijo, me ha visto tomar fotografías y, cada vez que solicita la cámara, se presta a tomar las suyas. Por supuesto que he guardado su acervo visual a sabiendas de que ha iniciado un camino de registro: el registro de su mirada. ¿Qué ve? ¿Cómo lo ve? ¿Cómo lo captura? ¿Qué le interesa registrar?

No son estas letras una mirada sobre mi hijo, sino, sobre la mirada, cualquiera que sea el observador. En dónde, por ejemplo, ubicamos la mirada cuando creemos que no estamos viendo nada. Cuando nos quedamos en “blanco”, inexistente por demás. Cuando hablamos con alguien, ponemos nuestra mirada en su boca, saltamos a un ojo e intentamos ver ambos, infructuosamente.

Cuando tomamos fotos, creemos que lo que vemos depende de la calidad del aparato al que tuvimos acceso en la compra, a saber que la cámara es nuestra mente y el ojo, su aparato; lo demás, es el dispositivo de almacenamiento y transporte. Jamás enseño a mi hijo el “Cómo tomar una foto”, sería un gran error en lo que respeto de él. Estas fotos, tomadas a los cinco años, son el fruto de su experimentación, el de voltear “patas arriba”, la configuración de la cámara en búsqueda de sorpresas y técnica; sin embargo, lo que se me antoja observar, es su mirada.

¿A ustedes qué les gusta ver?

Foto: Jacobo, 5 años 2014

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¿Preñaron y se fueron?

Prefiero la representación de la Sagrada Familia a la de María en solitario. Siempre que observo a la representación de María, la veo sola, encerrada en una caverna de ladrillo, presa entre rejas para evitar el robo; sola en un altar, ausente de compañero; vigilante. Nunca casada, como si su matrimonio fuera invalidado por la tradición.

Jacobo, quien tomó estas fotos, enfoca su ojo en esta representación de María en embarazo, y ni en embarazo aparece José para acompañarla. ¿Acaso por putativo o por su muerte en la niñez del Cristo? A lo que voy, es que siempre que veo una representación como esta, veo la representación de la mujer sola, de la mujer que levanta a sus hijos sin la ayuda de algún padre.

En muchas vasijas de piel, hombres preñaron y se volaron, no quisieron saber si hembra o varoncito fueron. Y los nacidos, crecieron y se inventaron papás en cada hombre que vieron en el camino de la vida.

En los barrios obreros hay niñas que se dejan preñar por líderes de bandas y combos, sabiendo que los días de sus vidas se agotan; lo hacen como si quisieran ser vasijas para los “héroes” del barrio; mártires de la comuna…

Fotos por Jacobo Múnera López (3 años)

De Jacobo, completando crucigramas

Estimados visitantes,

Mi padre ha sido injusto con mi columna, ya que el amanuense digital es él, mientras yo le dicto estas epístolas poco frecuentes. Como Pablo y Pedro, apóstoles del Cristo, quienes tenían, cada uno, su escribano. tendré que motivar a mi madre para que inicie el suyo y sean más frecuentes mis saludos.

Permítanme actualizaros en cuanto a desarrollo y crecimiento. Confieso que manejo carro: volante y cambios opero, mientras mi padre articula freno, clutch y acelerador. Cosa no muy bien vista por ustedes, me adelanto en el llamado de atención que impondrán.

En el día, entre otras actividades, me he propuesto adelantar, o mejor dicho, ayudar a mi abuelo en su tarea diaria con los crucigramas. Hace poco, mi paciente abuelo Alfredo, musitaba entre labios la palabra “San Francisco” y la repetía, como queriendo comprimirla para meterla en las celdas disponibles para un nombre más corto; yo, que le escuchaba, lance una mía: San Antonio. Él sonrió y lanzó una breve carcajada, la cual no entendí. ¿Acaso cree él que no soy capaz de encontrar términos solicitados por el proponente del crucugrama? ¡Carajo!

¡En fin! Les presento excusas por tan distanciado intercambio de pensamientos y hechos. Espero estar con ustedes en ésta, La Columna de Jacobo.

Mi sentir, mi mirar, mi propio álbum: Jacobo

A Jacobo ya le picó la inquietud por “jugar” con la cámara, así que hemos dispuesto una compacta para él, para que tome, sin límites, las fotos que quiera sin guía alguna y sin direccionar su mirar, para sorprendernos en qué mira un niño de tres años.

Les dejo estas tres fotos que tomó en el municipio de Filandia, Quindío; fotos para mí hermosas. La primera y la segunda me impactan por el encuadre y la fuerza del muro inferior que tiene la primera, y la hormiga capturada en la segunda, al acercarse a una placa de mármol. La tercera me causa gracia por capturar el ejercicio de tomar fotos. Hermosas las tres.

Mi tercer año de existencia: Jacobo

Estimados clientes de mis letras, espero que algún día este apoyo que hago hacia el blog de mi padre sea estimulado con estipendio alguno, que necesito mis propios billetes para así, tomar decisiones personales de inversión y gasto.

Como leen en la imagen, hoy celebro el día de mi nacimiento y como tal, espero de ustedes sus saludos, a ver con quién cuento desde ya. Sé que suena pedante estas recientes palabras, pero quienes son fieles en mi columna ya conocen mi tono y saben que no me pongo con ambages.

Más humilde, deseo dar los agradecimientos a mi madre, que me prestó su ser y su vientre para aterrizar en esta relatividad de tiempo y espacio; ella sabe que la amo, pero que soy sobrio en demostraciones. Madre: Gracias por darme tus células y portarme orgullosa dentro de ti.

A ustedes, lectores, salud y vida.

Nuevos periféricos computacionales en la era 2.0 – Jacobo Múnera

Estimados clientes de mis letras, he estado un poco ausente de este universo digital dado el desconocimiento de la clave de este blog, bitácora de mi padre. Tengo mucho por contaros acerca de mi aprendizaje y de mi paso por este relativo espacio-tiempo.

Requería tener comunicación con mi tocallo, residente en Israel y familiar de mi padre, Jacobo Zimerman, pero mi progenitor aún toma en cuenta mi edad y no permite que sea yo quien inicie software alguno, para el caso, el Skype.

Por ello, y estando ocupado el periférico necesario para la telecomunicación, encontré lo que creí, era un aditamento útil en las telecomunicaciones y la electrónica: un convertidor a plug monofónico. Papá y Mamá, quienes apenas conocieron la foto hoy, se alertaron y dizque no habían caído en la cuenta de lo que en mi oído reposaba, que dizque “peligroso”. ¡Es la vida de hoy, la vida digital que nos acosa temprano el tiempo!

Voy a ser sincero en mi apreciación y quizás sea una conjetura, pero, no me sirvió lo que creí, me serviría para entrar en comunicación con mi tío abuelo. No escuché voz alguna, pitido ni aún feedback. ¡Aprendizajes! Es el estado del arte de mi generación.

Ofrezco créditos a la autora de las fotos y al establecimiento donde fueron tomadas tales: Fabiola Tangarife, abuela del suscrito, mayor de edad y residente en la ciudad de Envigado.

Colofón: Mi padre me ha traído razones y saludes de la Profesional Especializada de la Secretaría de Educación de Antioquia, Luz Piedad Hurtado, quien sigue mis soliloquios o apreciaciones y el lenguaje tan escaso de sentimentalismos infantiles que deberían ser propios de mi edad; a ella ¡Gracias! Tomo nota de sus descargos. A las demás, ósculo respetuoso.

Vallenato todavía no: Jacobo

Apreciados tele-videntes, parece definitiva la censura que mi padre ha acometido a mi columna hoy por hoy. Él, en su limitada sabiduría, ha llamado a varios personajes a ser invitados permanentes del blog, acción plausible de mi parte; pero ni yo, que desciendo de su sangre y la de mi madre, tengo tan frecuente espacio para contar mi ocurrencias y aprendizajes.

Deseo, desde ya, aclarar la imagen que él, mi padre, ha elegido para ilustrar mi columna de hoy -si es que puedo llamarla mía-, ya que la percepción que tendrán de ella puede prestarse para equívocos, pues, la música de mi preferencia no es, aún, la vallenata; lo mío, por el momento, es la Salsa de Rubén Blades, Héctor Lavoe y, últimamente, Joe Arroyo. Sin dejar por fuera el repertorio que ya vengo disfrutando de Chucu-Chucu. Acerca de ésta última modalidad no espero recibir críticas o apoyos, es, simplemente, lo que me gusta al momento.

Aclarado el asunto del daguerrotipo ese que ilustra esta cadena de ideas, paso a enviarle mis saludos a los lectores que me siguen y me han extrañado. Sobra decir lectores y lectoras, vicio lingüístico tan feo que se inventaron hoy día para hacer sentir bien a los de minusvalía síquica, es decir, seres de baja autoestima.

Mis saludos a todos, bendiciones de mi corazón. “Padre-Hi-Santoamén”.

El Faro, de Po Chou Chi

Cuando quedamos en embarazo Diana y yo, llegaron las preguntas obvias: “¿Y qué quieren tener? ¿Niño o niña? Siempre respondimos: Un hijo -en el sentido genérico de la palabra-, es decir, lo que venga, niño o niña, simplemente queremos una criatura.

Cuando nació, le gente aún me preguntaba ¿Y vos qué querías? Siempre respondí: Simplemente tener un hijo (niño o niña). Los contertulios replicaban: “¡Pero uno siempre quiere o un niño o una niña. Siempre se tiene preferencia por algo!”.

Así es, lo único que quería era tener un hijo (hombre o mujer). Y continuaba complementando diciendo que ya es bastante ASOMBROSO, MILAGROSO, que salga una criatura, como para exigirle a la vida que tiene que ser así o asá. Bienvenido quien venga y como venga.

Una vez nacido Jacobo, se despertó en mí una compasión que jamás había experimentado, y al no criarme con mi padre y no poder nunca llamarle “papá”, lo único que he querido es darle de mí, de mi tiempo y de mi niño interior a Jacobo. Por eso preferimos menos dinero y llegar a jugar con él, menos poder en algún cargo y llegar a casa temprano; una morada humilde y un cuarto austero en juguetes, pero muchos abrazos, besos y juego.

Un amigo, José Fernando Montoya Ortega, me envió un video que sé que les va a encantar y por eso hice la introducción que han leído hasta ahora. Y aunque sé que mi vida les debe importar poco, ya saben que escribo mucho de mi vida, para poder levantarles la memoria en cada uno de ustedes. Es decir, yo escribo mis memorias y ustedes recuerdan las suyas, y así hacemos memoria colectiva.

Ahora me preguntan que si Jacobo gusta de mis pasiones, que si dibuja, que si ilustra, que si es bueno con los colores. No sé y no me interesa, él es un ser distinto y único, aunque últimamente me está pidiendo la cámara para tomar sus fotos. En Usaquén, Bogotá, me la pidió y le pregunté que a qué le quería tomar; me dijo que al pasto y eso me pareció excelente. También le tomó una “vista” a su mamá, mi esposa: Diana. Aquí va el video y las fotos de Jacobo (2.5 años)

El Faro: “Extraordinario corto en dibujos animados, del
chino Po Chou Chi. De una belleza y sensibilidad genuinamente
orientales.”. José Fernando Montoya Ortega.

Jacobo, príncipe

Estimados lectores del blog de mi padre, tengan ustedes una navidad llena de viandas y bendiciones, bueñuelos y hojuelas, vino y alegría. Como ven, os he embarnecido al tamaño de un galán y os he sido declarado príncipe por muchas.

- Jacobo, ¡recoja ese reblujero que tiene tirado en el piso!
* Estoy ocupado, Padre.
/ Jacobo, hágale, pues, que no es pa’ mañana.
* Má, qué pena con los lectores. Estás desvirtuando precisamente lo que vengo hilvanando.
/ ¿Habrá que pedirle permiso, pues?

Quería dejaros mi estampa, por si alguna dama os quiere conservar, que con pinta como ésta, muchas me habrán de llamar. Estimadas y amigos todos, ¡FELIZ DICIEMBRE, FELIZ ENERO Y BENDECIDO EL RESTO DE SUS VIDAS!

Comienzan las Jacobiadas

  1. Ayer en la mañana, Jacobo, mi hijo de 2 años y medio, me acarició la mejilla mientras me clavaba una mirada que tenía una profundidad diferente. No me miraba directo a los ojos y eso me inquietó más. Me dejó inquieto el detalle, solo hasta las diez de la mañana que, al mirarme al espejo en la oficina, me di cuenta que no me había afeitado. Minutos después conecté ambas cosas y supe el porqué de su caricia y su mirada. ¡Qué diría! -Y éste por qué está tan carrasposo hoy-.
  2. “Me cayó”. Expresión en tiempo pasado del verbo CAER, en primera persona del singular. “¡Ay! me cayó” – Jacobo diga: Me caí. “¡Ah! Me caí”.
  3. -Jacobo, ¿por qué está tan callado? -“Me cogó la titicidad”. -Es que usted pa’ qué se pone a jugar con ese enchufe.
  4. Jacobo ¿dónde le compraron esas chanclas tan bonitas? -“En Kokorico”. En Kokorico no, en Jericó.

Pensamientos de Jacobo, el fotógrafo

Estimadas señoras y apreciados hidalgos, amigos todos:

Hace poco estuve en tierras del suroeste antioqueño: Salgar y Ciudad Bolívar, por invitación expresa de mis padres, corrijo: por invitación perentoria; corrijo nuevamente: obligado, pues a mi edad dizque uno no tiene el don de objetar el plan del día. ¡En fin!

Les decía mis estimados abonados, que estuve en tierras ajenas y, conocedor del lenguaje escrito, no me había percatado de la afición de mi padre: la fotografía. He de confesar que me picó la curiosidad de ver lo que nos deja el pequeño visor. Quedé fascinado y aunque no se las traigo aquí, quise tomarle cuanta foto podía a todo tipo de caballos que por allí cabalgaban.

Es hermosa la sinecdoque que nos regala la fotografía, esa parte por el todo de una realidad subjetiva. La primera imagen, onírica o real fue la de mi madre; hermosa mujer que Dios me ha permitido conocer. Una imagen sin poses que la hace natural, tal y como es ella: sin postigos cerrados, sin pintura ni formalismos. Ella es bella, no como mi padre.

- ¡Jacobo!

* Padre: sin censuras, por favor.

Les venía diciendo que… lo olvidé. Qué pena con ustedes, pero la interrupción de mi padre, harto mal educada de su parte, me distrajo y perdí el hilo de este soliloquio, aunque soliloquio no es, pero sí la parte de mi diálogo con ustedes. Los dejo con estas vistas…

La alegría de crecer – Jacobo

Estimados lectores, permítanme excusar mi ausencia de vestuario y que mi desnudez esté expuesta al comentario público, solo quería saludarlos ya que poco espacio me han dejado en esta bitácora digital. Como ven, se trata del inicio de un día desescolarizado, una mañana cualquiera con los venires que nos trae el ser hombre. Lo de la afeitada, fue una experimentación de eso que cada día veo hacer a papá; como cuando me calzo los tacones de mamá.

Esto de la afeitada es sencillo, no se cuál es la delicadeza que tanto hay que tener (la máquina obviamente no tenía cuchilla), se trataba, por lo que experimenté, de untarme espuma de “jugar” y quitármela con la maquinita que me fue prestada. Fue una práctica sencilla y esclarecedora mientras me sale más de eso que llaman vello.

Bueno, estimados lectores y amadas lectoras, pasaba a dejarles un saludo de bondad y un deseo infinito de éxitos en sus labores cotidianas. Seguiré mis jornadas escolares y de lúdica viajera, para contarles luego estos devenires que me hacen reflexionar.

Saludos: Dora, Mario Correa (gracias por los colores desde Alemania); Alberto Mejía y señora, por el miquito.

La picardía paisa de Jacobo

Estimados navegantes del cíberespacio, poco espacio me han dejado padre y madre para compartirles mis lidias con la vida y el estudio del conocimiento. Han de saber ustedes, también, que me pican la patas pa’ salir de casa y conocer el territorio. Dicho esto último, en tono montañero, paso a contarles lo último en guaracha. ¿Es así que se dice?

Poncho y guarniel terciado, sandalia moderna y pícara sonrisa, adornan mi atuendo ecléctico de sudadera con camisa, para acercarme, tan siquiera un poco, al imaginario colectivo de lo que representa al paisa. Aclaremos que mi carriel es jericoano original, de la casa Agudelo y que, este también, tiene su secretico (Bolsillo secreto).

¡Opa, pues! quiai les voy contando, que de paseo en paseo ando y que ahi me voy formando. Saludos, viejos y viejas, que yo sigo con mi novatada.

Las andanzas montañeras de Jacobo

Parido en las benditas tierras de Envigado, se me antoja ser montañero por vocación, pero con mi nómada familia que le pica la casa, hasta yo me he vuelto poco sedentario, es más, creo que nunca lo he sido. Desde pocos días de conocer esta tierra de espacio y tiempo, he recorrido los perfumes que brinda la carretera a nuetro paso. He montado en avión, helicoptero, tren, lancha y lo normal: bus, metro, cable, entre otros medios.

Deseo, amados lectores, ser montañero viajero y conocer fragancias municipales, aromas departamentales y, por qué no, salir de los límites de mi Constitución y conocer otros pensamientos, otras religiones, otras ideas, otros países y como sé que muchos de ustedes que me leeen, no dudarían en ofrecerme asiento de paso, camastro y vianda, qué más podría pedir yo si todo lo tengo a la mano.

¡Jacobo, conchudo, qué pena (qué estrategia la tuya).

Ahí me ven, pues, montañero con sombrero costero, guarniel terciado y espectativa de destino, pinta de trotamundo y felicidad en desarrollo. Hasta otra oportunidad o hasta que haga mi propio blog.

Dos maduros años: Jacobo ¡Feliz cumpleaños!

Hoy mi mundo está al revés, estimados lectores de mi columna. Celebro, con regalos adjuntos, el día de mi feliz nacimiento. Sé que comenzarán a dejar mensajes de bondad y generosidad los cuales agradezco de antemano. Sé que puedo ser percibido como una persona convencida al adelantarme a la reacción de ustedes, pero es la sencilla seguridad con que me ha vestido la naturaleza que me ha llevado a ser así.

Estimados lectores, mi padre, editor del blog, os podrá dar la dirección de mi domicilio por si quieren manifestar su alegría y acompañar mi celebración, con dádivas materiales de fina calidad. No se molesten en considerar el precio, todo será bien recibido. Recuerden: estoy en proceso de crecimiento y aprendizaje, por si eso les da pistas. No siendo más por hoy, me entrego al gozo de la celebración. ¡Hasta pronto!

Respuesta del padre del abusador:

¡Oiga jovencito! A usted es que no le da pena ponerse a pedir regalos por este masivo medio. Qué verguenza con los lectores usted, con vocabulario exquisito, aprovechándose de la herramienta multimedial para ponerse en esas. ¡Respete, mijo! Que usted está muy chiquito y le falta mucho pelo pa’l moño.

Contrarespuesta: ¡Ésta es mi columna!

¿Alguien me puede explicar qué significa la frase “Sembrando nace, la tierra lo produce”, que tanto dice mi padre, que asu vez escuchó mucho de su abuela?

“Un conejín, muy picarón, con orejas blancas como un algodón”

Estimados lectores de mi columna, señoras bellas, queridos todos:

Hoy fue la entrega de notas del preescolar al que asisto y estoy nervioso por el reporte que hayan dado de mi desempeño, y no es que sea muy inquieto, pero uno tiene sus particularidades que acompañan mi individualidad, no sé con qué cara lleguen mis padres a la noche. Me portaré bien hoy, por si las moscas.

Les cuento, igualmente, que el traje corresponde a mi primera obra en las tablas, representación que hice de la liebre y la tortuga, cuentos estos que estimulas mi aprendizaje y mi imaginación. Fue un bello momento lleno de aplausos merecidos, jajajaj, valga decirlo. Valga decir también que el vestido que llevo en la imagen, fue confeccionado con las manos cariñosas de mi abuela Fabiola, a ella, mis felicitaciones.

Un saludo a todos los que me siguen en este medio, creceré luego y les conoceré. Me despido, Obo.

Jacobo, ‘El Artesanito’

Amadas damas y respetados caballeros que gusten de las manualidades y de comprar en las mercerías, hoy no tuve la agenda matutina copada con las variadas actividades que se llevan a cabo en el preescolar, es decir, no tuve que ir, por tanto, dediqué el tiempo a practicar los nuevos conocimientos en el tema de la motricidad fina y, como mi abuela materna descuidó su material, me di a la tarea de completar un escarpín en proceso de realización. Decidí, incluso, probarme los lentes de ésta, mi pariente de sangre materna, y hacer una que otra puntada mal hecha. ¡No es fácil! No es fácil terminar lo que otros dejan a medio camino con la excusa de que me estaban calentando un preparito. ¡Excusas, Pita, excusas! Espero que mi padre vea mis logros, a ver si por fin me invita a su programa El Artesano.

Nota del editor (El padre): Esta mañana, mientras leía la prensa, me percaté de la imagen que ustedes ven, Jacobo con los lentes puestos, una aguja de croché y una madeja de lana al lado. Fue una escena no preparada pero bienvenida para la cámara. La foto fue tomada por Fabiola Tangarife, abuela del mono.

Feliz día del locutor – Carta a Campuzano – Jacobo

Remite: Jacobo Múnera López / Para: Jorge Eliécer Campuzano

Estimado Padrino, por la acción mensajera de Gabriel Arcángel, se celebra hoy el Día del Locutor, actividad que vienes desempeñando desde hace muuucho tiempo de manera “Espectacular” y quería aprovechar el permiso de mi madre Diana para escribirte unas letras. -¡Habrase visto yo pidiendo permisos para el ejercicio de la escritura! Es que abusan los padres de hoy día-.

Jorge, permíteme la confianza que nos dieron las aguas bautismales, para felicitarte en la distancia ya que por aquí no se le ve mucho, ya que cuando pasas por Antioquia poco te dejas ver, ya que ni dos peñiques me has metido en el bolsillito. Espero que cuando el doctor Pérez, ratón respetadísimo se manifieste, haya algún aliciente monetario para con el suscrito. Discúlpame estas intimidades en plataforma pública, pero que estas letras sean acicate para verte más. Jajajajaja.

Con amor, tu ahijado: Obo.

Nota del padre de Jacobo: Para el resto de locutores, aquellos de la vieja radio, aquellos que no se pensionaron y que se encuentran olvidados; para los que le dieron estatus a la radio, los de vozarrones impresionantes, los que cuidan su órgano de vida, los que calientan su voz, los que cuidan la imagen del medio… para ellos: FELIZ DÍA DEL LOCUTOR.

Para los que hoy “pordebajean” a la radio, los que hablan babosadas, los que convirtieron la radio en un corrillo de palabrotas y pendejadas, groserías e intimidades, nimiedades y estupideces, a ellos, los exhorto a que reconozcan la pérdida tan grande y el daño que nos han hecho por robarnos un patrimonio inmaterial: el buen hablar.

De mi presentación personal – Jacobo

Saludo a mis amadas lectoras, así suene inequitativa esta entrada pero son ellas mayoría y a ellas me les debo. Lectores, hombres aquellos que por rebote me leen, saludos respetuosos desde mi infancia.

Una vez realizado el protocolo que reza Carreño en su gran texto conocido, paso a contarles que ando muy ocupado en mis obligaciones escolares, que son más lúdicas que académicas, no como mi padre que tiene tiempo hasta para actualizar diario.

* Jacobo ¿dónde estás?

- Ya voy, tengo unas obligaciones hoy.

* ¡Los pájaros tirándoles a las escopetas, hoy día!

Les contaba que mi lenguaje verbal se ha ido desarrollando más, aunque valdría decir que son los de afuera, los que ya comienzan a entenderme. Quería compartirles esta “vista” donde se evidencia claramente mi preocupación por la imagen personal, importante además por la presencia femenina en mi alma máter. ¡Son cosas adyacentes que no dejan de ser importantes! Parecería ligero esta preocupación por la presencia personal, pero hoy en día hay mucho niño desaliñado brincando por ahí.

Estimados lectores, jóvenes algunos, apurados por el tiempo, otros, les dejo mi saludo con la promesa de saludaros con mayor frecuencia a la actual. Mi alma tiene cientos de años, pero solo ahora me dio por venir a trascender a esta tierra que hartas enseñanzas deja. ¡Saludos!

PD: Dora Galeano, gracias por los dulces que me trajiste de los Yunais Esteis.

Mi primer y segundo día de clases: Jacobo

No estoy evidenciando un amor a mi patria pues apenas la estoy reconociendo. No es que esté simpatizando con alguna revolución bolivariana, no entiendo esa discusión aún. No es mi bandera, pues el oro del amarillo es abundante hasta la mitad y éste es solo de un tercio. Simplemente, son los colores primarios que nos enseñan a nosotros los neófitos escolares. ¡Quién entiende la educación! Cuando se llega a los estudios superiores se nos enseñará que los primarios son amarillo, cyan y magenta, si es que no gritan los audiovisuales diciendo que son el red, green and blue ¡Juemadre inglés el mío! / -¿JACOBO, QUÉS ESA GROSERÍA?-

Amadas lectoras, adultos mayores y demás personas de avanzada edad, seguidores míos, solo quería contarles que ayer fue mi primer día de clases y quería escribirles para aclarar de tajo, como para que no nazcan comentarios erróneos, que NO LLORÉ, es más, que le hice a mi acudiente una señal de que se fuera tranquila, que se retirara sin protocolos tristes que a mi, eso del estudio, se me antoja interesante.

Para todas aquellas personas que leen mis insipientes letras, quiero decirles que gracias, por sus segundos de lectura, por el interés que prestan por mis hilvanadas historias y por los comentarios que dejan. Quería extender el párrafo anterio diciendo que, hoy, en mi segundo día, tampoco lloré y menos di la cara para despedirme. Entré así nada más, a lo que vinimos, sin sentimentalismos ni protocolos, a ver qué tienen para enseñar.

Zapatilla digital (las carajadas de mi hijo)

Hola, estimados lectores que me siguen en esta, mi columna, “La Columna de Jacobo”. Hay que aclararlo desde el principio para que no crean que las presentes letras son las de mi progenitor.

A mi avanzada edad, 19 meses ¡que no es poca cosa! continúo en la búsqueda de nuevos conocimientos a través de la experimentación con las nuevas tecnologías de la información. Vayan sabiendo ustedes, seniles lectores (¡JACOBO, GROSERO CON EL PÚBLICO NO!), perdón, otrora jóvenes, no me puedo quedar con cancioncitas de cuna, chupos y pañales, mi existir tiene que ir más allá de tales vanalidades.

Esta imagen que ven, corresponde a alguna de mis experimentaciones con el pc de la casa, que si mis padres no lo usan, quede como objeto de intervención para mi diaria lúdica intelectual. Intenté, pues, extraer contenidos de una zapatilla de mi padre para que me arrojara una base de datos de sus correrías, no sé qué falló, al parecer, no reconoció este nuevo hardware. ¿Controlador? no encontré software por lado alguno.

Cuando pueda hacer que el pc reconozca la información que guarda la zapatilla, no aquella que está representada en adn de su sudor, les volveré a escribir para detallar información de mi padre.

PD. Comienzo a calzarme los zapatos de mi hermosa madre ¡cómo hacen para encaramarsen en semejantes tacones!

No hay que ir hasta el Oriente por sabiduría…

Papá insiste en que le preste mi columna para él contarles algo, no me dijo qué, espero no me haga quedar mal ante la multitud de mis lectores. ¿Sonó egocéntrico?¡Qué pena! si así fue la percepción. Cedo, pues, mi espacio al progenitor a quien debo respeto, que cuide su lenguaje y no use mal sus letras. Jacobo.

Hace poco, en La Ceja, Convento de Betania, Jacobo disfrutaba el absoluto silencio que acompañaba el ambiente, un ambiente que invita a la interiorización, el silencio y la contemplación. Una mariposa volaba con su vuelo intermitente y Jacobo se alegraba de dicho volar. La mariposa reposó en mi mano y Jacobo se sorprendió una vez más. Luego, intenté hacer que la mariposa pasara a la mano de mi hijo cosa que efectivamente se dio. La mariposa reposó en la mano de Jacobo y dicha imagen se quedó en la mente de mi hijo, al punto que cuando digo mariposa, él señala su mano derecha con la izquierda.

Esta mañana, Jacobo iba en el carro, solo en la parte de atrás y me pidió, con sonidos y señas, que le abriera la ventana del coupé, al abrirla, se alegró y puso su rostro en posición de recibir el viento que inmediatamente comenzó a entrar.

¿Que pa qué les cuento esto? Pa qué creen que es… El que tiene oídos que oiga. Les seguiré contando semejantes enseñanzas.

El papá de Jacobo. ¿Y quién reeduca al papá? la mamá de Jaco.

¡Feliz Niversario, Má!

Madre de mi alma que nací de tus entrañas.. No, eso está muy mañé. Madre, poco espacio me ha dado el administrador de este blog, padre mío, para contar mis cosas, Aduce él, que este no es un espacio para ventilar ‘los chiros de la casa’, sino para educar el ojo de cuanto visitante entre al blog y recuperar la memoria de la ciudad y bla, bla, bla; ya tendré tiempo de entender esas cosas que se me antojan lentas y aburridas.

Solo quería aprovechar la bondad del administrador, para decirte que aunque no pude estar estos años que celebras hoy en tu aniversario, la verdad no sé dónde estuve antes, apenas llevo en la Viña del Señor un año y pocos meses más, me alegra saber que has vivido bien: te llevan el café a la cama, te dan plata y no te piden explicaciones, cosas así. Dime a mí que me visten, me bañan, me dan tetero, soy el centro de esta galaxia familiar. De mi parte, perdona que te dañe tus cremas, tus polvos, me pare a bailar en la mesa; perdona que me monte a caballito encima de ti y cosas así.

Lo que sí me encanta mucho, es cuando bailamos todos los días con el cidí de ‘chucuchucu’ de la orquesta de mi abuelito Alfredo, porque si espero aprender a bailar por mi padre, hum, me quedaré encalambrado como él. ¡Qué tronco eres papá!

¡Feliz Niversario, Má!

Entre más madrina, más me arrimo

A petición de los seguidores de la no frecuente Columna de Jacobo, van aquí algunos adelantos en el aprendizaje de tremendo jovenzuelo.

¡Ah, mañas que está aplicando Jacobo! Una vez destetado el infante pareciera que aún extraña la mama de la mamá, y como la mama de la mamá no va más, se ha tomado la libertad, atrevimiento más bien, de probar otras mieles, otras pieles; ya no en búsqueda de alimento, sino de entretenimiento.

¡Ahí están pintados los hombres!, dirán algunas lectoras. Otras, dirán: ¡Tan hermoso, miralo, pues!. Aproveche, Jacobo, una vez crezcas tales libertades menguan y se vuelven escasas. Por lo menos, por tu rostro, se ve que la cosa es seria y no un toque pasajero ¡No me ilusiones a muchas mujeres!

Sandra, madrina de Jacobo: ¡Mucha risa!

El dulce sabor de la naranja

¡El que es bonito, es bonito! Sentencia aplicable a mi substancia, un poco aminorada por la vista aquí expuesta. ¿Me preguntaron si quería exhibir la imagen? Por supuesto que no, cosas de mayores que le dan por evidenciar nuestras debilidades estéticas a todo el mundo.

En mi camino por conocer nuevas sensaciones me encontré con este sabor… ¿amargo, dulce? ¿cómo le llaman ustedes?, no tengo el campo semántico para ampliar mis actuales descripciones. El caso es que me gustó la naranja, aunque parezca que mi rostro no la aprueba.

Ahí les quedo a mis seguidoras.

Avances de mi desarrollo intelectual. Jacobo

Mi pardre me hizo extensivo los saludos que algunos de los lectores de mi columna me mandaron por medios digitales. Una de esas lectoras comenta que hace rato no saben de mí y, pues, para ella y para quienes me siguen, les contaré las breves que mi edad puede ofrecer.

Camino hace rato, eso no es novedad, pues, ya no soy bebé, soy un niño y con alto entendimiento. Que la crema del cono que adorna mi boca, es parte del rol que debo desempeñar en estos inicios de mi vida, además -y no sé por qué-, a los adultos les parece graciosísimo y tierno; personalmente me es insoportable.

Que mi vida social es amplia, no son pocos los cumpleaños y reuniones a los que he asistido. A lo anterior, les pido que sumen la cantidad de municipios a los que mis padres me han llevado. Si he escrito poco, es porque mi capacidad motora me impide escribir algo que no sean gazapos, perdón, rayas. Culpen a mi padre, que poco espacio me ha brindado en este, su blog, para contar mis logros y avances, personalmente prefiero llamarlo, mi cotidianidad.

Deseo contar que en el tema lúdico, prefiero los juguetes clásicos como los que me ha llevado el administrador de este blog / JACOBO, ¡RESPETE! / Ok, mi padre, pues, (eso lo hace feliz). Caballo de palo comprado en El Retiro, un caballito de lana virgen de ovejo, de Sonsón; un caballo con piel de res, que parecen reales, de la Ceja. ¡Este creyó que me fascinan los caballos!, un cascabel hecho con tapas de gaseosa y así, algunos juguetes más.

No nos apresuremos a contar más detalles de mi íntima vida. Un saludo para ustedes, señoras mías que me escriben y me mandan saludos. Son ustedes muy hermosas, espero que al regreso de sus periplos se manifiesten, jajajaja.

Jacobo.

Jacobo, el columnista, cumple hoy su primer año de vida

El amante a jugar con el teclado y últimemente aficionado a apagarle a uno el computador sin haber guardado cambios, Jacobo Múnera López, cumple hoy su primer año de vida externa (9 meses dentro de mamá Diana). Siete dientes adornan hoy su mordelona boca; su caminar alegra la casa; sus carcajadas nos dan mayor alegría; su olor me fascina; su existencia toda nos tiene a Diana y a mí, llenos, plenos, completos y agradecidos con la vida.

Nene: tienes muchas personas que te aman y a las que les trajiste mayor alegría. Yo, que no crecí con un padre, solo quiero a diario darte mis carencias: cambiarte pañal, untarme de tus ‘gracias’, bañarte, abrazarte, tocarte, olerte, darte besos, jugar contigo, cargarte, hacerte reír y cumplirte la promesa de ser amigos siempre. Una petición tengo para tí: no muerdas a mamá, que la tienes como un Nazareno.

Free press de Jacobo

A Jacobo no le basta tener su propia columna en este blog, por ello, se dio a la tarea de hacerse ver en otros sitios web, como el de la imagen en Huggies.com. En la sección “Cumpleaños del día”, Jacobo encabezaba la lista de infantes en su onomástico.

Este jovencito me sorprende cada vez. Quizás es el cambio generacional que está sucediendo y esa brecha que aumenta entre padres e hijos en temas de tecnología, pero estos ‘pelados’ se manejan solos, chatean y nacen con su propia cuenta de correo y hasta en Google sale de tercero y cuatro de sus fotos salen en Google/images.

¿Con qué me saldrá mañana este joven que ya tomó la decisión de caminar sin apoyo?

Jacobo se deja ver por primera vez ante los medios

Bueno, realmente es la segunda vez, ya que el jovencito ya tuvo su primera pantalla para los medios en un programa de Televida. Y aunque para esta ocasión, Jacobo no dejó ver sus ojos, posó para las cámaras de este blog.

Cabe anotar, que para la presente imagen, no quedó registrado el advenimiento de tres albos dientes, que dan a su sonrisa, un encanto provocador.

Con ustedes, Jacobo Múnera López.

Jacobo descubre la papiroflexia

Jacobo descubre la papiroflexia. Lo que aún no conoce Jacobo, mi hijo, es la calidad de papel que necesita para ello, el gramaje del mismo, el tipo de fibra y el sentido en que quedó prensada.

Jacobo descubre las bondades del papel a dispensa, al gusto, al detal. Jacobo descubre que halando y halando, nuevo papel se va descubriendo, se va arrugando, formando texturas, pliegues, conceptos de diseño.

A los juguetes citados en una anterior publicación de La Columna de Jacobo, agréguenle, si son tan amables, el rollo de papel higiénico, porque si lo descubrió quién se lo aguanta ahora.

Juguetes baratos de marca sin renombre – Historia de Jacobo

En esa rebeldía que camina conmigo y que me acompaña cuando me burlo de mí mismo, me dispuse a caminar la carrera Carabobo con el ánimo de quemar minutos de medio día. En esa búsqueda de nuevas imágenes, nuevos locales, en esa búsqueda de juguetes baratos, llegué a un local que ofrece juguetes elaborados con plástico reciclado, sin mucha factura, sin marca de renombre, sin posicionamiento de mercado.

Un carrito militar encontré por mil pesos, de estructura sencilla. Lo compré para mí, pero terminé regalándoselo a Jacobo, mi hijo. Él, no sabe de marcas, no sabe de mercadeo, de manipulación de masas, del target al que pertenece. A jacobo solo le interesa, por el momento, que los objetos se caigan, suenen, tengan color y que tengan alguna textura para su lengua.

Lo anterior valida la cantidad de juguetes que recrean a Jacobo:

  • Dos tapas de olla (rojas, de aluminio, de las baratas)
  • Un exprimidor de naranja de plástico (de los manuales)
  • Un cesto de mimbre donde guardamos bolsas.

Con lo que no estamos de acuerdo, mi esposa y yo, es en que Jacobo le dé tastarazos al minicomponente y que cuando lo encienda, le suba y le baje el volumen al tema que fortuitamente suene en la radio. Tampoco en que tire las cajas de cedés al suelo y los trate como a violín prestado. Yo, por ejemplo, trataría un violín prestado, mejor que si fuera mío. Jacobo, ¡pilas mijo! Jejejejej.

Foto en Támesis.

Artesanías desde Neiva, Huila.

A quienes me decían: “…espere y verá, que ya con hijo ahí se le acabó la paseadera”, a ellos les cuento que el infante Jacobo Múnera López nació con alma de gamín, no se le arruga a nada, no llora, no pone pereque. Si se ensucia se le baña en borde de carretera con agua chorreada de botella, suspira si está fría y no más. Ventanea, brinca dentro del carro y si se le saluda desde afuera con un adiós de mano, se ríe que da gusto.

A los que decían que con niño a bordo se nos acababa la paseadera les informo que desde el mes de nacido, Jacobo ya conoce: Támesis, Jericó, Manizales, El Retiro, Amagá, La Ceja, Rivera, Neiva, Rionegro y otros que no recuerdo. En la última imagen, Jacobo en Doradal agarrando el tarro de agua con que lo bañamos vía a Neiva. ¡Tan maluco que es pasear!

Artesanías de Neiva, Huila. Malecón al borde del río Magdalena.

Jacobo es reseñado en Agencia Pinocho

SE PELEAN POR JUGUETE AMARILLO

Medellín, diciembre 4 de 2009

Una verdadera batalla protagonizaron esta tarde Jacobo Múnera y Pablo Arteaga, ambos de 6 meses de edad, cuando se enfrentaron por un perro amarillo de plástico en medio de las actividades de control de crecimiento y desarrollo de la IPS Biosigno de Villanueva. “Había por ahí unos treinta juguetes pero, como todo niño, Jacobo quería era el que ya estaba ocupado y cuando medio lo soltó el otro pelaíto, se armó la de Troya*”, relató Diana López, madre de Múnera. “Se pegaron los dos del mismo perrito y como sonaba ninguno lo soltaba”, dijo Pablo Arteaga, padre del bebé homónimo, quien recogió rápidamente a su hijo de la lona donde se produjo la contienda y en la que eran observados por padres y pediatras. “Jacobo ganó aunque pesa un kilo menos que el otro”, apuntó emocionada Fabiola Tangarife, abuela del supuesto triunfador. La pediatra Luisa Lopera le dijo a A-Pin que ninguno de los once bebés restantes participó en el altercado: “Es más, a dos de ellos a duras penas los sacaron del coche para el chequeo médico”. (Informó: A-Pin)

Jacobo se inclina por la encriptación

Jacobo, mi hijo, se quejó a su manera por lo que él llama “negación a su libre expresión textual”. Y es que no son pocas las veces en que me ve en el teclado y se “tira” a descargar su intensa capacidad de expresión con “su teclado”.

Esta vez accedí a publicar una más de sus columnas, dejando dicho previamente, que no entendí nada de lo que escribió, lo que me lleva a pensar que Jacobo se está inclinando por la inteligencia militar y su contrainteligencia o por la escritura encriptada.

Si alguno de ustedes entiende el siguiente texto, escrito por unas manos convulsivas, hágamelo saber en comentario libre.

L .-.. lllllll´
Ukukukmiuu,0vpsovcci89’
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Jacobo Múnera López

Esa intensa pasión de Jacobo por el teclado

Otra vez Jacobo Múnera López, mi retoño en crecimiento, otra vez sentado en mis piernas jugando con el teclado. Quizás sea la incipiente madurez en la escritura o quizás sea que por casualidad tecleó un “Control V”, pero ya se le comienzan a entender algunas frases. ¡Cuatro meses y medio y ya escribe frases con sentido en su tercer intento!

A77yg´ññ-u’p’0n j9k¡¡¡¡¡¡¡¡¡swgx
<<<7Los del Sur, Rexistencia NortevX
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JkDKLM<ç-. Por Jacobo Múnera López

Cuatro meses (y medio) tiene Jacobo, mi hijo. Y cuando sus posaderas reposaron en mi pierna izquierda, Jacobo prestaba atención al teclear de mis dedos.

Curioso y atrevido, se dispuso a escribir, no sé si crónica o cuento corto, en lenguaje que aún desconozco. Con agilidad manifiesta, mi pequeño prestó las manos a sus primeros intentos con la literatura. He aquí su primer texto. (Antes, los primeros esbozos eran en crayola ¡Qué lejos estamos de esos tiempos).

JkDKLM<ç-. KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK

KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK

KKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK, IIIIIIIIIIIIIIIIIIII MK <ZZZZZZZZZZSSSSSL.OKKKIIIIHJ{´,L ,