Expresividad cromática, común denominador en Jericó

Tome asiento, reciba la “fresquita” (viento), pase la tarde o la mañana, vea pasar vecinos, salúdelos, diga: “Buenas…”, levante la mano y esboce una sonrisa, critique un poquito si se le antoja, vaya a la nevera y sírvase un jugo de tomate de árbol, saque galletas también, llene un crucigrama, lea si se le antoja o, mejor, le propongo algo:

Saque la bolsa con fríjoles verdes en vaina y póngase a desenvainar. Traiga dos ollas: una para las pepas y otro para las vainas vacías que sirven pa’ la aguamasa. Póngase un trapito entre las piernas pa’ que no ensucie la ropa. Hágale, pues, póngase a sacar fríjoles y entretenga la tarde.

Los dejo con esta tercera tanda de puertas, ventanas y color de Jericó.

1 comment

  1. Alberto Mejía Vélez   •  

    Yo me hice citadino por necesidad pero tengo alma de pueblo; en él, se aprende tantas cosas bellas: a brindar la mano al necesitado, a respetar a los padres, a compartir las cosas que tenemos, como aquel del “clarito” con leche de la primera “postrera”, ¿la quiere con dulce “macho” o bocadillo?. “No se quede ay parao, dentrese pa’ dentro qué ese sol lo puede achicharrar, no lo deje hacer por pena”.
    La belleza de las imágenes, le hacen saltar las lágrimas al más verriondo. Miguel Ángel, el de la capilla Sixtina, se quedaría atónito de ver lo que se puede hacer con brocha gorda en Jericó.

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